Te encontré una noche de amarga confusión,
con dulces palabras lograste interesarme,
cada noche, ahí estabas tú, esperándome,
lentamente pasaron las tibias madrugadas,
mi alma se llenaba de mágica ilusión,
y me hiciste sentir intensas emociones.
En tus imaginarios brazos me apretaste,
y con la fantasía de dulces besos de fuego,
como quinceañera lograste enamorarme.
Me hiciste creer en el amor puro de nuevo,
te entregue mi romántica y tierna alma,
y a la distancia, te confesé mi cariño.
Me prendiste en tu llama y nada reprocho,
esas noches calladas fui plenamente feliz,
porque creí verdad lo que en la ventana leía,
y que la pasión que descubría, era amor.
De este cuerpo despertaste mil ilusiones,
y no fue preciso conocerte para sentir,
me basto imaginar real lo que escribías,
ver impresos dígitos que sin voz me hablaban,
eso necesite para darte mi fiel corazón.
Y ahora que todo se esfuma, que ya se va,
yo te agradezco las palabras que hicieron
en esta mujer, sentir de nuevo un gran amor.
Te agradezco los besos, caricias y deseo,
que cada noche de aquellas me regalaste,
y que fui capaz de sentir dentro de mi alma
a pesar de la grande distancia entre los dos.
Ahora que termina esta ilusión de amor:
¡Te bendigo amor, por los momentos felices
que alegraron mi triste alma solitaria!
¡Gracias amor mío! ¡Yo te bendigo! ¡Fui feliz!
¡Gracias por este amor que en mi ser sembraste!
Sandra Figueroa
2000
con dulces palabras lograste interesarme,
cada noche, ahí estabas tú, esperándome,
lentamente pasaron las tibias madrugadas,
mi alma se llenaba de mágica ilusión,
y me hiciste sentir intensas emociones.
En tus imaginarios brazos me apretaste,
y con la fantasía de dulces besos de fuego,
como quinceañera lograste enamorarme.
Me hiciste creer en el amor puro de nuevo,
te entregue mi romántica y tierna alma,
y a la distancia, te confesé mi cariño.
Me prendiste en tu llama y nada reprocho,
esas noches calladas fui plenamente feliz,
porque creí verdad lo que en la ventana leía,
y que la pasión que descubría, era amor.
De este cuerpo despertaste mil ilusiones,
y no fue preciso conocerte para sentir,
me basto imaginar real lo que escribías,
ver impresos dígitos que sin voz me hablaban,
eso necesite para darte mi fiel corazón.
Y ahora que todo se esfuma, que ya se va,
yo te agradezco las palabras que hicieron
en esta mujer, sentir de nuevo un gran amor.
Te agradezco los besos, caricias y deseo,
que cada noche de aquellas me regalaste,
y que fui capaz de sentir dentro de mi alma
a pesar de la grande distancia entre los dos.
Ahora que termina esta ilusión de amor:
¡Te bendigo amor, por los momentos felices
que alegraron mi triste alma solitaria!
¡Gracias amor mío! ¡Yo te bendigo! ¡Fui feliz!
¡Gracias por este amor que en mi ser sembraste!
Sandra Figueroa
2000












