¡Es indignante lo que te han hecho!
¡No podré perdonarlo! ¡Olvidar jamás!
¡Desde el Lunes te querían enterrar,
y aun respirabas, tu corazón latía
aferrado a la vida resistiéndote a partir,
a ellos no les importó tu deseo de vivir,
querían que tu agonía terminara ya
para ir a cobrar rapidamente tu pensión!
¡Y así llegaste al Martes, decepcionandolos
porque amaneciste vivo, respirando
bocanadas de aire, desafiando a los médicos
que dijeron seguros que no pasabas la noche,
y ellos seguían con los preparativos
para enterrarte, y tú, respirando aun!
¡Y amaneciste al Miércoles con odios
y rencores entre la familia nuestra
porque ya no querían ir al hospital
porque no te morías, y tú, respirando aun!
¡Y llegaste al Jueves, y ya estaban
molestos contigo porque no fallecías,
y tú, agonizando, pero vivo todavía,
aun respirabas, y tu corazón latía!
¡Y así llegaste al Viernes, vivo todavía,
todos ellos se fueron decepcionados
y asombrados porque aun respirabas,
ninguno quiso ya quedarse a atenderte,
seguían con los planes de enterrarte vivo,
y tú, aun luchando contra la muerte!
¡Y así llegaste al Sábado, agonizando,
ya casi sin vida, luchando desesperado
por seguir viviendo, agitado por la lucha,
pero aun respirando, tu corazón latiendo,
y nadie quiso ya quedarse esa noche,
odios y rencores flotaban a tu alderredor,
pero uno de tus hermanos quiso hacerlo,
teniendo así la oportunidad de despedirse.
y fué el quien escuchó tu último suspiro,
y el último latido de tu corazón cansado!
¡Y amaneciste al Domingo, sin vida ya!
¡Amaneciste muerto el Día del Padre,
para darles ese regalo a tus hijos ingratos,
y no te olvidaran jamás por lo que te hicieron
y que yo no les perdonaré jamás porque
aun respirabas, y querían enterrarte!
¡Descansa en paz hermano!
Sandra Figueroa
2018