Hay veces que la soledad me devora
y con lagrimas amargas veo pasar mi vida.
Estoy atada y las cadenas son muy fuertes.
Sueño despierta que me encuentro en una
playa lejana y solitaria de cara al mar,
cerrados los ojos, abiertos los brazos,
sintiendo que la brisa marina me acaricia,
el sol quemándome calentado mis sentidos,
mis brazos esperando un todo, un nada,
ese olor a sal penetrando dentro de mi,
las olas juguetonas amando mis rodillas,
y una luna llena observando envidiosa
Sandra Figueroa
2000