Sostenida en las alturas
la urraca no quiso bajar
hasta donde la esperaba
su negro y fiel urraco.
La urraca se creía águila
real de extraordinaria
belleza y volaba cada vez
mas alto ilusionada
sin sospechar siquiera
que era ave de presa.
Un malvado zopilote
la seguía a distancia
sabiendo que se cansaría
de presumir su elegancia.
Su negro plumaje brillaba
a la luz de los rayos del sol
y ella, coqueta, sin volver
la vista seguía volando,
sintiéndose amada en el aire
por el sol que la acariciaba.
Orgullosa seguía volando
olvidándose de su urraco
cuando fuertes garras
la atraparon, miro
asustada hacia abajo,
no veía a su fiel urraco,
su corazón sangraba
desgarrado, agonizaba.
La urraca presumida
murió devorada,
por un malvado
zopilote de la sierra.
Sandra Figueroa
2012







