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1 de noviembre de 2022

POETIZA EN MOSCU


SUEÑO-16




POETIZA estaba sola, era muy pobre, no tenia novio, esperaba a un ser único y especial pero ya estaba cansada de esperar y estaba deprimida. Su príncipe azul no llegaba, vivía sola en ese pueblito donde trabajaba en el banco local como secretaria, tenia sus ahorros para comprase un auto y no se excedía en gastos.


Una mañana POETIZA conoció a un hombre un poco mayor que ella que la saludó al preguntar por el Gerente General del Banco, después de pasarlo al despacho se quedó pensando en lo guapo que era, se enteró que el había venido por unos meses a solucionar problemas del Banco, pero pronto partiría a su patria. El se hospedaba en un hotel en Monterrey, se hicieron amigos, y pasados los días ella le mostró el pueblo, la acompañó al mercado donde ella iba a comprar los  víveres para su casa, y se sentía muy contenta en su compañía, el era divertido, le contaba cosas que a ella hacían soñar y reír.


Una tarde de Sábado fueron a dar una vuelta por la Cascada Cola de Caballo y cuando llegaron a casa de POETIZA era de noche y estaba lloviendo muy fuerte. Su casita era chiquita pero limpia y hermosa, era lo único que tenia, herencia de sus padres, ella y su corazón lo dejaron pasar a la sala, le ofreció un café pero el dijo que quería cervezas, como ella no tenia el fue al Oxxo mas cercano y trajo un 24 de Tecate.


Estaban los dos en el pequeño sofá de POETIZA y el le ofreció una cerveza, ella le dijo que no tomaba pero el insistió diciendo que era buena para el riñón y ella aceptó, lo complació tomándosela de un tirón.


—Asi que no tienes novio POETIZA —dijo el mirándola a los ojos mientras seguía tomando cerveza y ella sentía cosquillas en el estómago.


—Pero si estas tan bonita y hermosa, los muchachos de aqui están ciegos, estas preciosa POETIZA, tan linda como una muñeca Barbie —y un brillo extraño en sus ojos le decía: soy un lobo, te voy a comer, pero su corazón decía: es el POETIZA, el que estas esperando.


—Los muchachos de aqui no me miran con ganas de formar un hogar, solo quieren divertirse y yo no busco aventuras, soy virgen, quiero casarme de blanco, tener uno o dos hijos y ser feliz. —el la miró fascinado y sorprendido, sus ojos se iluminaron y ella sintió su corazón latir con fuerza, el se tomó de un trago la cerveza.


POETIZA, me gustas, creo que estoy enamorado de ti, quisiera que fueras mi novia, regresaré y nos casaremos, dime que si chiquita —le dijo tomándole la mano y ella sintió una inmensa alegría y sonrió, estaban muy cerca, la abrazó y la besó pero ella tenia la boca cerrada.


—¿Qué pasa POETIZA? Es un beso nada mas —ella le dijo que nunca la habían besado y vió que sonreía y su sonrisa le parecía hermosa.


—Ya somos novios y nos vamos a casar, debes dejar que te bese y me das una prueba de amor —le dijo ese hombre tomándola de la barbilla, POETIZA se sentía mareada y estaba emocionada con lo que le decía su novio y dijo si con la cabeza sin saber a ciencia cierta a lo que se refería.


—Tu solo déjate llevar chiquita y así me demuestras que te quieres casar conmigo, vas a sentir rico —dijo con un brillo malicioso en los ojos pero ella pensó que brillaban de amor.


La besó apasionadamente abriéndole los labios para profanar su garganta, la acarició de pies a cabeza, la tomó de la mano y viendo donde estaba la recamara la llevó a ella, POETIZA gritó de dolor cuando el como un endemoniado entraba y salía de su cuerpo, ella tenia los ojos cerrados y los puños apretados, gritó unas dos o tres veces mas sintiendo que la desgarraba por dentro.


—Ya chiquita, nos vamos a casar —le decía el jadeando de pasión y ella lo creía, el hizo con su cuerpo lo que quiso una y otra vez mientras ella seguía llorando de dolor, cuando por fin quedó satisfecho se acostó a su lado y se durmió enseguida, ella siguió llorando a su lado sintiéndose adolorida pero pasado un rato también se durmió.


Al otro día ella se levantó muy temprano a preparar el almuerzo adolorida aun, después de almorzar el se fué a su hotel en Monterrey diciéndole que se verían el Lunes en el Banco y ella lo dejó partir pensando en el día de su boda.


El lunes no lo vió en el Banco ni el resto de la semana y se puso nerviosa pensando que quizá algo le hubiera pasado, le dolía el corazón, se armó de valor y fue a Gerencia, el Gerente le dijo que aquel hombre ya estaba en Moscú, POETIZA se sintió morir, temblando pidió la dirección del Banco en Moscú y el Gerente le tendió una tarjeta.


POETIZA pasó unos días pensativa, fué a una caseta telefónica y marcó un numero, por suerte entendieron su idioma y le dijeron que efectivamente ese hombre trabajaba ahí pero que no estaba. Ella pensaba que algo pasó y tuvo que irse de repente pero que de seguro volvería para casarse con ella, dejó pasar unos días y volvió a marcar a Moscú recibiendo la misma respuesta y decidió mejor esperar. Pasaron los meses y no volvió, POETIZA estaba desesperada y una noche de desvelo elaboró un plan y se durmió llena de ilusión.


A la mañana siguiente fué al Banco y pidió su retiro, tenia su tarjeta de crédito con sus ahorros, luego fué a una agencia de viajes y le diseñaron un viaje a Moscú. Le dieron folletos explicativos, la señorita que la atendió le dió datos importantes para su viaje, POETIZA era ingenua pero no tonta.


POETIZA no tenia maletas ni ropa apropiada para llegar a ese Pais y no podía gastar mucho dinero porque lo necesitaría, compró un abrigo negro largo muy grueso y unas botas, en una bolsa de tela que ella había hecho con retazos metió un cambio de ropa, se puso las botas, tomó el abrigo en la mano, su bolso con los documentos y partió al aeropuerto.


Estaba nevando cuando POETIZA llegó a Moscú después de un viaje muy largo y tedioso, estaba abrumada con todo lo que tuvo que lidiar, no sabia ruso pero a señas se dió a entender, un auto la esperaba para llevarla al Hotel donde se hospedaría y después de registrarse fue a conocer su habitación e inmediatamente volvió a salir llevando su bolsita de ropa en la mano y sus documentos, le dió la dirección del Banco al chofer de un taxi que paró haciendo señas con la mano y este la llevó, un gran edificio estaba frente a ella y entró decidida pero nerviosa, en recepción dijo que venia del Banco que estaba en su pueblo en México y pidió hablar con el Gerente y este si hablaba perfecto español, le contó a medias el motivo de su visita, el Gerente le dijo que ese hombre estaba de vacaciones y como venia de muy lejos quiso ayudarla y le dió la dirección de su casa, el corazón de POETIZA latía desenfrenado, sus manos temblaban pero se controló, se despidió agradecida y salió a la calle desbocada, paró un taxi, le dió la dirección y tomó aire, sentía que se ahogaba.


Parada en la puerta de una hermosa mansión, dudaba en tocar el tiemble, la nieve caía, en ese momento llegó una limusina y de ella bajó una mujer y dos niños y al tocar la puerta una hermosa mujer rubia y embarazada las recibió y las pasó al interior, POETIZA se acercó despacio y la mujer la vió.


—¿Buscas trabajo? —le dijo la mujer en ruso y POETIZA dijo buenas tardes en español.


—¡Ah! español, poco —POETIZA le dijo que venia desde México a saludar al señor de la casa y que eran amigos. La mujer quedó quieta un momento, POETIZA escuchó risas y vió globos por todas partes, había una fiesta, corriendo llegó una niña de hermosos ojos grandes y expresivos, POETIZA vió en ellos otros ojos y se estremeció, su cabeza daba vueltas, su corazón latía muy fuerte, no podía hablar por la sorpresa, tras la niña llegó aquel hombre a quien le dió pruebas de amor, el se quedó inmóvil, la mujer embarazada parecía no entender nada, POETIZA ya no pensaba, un temblor se apoderó de su cuerpo y sintió un choque eléctrico en el cerebro, los miró agitada, dió media vuelta y corrió gritando y llorando desesperada por las banquetas, se perdió en las calles de Moscú sin saber a donde iba, solo quería correr, POETIZA ya no pensaba en nada, solo escuchaba el latir de su corazón, caminaba ya sin fuerzas por un camino desolado donde un auto rojo cubierto de nieve quedó varado, estaba cayendo la tarde y ella seguía caminando con la mirada perdida y apretando contra su pecho su bolsita de ropa, le dolían los pies y el alma, ya no sentía su corazón latir y cayó de bruces a la nieve.


Despertó en un hospital, una enfermera estaba a su lado, se sentía frágil, cerró y abrió los ojos, la enfermera le hablaba en ruso y ella no entendía.


—Soy mexicana, hablo español, discúlpeme —dijo POETIZA apenada por no entender el idioma.


—Hola POETIZA —dijo la enfermera en español mientras sonreía amablemente diciéndole que también hablaba su idioma.


—¿Porqué estoy aqui? ¿Quién me trajo? —pregunto POETIZA y las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas.


—El doctor vendrá en seguida y contestará tus preguntas —dijo la enfermera y salió, después de un rato llegó un elegante medico mayor de edad.


—Estas bien POETIZA, te trajo al hospital la policía que te encontró tirada en la nieve pero afortunadamente a tiempo, has estado una semana en coma pero hoy despertaste a nueva vida niña, tu juventud hará que te recuperes pronto, entre tus pertenencias encontró la policía tus datos y ya avisamos al hotel donde te hospedas, pronto podrás irte de aqui y reanudar tus vacaciones —le dijo aquel buen doctor y ser humano en un perfecto español.


Ella empezó a llorar despacito al recordar el motivo de su visita a Moscú, escondió sus ojos en llanto de la mirada de aquel medico que le hablaba con ternura.


—Tranquila niña, si quieres hablar estoy para escucharte y ayudarte —le dijo tomando su mano entre las suyas cálidas y suaves, ella lo miró y le contó su historia, el la miraba escuchando sin soltarle la mano.


—Gracias por confiar en mi POETIZA, te ayudaré a regresar a México, no te preocupes, por lo pronto descansa y recuperate niña —le dijo el medico guiñándole un ojo.


A los tres días el medico le dijo que era hora de irse del hospital, que estaba perfectamente bien de salud, le trajeron su bolsita con ropa y ya lista salió de ahí con el medico rumbo al hotel donde pasó en su habitación unos días mientras el medico preparaba su viaje de regreso a México y después pasó por ella y la llevó al aeropuerto.


—A sido muy amable conmigo doctor, gracias por todo, no lo olvidaré nunca —le dijo POETIZA con tristeza y desvió la mirada, quería llorar pero se contuvo.


—Se feliz POETIZA, hombres como ese hay muchos por el mundo, eres tan joven y aun te falta mucho camino por recorrer, ten cuidado niña —le dijo el medico y en sus ojos ella vió ternura, POETIZA le dió un beso en la mejilla y se fué a abordar el avión que la llevaría a su México lindo y querido, el le dijo adiós con la mano y ella sonrió.


POETIZA llegó a su pueblo, en su casita recordaba y lloraba, encontró trabajo en la iglesia como secretaria, pasaron los días, aun le dolía recordar pero tenia que olvidar se decía una y otra vez, empezó a leer la Biblia y entró a un convento con ayuda del Sacerdote, se hizo monja y pasados los años la ascendieron a Madre Superiora del convento.


POETIZA se sentía contenta, ya no le dolía recordar que vivió una terrible experiencia cuando fué joven, se acordaba del buen doctor ruso que la ayudó y sonreía, a el nunca lo olvidaría, salió al pasillo, llovía, y las gotas de lluvia le recordaron cuanto había llorado por aquel hombre que la mancilló, con nostalgia suspiró y se fué a la capilla, era hora del rosario.


POETIZA vivió el resto de su vida en ese convento en donde encontró la felicidad amando a Jesus, Señor del cielo y de la tierra. 


POETIZA fué feliz.


FIN

Sandra Figueroa

Sueños de Poetiza

2022