Un suspiro doloroso y ahogado
sale de mi pobre corazón,
se ruedan mis lágrimas
y me pongo a implorar, perdón.
Al recordarte tristemente
mis lagrimas no puedo contener,
pues me arrepiento tanto
de lo que te hice en el ayer.
Me arrepiento de haberte dejado,
de haber destrozado tu corazón,
de haberte hecho sufrir,
de haber jugado con tu amor.
De ser la culpable de tus fracasos,
de todo lo que te ha pasado,
de haber sido tu perdición,
de no haberte amado.
De haber amargado tu vida,
tus sueños, tus ilusiones, tu amor.
Por eso, aquí de rodillas y llorando
te digo: ¡Me arrepiento! ¡Perdón!
Sandra Figueroa
1974


