Ayer lo comprendí todo muy bien.
Aun sigo amando con vehemencia
a ese amor falso de mi pasado,
de mi juventud.
Como espina me hiere cada vez
que sin querer lo recuerdo,
aun siento ese amor que me juraba.
Las lágrimas corren por mis mejillas
y queman como lumbre.
Sus besos aun palpitan en mis labios.
Aun creo escuchar, pues están en mi mente,
aquellas palabras de amor que me juró
aquellas tardes cuando yo enamorada
viéndome en sus ojos verdes reflejada
las creí sinceras.
Me hizo daño, es cierto,
también lo comprendo.
Sé que me dejó como regalo
un amargo recuerdo.
Conocí el dolor, el abandono,
la desesperación de no tenerlo ya mas,
la angustia de esperarlo hasta hoy
y no ha vuelto.
Desgarro mi alma, mi ser,
mis ilusiones, mis sueños,
me dejó llanto, tristeza y soledad
pero se lo agradezco,
sinceramente le doy las gracias
porque a pesar de todo eso
aun sigo amándolo como el primer día
cuando por azahares del destino
por vez primera me enamoré de el.
Sandra Figueroa
1997