Esta noche el viento mueve las hojas de los arboles,
solloza entre sus ramas, y triste murmura a mi oído,
un lamento de versos que se lleva muy lejos,
juega con mi pelo, acaricia mi faz, y me besa,
llora como si de lejos trajera penas de un alma
que busca paz, olvido, respuestas, dicha, y perdón.
Sentada bajo el frondoso árbol sigo sola,
se va el viento llevándose sollozos y versos,
dejándome acariciada y húmeda de lagrimas,
y me dispongo a soñar otro sueño de amor,
otra historia que no tendrá final.
Sandra Figueroa
2004


