Es el tiempo en que llegan los silencios
del aburrimiento de lo cotidiano,
el tedio de la costumbre diaria,
de hacer siempre lo mismo,
a la misma hora, y el mismo día señalado.
Es el tiempo del silencio de los labios,
porque ya se a dicho todo
en los años vividos a la fecha.
Es el tiempo del silencio de la carne,
que necesita reposo después de dar fruto.
Es el tiempo del silencio de suspiros,
porque ya no hay ilusiones.
Es el tiempo del silencio del amor,
porque a muerto con el paso del tiempo.
Es el tiempo de despedirnos y reencontrarnos.
Es el tiempo de caminar separados,
mirándonos, y sin hablarnos.
Es el tiempo de los recuerdos olvidados.
Es el tiempo de las confidencias y perdonarnos.
Es el tiempo de esperar el invierno,
juntos, y separados.
Es el tiempo del silencio
de corazones cansados.
Es el tiempo de contar historias y reírnos.
Es el tiempo del silencio de la vejez.
Es el tiempo del silencio de la vida,
porque todos tenemos que partir.
Sandra Figueroa
2004