SUEÑO-10
POETIZA estaba sola, trabajaba como secretaria en una Empresa Suiza, su jefe, el Gerente General, un hombre bueno y mayor de edad, la trataba con respeto y cariño. El lunes a primera hora su jefe la llamó a su despacho, tenia algo urgente que comunicarle.
—POETIZA, hija, el Sábado por la noche, recibí ordenes superiores del dueño de la Empresa y tengo que cumplirlas, te llama a Suiza para hacer negocios, pide que vallas inmediatamente, le he hablado de ti, quiere conocerte porque tiene algo que proponerte. Su padre falleció hace unos años dejándole todo a el que es su único hijo, a sucedido algo inesperado, según me dijo, pero no me contó mas. ¿Qué dices POETIZA?
—¿Pero porque conocerme? No entiendo —respondió ella y el Director continuó.
—Hija, eres muy eficiente en esta Empresa, conoces su manejo a fondo, eso el lo sabe. ¿Recuerdas hace dos meses que me fui a Suiza a visitar a mi hija? —Si contesto ella mirándolo confundida.
—Pues bien, tu te hiciste cargo como si fueras las Directora de esta Empresa y se lo conté cuando fui a visitarlo—dijo el Director.
No había mucho que pensar, su vida estaba por cambiar, POETIZA aceptó ir a conocer al dueño de la Cadena de Empresas Suizas. Hizo todo lo necesario en preparativos para el viaje, el día previsto voló hacia su destino, todo estaba preparado para su llegada.
Al día siguiente de su arribo a tierras Suizas, un chofer la llevó a la residencia del dueño de las Empresas, en verdad que era urgente pensó POETIZA al ver que hasta el mas mínimo detalle estaba preparado.
Sentada en la sala POETIZA esperaba nerviosa, algo raro pasa, pensó ella al sentir un escalofrío recorrer su piel y tembló. Después de unos minutos se abrió una puerta, en silla de ruedas salió un hombre joven y muy guapo, tras el dos enfermeras y un medico, POETIZA se levantó sorprendida al verlo, se quedó muda viendo aquellos ojos penetrantes que la miraban, unos ojos verdes hipnotizantes y preciosos, su cara estaba pálida pero sus labios carnosos sonreían.
—Usted debe ser POETIZA, un placer conocerla —le tendió la mano.
—El placer es mío —dijo ella sin poder dejar de mirar aquellos ojos verdes.
—Venga conmigo por favor —dijo el joven aquel que no dejaba de mirarla Y entraron a una sala privada, solo el medico estaba con ellos.
—POETIZA, debe saber lo que a sucedido, el medico se lo dirá y luego hablaremos —dijo el joven sonriente y el medico empezó a hablar, ella escuchó atenta.
—Señorita, el joven, hace una semana fué diagnosticado con cáncer terminal, no hay nada que la medicina pueda hacer por el, su vida podremos prolongarla si todo va bien, un poco mas de 5 años o quizá mas si tenemos suerte, con tratamientos adecuados puede lograrlo, no hay mucho tiempo, debemos actuar de inmediato con los proyectos que el joven tiene en mente y me gustaría que pasara por mi consulta lo antes posible para hacerle los análisis necesarios para proceder —Terminó el medico mirándola, POETIZA estaba impactada sin saber que decir ante tan terrible noticia, solo lo miraba sin entender bien, el joven sonreía. El medico se despidió y se fué, las enfermeras entraron, ellas eran inseparables al joven enfermo.
—Señorita, quiero que sea usted la coordinadora de todas las Empresas Suizas, se que es capaz de sacarlas adelante, es una mujer muy inteligente, me tomé la libertad de investigarla —POETIZA no daba crédito a lo que escuchaba, estaba boquiabierta, muda al ver como esos ojos verdes la miraban suplicando, ella estaba nerviosa.
—No lo pienses mucho POETIZA, es una gran oportunidad para ti —le dijo aquel joven sonriente sin dejar de mirarla y tuteándola.
—Si, lo se joven — dijo ella perdida en ese mar de su mirada.
—Mis abogados tienen instrucciones por si algo me pasa de repente, puedo morir hoy o mañana —continuó el joven, ella se puso triste al escuchar eso y apartó la mirada.
—POETIZA, las cosas están así y no puedo cambiarlas, soy muy rico, el único heredero de la Cadena de Empresas Suizas, mi fortuna es millonaria, pero con todo ese dinero no puedo comprar mi vida, estoy solo en el mundo, no tengo padres, hijos, ni hermanos, ni el cariño de una mujer —se detuvo unos segundos y prosiguió, ella estaba asombrada con su confesión.
—Soy hombre de decisiones y ya decidí lo que quiero hacer antes de morir, si me ayudas podré lograrlo —POETIZA tragó saliva, quería llorar, pero mostrar esa debilidad ante un hombre tan fuerte, tan seguro de si mismo, la desanimó a hacerlo.
No había mucho tiempo para pensar, POETIZA aceptó su nuevo cargo, dijo un gracias escueto y se despidió pero el joven la invitó a cenar para celebrar, ella nadaba en el mar de sus ojos.
—¿POETIZA? —pregunto el sonriente.
—¿Si?, disculpe, no le escuché joven —dijo ella volviendo a la realidad, el sonrió y preguntó de nuevo.
—Que si aceptas mi invitación a cenar, quizá sea la primera o la última cena a tu lado—seguía sonriendo.
—No diga eso por favor —su voz se quebró, el la miró, seguía sonriendo, sus ojos verdes la miraban admirado, POETIZA estaba nerviosa pero aceptó y el le pidió que no lo tratara de usted diciendo que estaba enfermo pero no viejo y ella sonrió.
La cena fué ligera, el tomó solo jugo, su dieta era estricta, después pasaron a una amplia terraza a conversar, las enfermeras estaban cerca por si algo pasaba, contaron trozos de sus vidas, POETIZA se recargó en la silla, lloró al escuchar, no pudo evitarlo, ella pensaba que no era justo que alguien tan joven muriera, el tiró de su silla de ruedas, se puso a su lado, le tomó la mano sonriendo.
—¿POETIZA, que es eso? ¿Lagrimas de cocodrilo? No POETIZA, en estos momentos no necesito lastima, lo que deseo es un hijo —dijo el de repente, ella lo miro boquiabierta.
—Tengo un plan para eso, el medico buscó candidatas pero ninguna me pareció ideal, tiene que ser la persona adecuada para mi heredero, la madre de mi hijo tiene que ser una mujer especial, única en el planeta, y la encontré, si ella acepta y todo sale bien y no me muero hoy, seré feliz, es necesario —Sonrió.
—Es buena idea —dijo POETIZA admirada mirándolo a los ojos que sonreían, el le apretó la mano, la llevó hasta sus labios y la besó suavemente mirándola, POETIZA se estremeció.
—¿Tienes frio POETIZA? —preguntó el joven preocupado.
No —dijo ella y se despidió diciendo que era hora de irse, tenia muchas cosas que hacer y su hotel estaba lejos.
Espera POETIZA, mi chofer te llevará y desde mañana tendrás una casa que estará a tu disposición, mi abogado se pondrá en contacto contigo para ultimar detalles —dijo el joven y llamó a su chofer.
—Gracias, eres muy amable —dijo ella mirándolo con admiración y se fue.
Al día siguiente la llamó por teléfono, la invitó a cenar, le enviaría al chofer, POETIZA aceptó, tenia ganas de ver otra vez esos ojos y bucear en ellos, ese día tubo mucho trabajo, el abogado había ido a verla a la Empresa donde estaba ultimando detalles. Conversaron de las decisiones de negocios del joven y se puso triste, charlaron animadamente, era un buen abogado.
POETIZA llegó a casa del joven enfermo, vestía un sencillo vestido de algodón con zapatillas a juego.
—Te estaba esperando —dijo el joven desde su silla de ruedas cuando la vió entrar, las dos enfermeras a su lado le sonrieron y discretas se retiraron no muy lejos pero los observaban. Pasaron a la mesa, la cena estuvo deliciosa, el no cenó, solo tomó sus medicamentos y jugo, era un joven muy platicador y sonriente, siempre sonreía, pasaron a otra terraza al aire libre que daba aun enorme jardín con una fuente iluminada por luces multicolor, las enfermeras estaban cerca observándolos.
—¡Que hermosa! —dijo POETIZA admirada al verla.
—¡Si, hermosa! —dijo el mirándola. La noche era cálida, la luna plateada adornaba el cielo, POETIZA suspiró, se sentía contenta.
—Me gusta ver la luna —dijo el
—A mi también —dijo ella.
POETIZA se sentó a su lado en una confortable silla de mimbre y de pronto el interrumpió sus pensamientos.
—POETIZA, te quiero proponer algo importante, si te molesta me lo dices ¿de acuerdo? —ella asintió con la cabeza mirándolo atentamente.
—¡POETIZA, quiero que tengas un hijo mío! —POETIZA sintió que el piso se movía, todo giró a su alrededor, no podía creer lo que estaba escuchando, lo miraba sin poder articular palabra, sus ojos verdes la miraban, su boca sonreía, ella no sabia como responder a esa pregunta.
—¿POETIZA? —preguntó el joven de nuevo.
—Estoy de acuerdo en que tener un hijo es buena idea dado el caso, pero yo, yo, no se, siempre pensé en tener un hijo enamorada y nosotros nos acabamos de conocer, bueno, digo, es que, es una sorpresa tu proposición y además, yo —y el la interrumpió.
—Comprendo lo que dices, también lo pensé así antes de la noticia de mi enfermedad pero ya no tengo tiempo para enamorarte POETIZA y necesito un hijo a quien dejarle todo lo que tengo, todo lo que mi padre a base de sacrificios formó —Su cara se puso triste y una lagrima asomó a sus hermosos ojos verdes, POETIZA enternecida la limpió con su dedo índice y el le tomó la mano y la besó.
—POETIZA, eres muy tierna, yo siempre he sido un hombre practico y decidido como mi padre, ese es mi carácter y tu eres la elegida, cuando mi amigo el Director de la Empresa de Monterrey me mostró tu foto decidí que serias tu y te mandé llamar—POETIZA lloraba silenciosamente, no sabia que decir, el le besó la mano de nuevo.
—Te doy hasta mañana para pensarlo, no tengo mucho tiempo y para hacer a mi hijo se necesitara tiempo que ya no tengo.
—¿Como? —dijo ella sin entender lo que decía.
—Cuando me contestes si o no te lo explico, ¿de acuerdo? Mandaré al chofer a recogerte a las 7 de la noche —le respondió el joven sonriéndole.
—Está bien —dijo POETIZA suspirando y el le besó la mano otra vez , ella sonrió, se despidió y se retiro a descansar y pensar.
Al día siguiente en la oficina no podía concentrarse, pensaba en ese hijo que había que hacer, pero como, si el joven estaba enfermo, ya no podía caminar, el cáncer había avanzado atacándolo de la cintura para abajo, POETIZA estaba nerviosa. Eran las 5 de la tarde, tenia que responderle hoy. Se fué a la casa que le habían destinado a bañarse y vestirse, se puso un vestido largo azul y zapatos de tacón, perfume y salió, el chofer la esperaba. En el camino decidió dejar el pasado a tras y empezar una nueva vida.
Cuando entró por la puerta de la residencia del joven, estaba el medico y las enfermeras con el.
—Gracias por venir POETIZA, pasemos a conversar a esa habitación —señaló el joven una puerta y las enfermeras lo llevaron al interior y salieron, ella cerró la puerta, la miró interrogante, ella se sentó en una silla junto a el, lo miró, el tomo su mano temblorosa y la besó.
—¿Y bien? —dijo el mirándola sonriente.
—De acuerdo, tendré a tu hijo, a nuestro hijo —se corrigió, vió felicidad en esos ojos verde mar en donde quería bañarse desnuda a la luz de la luna y continuó.
—Estoy decidida, me emociona la idea de ser madre, se que no hay tiempo, ahora tu dirás que hay que hacer, porque no entiendo bien. El sonriente le acariciaba la mano.
—Me llenas de emoción, veras que todo sale bien, gracias por aceptar tener a mi hijo que no se si llegaré a conocer, el medico entrará ahora a explicarte lo que procede —La miraba con tristeza y le acariciaba la mano mientras llamaba al medico.
El medico le explicaba a POETIZA que no entendía, todo parecía un sueño, un sueño increíble en el que ella aceptaba ser madre del hijo de un hombre que acababa de conocer pero que despertaba en ella extrañas sensaciones.
—POETIZA, el joven a pesar de su enfermedad esta bien, su semen a sido congelado desde que supimos de su padecimiento y le aseguro que es de buena calidad —el medico y el joven sonrieron, ella se ruborizó, el medico se despidió y salió. Todo era un caos en su cabeza y aquel joven enfermo sonreía.
Salieron al jardín acompañados de las enfermeras que se retiraron un poco dejándolos solos pero estaban al pendiente.
—POETIZA quiero que te quedes desde hoy aqui, las cosas han cambiado, serás la madre de mi hijo y este es tu lugar, te irás al laboratorio dentro de dos días y quiero que conversemos, tengo mucho que decirte —POETIZA asintió con la cabeza perdida en aquel verde de sus ojos.
Mas tarde fué con el chofer a recoger sus cosas y cuando regresó a su nuevo hogar el joven estaba en su recamara y fue a reunirse con el, la habitación era grande y hermosamente decorada, se sentó a su lado a leer un libro mientras el dormía, las enfermeras al otro lado de la cama hacían guardia, ella salió para cenar y regresó a su lado, dormitaba en la silla, el despertó, conversaron, le indicó donde acomodar sus pertenencias, el tenia planes que compartió con ella.
—POETIZA, duerme conmigo —le propuso el joven, ella dudaba por su enfermedad y miró a las enfermeras que sonreían. El joven las despidió diciendo que todo estaría bien, que si algo necesitaba POETIZA las llamaría y ellas salieron para hacer guardia al otro lado de la puerta.
POETIZA se puso su bata blanca de seda y se acostó suavemente para no molestarlo, el sonreía al verla a su lado, algo extraño sucedía en el corazón de POETIZA que suspiró cerrando los ojos y en ese momento el rozó sus labios con un beso tierno diciendo gracias. La abrazó y le habló de sus proyectos, ella escuchaba atentamente, todo iba grabando en su cabeza pero después lo apuntaría en un diario para no perder detalles, era muy importante lo que le decía.
Pasaron las horas, estaban muy juntos y abrazados, la besó y ella correspondió a sus besos que cada vez eran mas apasionados, ella se dejó llevar por aquel torbellino de caricias que el le proporcionaba y gimió sintiendo placer, en ese momento entraron las enfermeras y horrorizada escondió la cabeza en el cuello de aquel joven enfermo y guapo pero apasionado y hábil en estrategias de amor.
—No pasa nada, pueden retirarse —escuchó que el decía a las divertidas enfermeras que con una risita se retiraron a su sitio de guardia.
—Que vergüenza, creo que estuvo mal lo que hicimos, tu no puedes hacer esas cosas, estas enfermo —dijo ella aun abrazada a el sonriente joven.
—Estoy vivo todavía, mi corazón aun late, puedo sentir deseos, aunque no pueda tener sexo normal contigo se hacer otras cosas, además hay juguetes sexuales con los que puedo hacer que te diviertas y termines exhausta en mis brazos —le dijo sonriendo y guiñándole un ojo, ella también sonrió imaginando.
—Quiero que estés contenta a mi lado POETIZA — y volvió a acariciarla, ella se retorcía de deseo, sus manos jugaron en ella a su antojo, POETIZA se calcinaba, gemía como fiera herida, y estalló su volcán vertiendo lava ardiente y escuchó murmullos de risas atrás de la puerta sintiéndose apenada pero satisfecha.
POETIZA se internó en el laboratorio para empezar el tratamiento, seria inseminada artificialmente primero, si no resultaba probarían la fertilización in vitro, hicieron los exámenes de rigor, estaba sana, el semen del joven listo para ser usado, el día de la ovulación de POETIZA se implantó el semen con éxito, estaba embarazada de trillizos, ella sabia de los riesgos que corría y no le importó, por esos ojos verde mar valdría la pena. El joven tuvo una crisis por la felicidad que le produjo la noticia pero no fue grave, se recuperó en unos días, POETIZA ya estaba con el, en su casa y en su cama.
Pasaban los días y el seguía haciendo planes para sus hijos, POETIZA gravaba, tomaba fotos, las enfermeras ayudaban también, le hacia el amor con estrategias poco conocidas para ella pero con precaución por el embarazo y a ella le gustaba lo que le hacia, no necesitaba otra cosa, era feliz con aquel amor diferente.
—POETIZA, te amo. Me haces muy feliz. Quiero que lo sepas por si mañana no te lo puedo decir —ella sonrió y lo besó.
—Yo también te amo —el se durmió en los brazos de POETIZA que lo acunaban meciéndolo con amor.
Todo se grababa día a día, hasta el mas mínimo detalle. POETIZA aveces se sentía cansada pero estaba feliz, el sonreía mientras le acariciaba el vientre abultado.
El parto estaba programado para cesárea, los bebes nacieron con bajo peso y uno de los tres murió al nacer, POETIZA estaba grave, peligraba su vida pero se recuperó, los dos bebes se lograron con ayuda medica, todo salió relativamente bien, el joven enfermo estaba feliz y decaído. Ya era padre de dos hermosos bebes.
Pasaron dos años de felicidad grabando cada momento, cada ocurrencia. Los bebes en el regazo del joven enfermo lo hacían feliz y rompía en carcajadas contagiando a todos. El joven enfermo murió en brazos de POETIZA una noche de lluvia. Ella no lloró, lo abrazó llenándolo de besos y suspiró.
—¡Te amaré eternamente! —le dijo y le cerró los ojos.
Los bebes crecieron sanamente, ella les mostraba videos y fotos donde su padre les daba consejos y les decía cuanto los amaba, pasó el tiempo, POETIZA dirigió la Cadena de Empresas, herencia de sus hijos, hasta que ellos pudieron hacerse cargo de ellas.
POETIZA nunca se casó, jamás tuvo sexo normal, seguía enamorada de aquel joven que le enseñó una nueva forma de amar.
POETIZA fué feliz.
FIN
Sandra Figueroa
Sueños de Poetiza
2022