Sentada bajo el Pino Navideño,
triste recuerdo Navidades pasadas,
cuando loca esperaba la Navidad
Blanca y las tradicionales posadas.
Pero nunca fui a ninguna, nunca,
nunca supe que eran los villancicos,
la gran emoción que sentía dentro,
esa noche se hacia añicos.
Porque el ansiado Santa Claus no llegó,
en mi casa no hizo jamás parada,
nunca leyó las cartas que le escribía,
diciendo que solo un regalo pedía.
Pero en el creía, si, en el creía,
yo sabía que mil juguetes repartía,
porque a mis amiguitas de la escuela,
les traía lo que cada una le pedía.
Y crecí, y a pesar de todo aquello,
en mi se quedo aquella creencia,
ahora mis hijos cada Navidad,
esperan ver llegar su famosa presencia.
Y aquí sentada bajo este Pinito,
que adorno año tras año con alegría,
suspiro porque espero que venga,
el Santa Claus que no llego aquel día.
Sandra Figueroa
1999


















