SUEÑO - 18
POETIZA estaba triste y aburrida, cansada de lo mismo, pasaba los días leyendo, escribiendo, durmiendo y soñando.
Una tarde de verano estaba leyendo un libro en la hamaca de la terraza y se durmió, estaba soñando pero la despertó el canto de una paloma en el árbol del vecino y se fué a preparar la cena, ya estaba oscureciendo. Después de la cena encendió la televisión para ver el noticiero mientras tomaba el tejido que tenia pendiente, su proyecto era un chal para el invierno. El reportero anunció que un caballero ruso muy importante había dicho a la prensa del mundo que iba a seleccionar a una mujer de la Republica Mexicana para invitarla a conocer su pais porque había tenido un sueño en el cual una mujer Mexicana le recitaba versos y si la elegida aceptaba su proposición seria su sueño hecho realidad. POETIZA apagó la televisión, no le interesaba esa noticia, de seguro elegiría ese caballero ruso a una hermosa jovencita escultural y no a una mujer como ella, ya entrada en años y además media amargada.
Pasaron unos meses, ya era Otoño en México, POETIZA había terminado su chal de ganchillo y ahora solo esperaba el momento de estrenarlo. Esos días de Otoño a ella le gustaba escribir, casi no salía, su vida se consumía y ella lo sabia y aceptaba resignada. Una tarde de lluvia tocaron el tiemble de la casa y fue a ver quien era.
—¿En que puedo servirle? —dijo POETIZA a un hombre bien vestido, alto y muy guapo pero todo remojado que parado tras el barandal le sonreía.
—Buenas tardes. ¿Es usted POETIZA? —ella asintió, lo invitó a pasar y le ofreció asiento pero el hombre se negó por estar mojado y ella le trajo una silla.
—Señorita, a sido elegida por el caballero ruso para ir a conocer su pais. Vengo desde Moscú cumpliendo ordenes —POETIZA lo miraba sin entender, no lo podía creer.
—Señorita, tengo todos sus datos, nos tomamos la libertad de investigarla a profundidad, solo hay que comprobar su identidad —el hombre sacó de su maletín un montón de papeles y se los mostró a POETIZA, conforme iba leyendo sonrió porque efectivamente era ella la elegida.
—Señorita, si acepta viajar, dígame el mes, el día, la hora y todo estará listo para llevarla a Rusia—POETIZA lo miró sin responder, aun no lo creía, tenia dudas.
—Le dejaré toda la información y un teléfono donde puede llamarme a cualquier hora para ultimar detalles —POETIZA dijo que lo pensaría y el hombre remojado se fue dejándola con un montón de papeles que ella leyó con mano temblorosa. El caballero que la invitaba a conocer su pais era un hombre muy poderoso y millonario.
POETIZA dudaba en acepar o no, podría ser peligroso viajar a un pais que no le gustaba y convivir con gente desconocida, dejó los papeles en la mesita de centro, no le interesaba el viaje se dijo en silencio, pero su corazón no le cabía en el pecho, palpitaba emocionado y su alma le decía: ve POETIZA, vive esa aventura, no desperdicies esta oportunidad que te ofrece la vida, y ella analizó los documentos y empezó a hacer planes. Tenia dinero en sus tarjetas de crédito, sus pasaportes en regla, dejó pasar unos días y llamó por teléfono al hombre que la haba visitado.
—A sus ordenes POETIZA —contestó de inmediato el hombre al otro lado de la linea.
—Supongo que ya sabe mi respuesta— le dijo POETIZA, se pusieron de acuerdo y colgaron. POETIZA se quedó un rato en silencio pensando emocionada en sus versos, ellos esperaban dormidos el amanecer de un nuevo día y ese día había llegado, serian leídos en cualquier lugar de la lejana Rusia, sonrió, ese era uno de sus sueños que pensó nunca se realizaría y ahora el destino le otorgaba esta oportunidad. Preparó sus maletas y esperó. El día señalado una limusina negra al frente de su casa la esperaba, la abordó y partió rumbo al aeropuerto donde un avión privado la esperaba para iniciar su aventura poética.
Una linda aeromoza la saludó al abordar, le dijo que estaba para servirle si algo necesitaba durante el viaje. El avión era grande y lujosamente decorado e inspirado en el arte tradicional ruso, POETIZA quedó impactada con su decorado y belleza, tenia todas las comodidades, una cama matrimonial que invitaba a acostarse y soñar con el amor, los pasillos eran amplios y alfombrados, los asientos acolchados, cocina equipada, gimnasio, era impresionante y POETIZA se sintió cohibida con tanto lujo y le dió miedo el caballero que iba a conocer, mas tarde se sentó a leer un libro en la sala de conferencias, pasados unas horas se durmió, cuando despertó, la aeromoza le llevó algo de alimento, pasó las horas escribiendo, leyendo y soñando despierta, se sentía un poco mal ante tantas atenciones que no creía merecer.
Cuando llegaron a Rusia bajó del avión escoltada por varios agentes privados que la rodeaban hasta una lujosa limusina donde le abrió la puerta un joven vestido de manera elegante y POETIZA se sintió confundida, estaba nerviosa y rígida, mil emociones le embargaban el alma.
A su llegada a la mansión del caballero ruso, una bella muchacha la estaba esperando, le saludó en español y le dijo que seria su acompañante, la llevó por amplios pasillos alfombrados y paredes decoradas con pinturas de pintores famosos, grandes candelabros de araña colgaban del techo, jarrones de porcelana fina adornaban las esquinas hasta que legaron ante una habitación donde entraron, a POETIZA se le aceleró el corazón al ver aquel dormitorio tan grande y elegantemente decorado, había detalles por todas partes, era enorme, POETIZA se sentía pequeña ante tanto lujo, suspiró asustada.
—Estoy a sus ordenes señorita, solo tiene que llamarme, estaré a su lado las 24 horas del día.
—No es necesario, gracias —le dijo POETIZA a la linda muchacha que sonreía.
—Son ordenes del caballero, es mi trabajo —contestó la joven, POETIZA quería descansar un rato y así se lo dijo a la joven que se retiró enseguida por una puerta que ella no sabia a donde conducía.
La reunión con el caballero ruso era a las 6 de la tarde, aun era de mañana, POETIZA se desabrochó los jens y se quitó los zapatos, se recostó en la cama y se durmió en seguida, cuando despertó la chica salió de la sala adjunta y se reunió con ella, le trajo una charola con alimentos y conversaron, ella le informó que todo estaba preparado para complacerla y que era hora de empezar, POETIZA sonrió y obediente se metió a bañar, al entrar al aseo vió un enorme clóset repleto de ropa elegante y fina aun con etiqueta pero no le presto atención, la chica había preparado la bañera, todo era precioso ahí dentro que temía romper algo por su nerviosismo, un rato después salió envuelta en una delicada bata de algodón, la chica le señalo el clóset que ella había visto antes y la llevó hasta el.
—Son diseños exclusivos del diseñador privado del caballero y hechos exclusivamente para usted —asombrada POETIZA solo sonrió, la chica sacó un hermoso vestido negro largo, discreto, pero muy elegante, también los accesorios, zapatos bajos muy finos y cómodos, la ropa intima delicada y bellamente sexy, la ayudó a vestirse, POETIZA no usaba maquillaje ni peinados sofisticados, ella era muy sencilla y no iba a cambiar por estar allí, solo dejó que la chica le pusiera un polvo facial muy fino y se peinó como de costumbre. La chica abrió un gran estuche de piel negra que estaba en el tocador junto a un ramo de rosas blancas que POETIZA acarició pensando en su pasado, la chica sacó un collar de finas perlas.
—No, espera, esto es muy caro y no se si deba usarlo —exclamó POETIZA.
—Señorita, usted es una reyna en este palacio y como tal debe ir vestida, es un regalo del caballero y a el le gustará verla luciendo estas perlas —POETIZA tembló y dejó que la chica le abrochara el collar de hermosas perlas finas, pasó la mano por las perlas y el espejo le devolvió la imagen de una mujer que no era ella, fue inútil negarse a usar el perfume que el caballero ruso eligió para ella, suspirando siguió a la chica que la llevó hasta el lugar de la reunión.
En un gran salón el caballero ruso estaba frente a la chimenea encendida cuando ella entró temblorosa y nerviosa después de ser anunciada.
—Buenas tardes POETIZA —dijo aquel hombre que se volvió para saludarla cortésmente. POETIZA al ver esos ojos azules de hielo que la traspasaban sintió un escalofrío recorrer su espina dorsal, estrechó su mano y sintió una corriente electica electrocutándole el alma.
—Un gusto conocerlo gracias por la invitación a la hora que desee puedo declamar mis poemas —dijo todo de golpe atragantándose con las palabras, estaba muy nerviosa ante aquellos ojos azules tan fríos pero aquella boca fina y sensual sonreía y ella sintió que su sangre hervía.
—Relájate POETIZA, no soy un ogro, conversemos mientras está lista la cena, díme como estuvo tu viaje y si descasaste bien —se sentaron en un gran sofá de piel.
—Si gracias todo bien, el viaje muy cansado para mi, no estoy costumbrada a vuelos tan largos y la cama deliciosa —el caballero sonrió y en sus ojos un brillo extraño hizo que POETIZA bajara la cabeza ruborizada.
—Hace unos años tuve un sueño intenso y extraño que no pude olvidar y decidí que un día trataría de hacerlo realidad, una mujer mexicana me leía versos en un jardín lleno de flores —le comento el caballero sin dejar de mirarla, ella temblaba y no de frio, estaba acalorada.
—¿Solo le leía versos? ¿Cómo sabe que era mexicana?—preguntó ella que quería saber mas de ese extraño sueño del que era partícipe.
—Por el idioma, y no solo me leía versos POETIZA ¿pero que te parece si poco a poco te voy contando lo que pasó y mientras pasamos al comedor? —contestó el caballero sonriéndole.
El comedor era enorme y lujoso, la madera finamente tallada era preciosa, sentada al lado del caballero POETIZA comía en silencio mientras el no dejaba de mirarla, si seguía así capaz y se le atora el caviar negro de Beluga que estaba paladeando y bajó la mirada a su plato para no ahogarse en las profundidades de esos ojos azules.
—La cena estuvo deliciosa, gracias —dijo ella cuando se levantaron para ir al salón donde un delicioso vodka los esperaba. La chimenea brindaba calor pero esos ojos azules la miraban y ella sentía hielo en sus entrañas, pasaron las horas mientras el le iba contando historias de su pais, luego la acompañó a su habitación, besó su mano y con una inclinación se retiró aquel elegante caballero.
Al día siguiente de su llegada a Rusia, fue el gran día que POETIZA esperaba, en un gran jardín elegantemente decorado y lleno de flores se reunieron para que su poesía fuera leída, estaban solos los dos, el caballero escuchaba mientras la veía, a ella se le llenaron los ojos de lagrimas por la emoción al terminar de declamarle sus poemas, el sacó un blanco pañuelo y le limpió las lagrimas, ella bajó la cabeza, cerró los ojos y el la abrazo, estaba consiente del cuerpo que a su lado le trasmitía un calor enorme, sentía que se quemaba, llevaba puesto un conjunto de pantalón y saco color hueso que se le pegaba a la piel caliente, sintió el calor de su mano al tomar la suya y llevársela a los labios, abrió los ojos para zambullirse en el mar helado de esos ojos azules, no hubo palabras, no había necesidad, su cuerpo y aquellos ojos azules hablaban el lenguaje del amor y la pasión, tomados de la mano caminaron en silencio, había luna llena, cerca de la barandilla de un acantilado había una mesa con dos sillas una botella de vodka y dos copas.
—Eres hermosa POETIZA, te he soñado y estas aqui, tus versos me cautivaron, a través de ellos mi alma encontró a la tuya y se reconocieron, no se que pasará, pero estas aqui y eres mi sueño hecho realdad —POETIZA estaba perdida en ese azul profundo de sus ojos, no tenia nada que decir, su alma había encontrado su media naranja y estaba feliz.
El la tomó entre sus brazos y a la luz de la luna, se besaron suavemente, sin prisa, la noche apenas empezaba, los besos fueron tomando intensidad y jadeando el la soltó, su mirada decía cuanto la deseaba, pero el era un caballero, la acompañó hasta su habitación y con una inclinación, besó su mano y se despidió, el cuerpo de POETIZA pedía a gritos que se quedara, sus ojos negros le decían que la cama era suave y deliciosa y mil cosas mas pero con una sonrisa le dijo buenas noches a aquel elegante caballero ruso que la dejó ardiendo de pasión.
Al día siguiente POETIZA almorzó sola, le informaron que el caballero volvería para la cena y pasó la tarde en el jardín admirando las flores, escribiendo y soñando con los besos del ruso, besos que no había probado, besos de un caballero. A la ora de la cena ahí estaba el, elegantemente vestido de esmoquin y perfumado, sus bellos ojos azules le sonreían, salieron al jardín y en una banca se sentaron.
—POETIZA, eres mi sueño hecho realidad — Le besó la mano, contaron sus vidas, la de el era dura y activa, su vida era trabajo y poder, pero su alma era de ella, POETIZA contó su vida sollozando y el delicadamente le besó los ojos bebiéndose sus lagrimas, detalle que ella no olvidaría, era un hombre diferente a los que había conocido, único, una especie en extinción. Asi pasaron los días entre besos castos y poesía, ella le leía poemas que había escrito años atrás y que escondidos en sus libretas hoy veían la luz y ella suspiraba mientras el la tenia tomada de la mano y de vez en cuando la besaba tiernamente.
La llevó a conocer toda la hermosa y Rusia, en avión, barco, helicóptero y en limusina, el tenia mansiones en muchos puntos del pais donde pasaron noches de besos dulces y despedidas ansiosas pero nunca el fue mas allá de un beso casto. En un maravilloso y bien cuidado jardín ella le leyó poemas que escribió para el, la fuente los arrullaba, se besaron tiernamente. Todo era mágico pensaba POETIZA que se sentía como en un cuento de hadas en los brazos de su caballero ruso.
Asi pasaron los meses y una noche después de la cena disfrutado de un delicioso vodka POETIZA le dijo que tenia que regresar a México, el la miró y en su mirada había tristeza, sus ojos azules vió brillar, se tomaron de las manos, ella suspiró y bajó la mirada.
—Todo este tiempo me has hecho feliz PÓETIZA, no quiero que regreses, pero si es tu deseo puedes partir cuando gustes, no tengo mucho que ofrecerte, soy un hombre solitario y mi trabajo me absorbe, si te quedas no tendré mucho tiempo para ti y eso me dolería —POETIZA no podía hablar, un nudo en la garganta se lo impedía, quería llorar pero se contuvo al escuchar a ese raro ejemplar que le decía lo que siempre deseo escuchar.
—POETIZA, te amo, eres la mujer que esperaba, me enamoré de ti en un sueño, sin saber si te encontraría o no decidí buscarte, no quiero dejarte ir, te propongo un trato, vivamos este amor en libertad pero esclavizados, el amor cuando es libre es mas hermoso, soy tuyo POETIZA —y ella aceptó, la llevó de la mano hasta una amplia y elegante habitación iluminada por hermosas lamparas, POETIZA temblaba, ese momento lo había deseado muchas veces. La tomó en sus fuertes brazos y la besó tierna y profundamente, ella le correspondía con todo ese ardor que había guardado por años y cayeron a la mullida cama sin dejar de besarse, le hizo el amor y terminaron juntos su poesía de amor.
Desde esa noche POETIZA durmió con el, aveces el llegaba tarde al lecho pero ella lo estaba esperando, hacían el amor de mil maneras, su caballero ruso era excelente amante en la cama y ella le correspondía enamorada.
POETIZA regresó a México, pero cuando llegó a su departamento ya no era la misma, había dentro de su ser un inmenso amor, había vivido las horas mas hermosas de su vida al lado de ese elegante caballero que le hacia el amor a lo ruso.
El caballero ruso volaba a Monterrey cada vez que sus trabajo se lo permitía o a su vez ella iba a Moscú en ese veloz avión que le encantaba abordar, así pasaron la vida de ese amor diferente y apasionado. La llevó a conocer todo el mundo, aveces ella se quedaba por temporadas en Moscú o pasaba meses viajando al lado de su caballero ruso, tan tierno que siempre la hacia sentir una reyna y ella le leía los versos que escribía para el.
Pasados unos años cuando ya el caballero ruso dejó sus negocios en el pais se la llevó a su mansión para vivir a plenitud su amor. Vivieron hasta la ancianidad siempre enamorados.
POETIZA fue feliz al lado de su elegante y poderoso caballero ruso.
FIN
Sandra Figueroa
Sueños de Poetiza
2022