Un nuevo despertar de la sangre
con el mismo sol y en otra cama.
Despertar con la lluvia fría de Enero,
golpeando el cristal de nueva ventana,
en otra casa, en un pueblo pequeño
donde se respira tranquilidad,
donde hay armonía y risas,
arrullada por el silencio de calles
empedradas mojadas de lluvia,
acariciada por el viento travieso
que filtrándose por entre las ramas
de altos y viejos árboles del parque,
juguetea en mis cabellos sueltos
a la luz del sol que al mediodía
reaparece entre las nubes viajeras
cargadas de lluvia que caerá
mas tarde para dar inicio
a una noche de humedad de besos
e intimidad en otros brazos cálidos,
entre sabanas de pasión y amor
que la tarde invita a probar
para despertar la sangre
en un cuerpo que quiere morir
en otra tierra calcinado por el sol
ardiente de las mañanas de primavera,
y dormir desnuda a la luz de la luna
y las estrellas sobre otras sabanas
de sol en tierra fría y lluviosa
y despertar a nueva vida de paz,
nuevo amanecer de sol y lluvia tardía,
fuego y aire rodeada de volcanes
activos y perfumada de flores
en el paraíso donde será mi morada
para siempre, en otros brazos,
con el mismo sol, y en otra cama.
Sandra Figueroa
2004
con el mismo sol y en otra cama.
Despertar con la lluvia fría de Enero,
golpeando el cristal de nueva ventana,
en otra casa, en un pueblo pequeño
donde se respira tranquilidad,
donde hay armonía y risas,
arrullada por el silencio de calles
empedradas mojadas de lluvia,
acariciada por el viento travieso
que filtrándose por entre las ramas
de altos y viejos árboles del parque,
juguetea en mis cabellos sueltos
a la luz del sol que al mediodía
reaparece entre las nubes viajeras
cargadas de lluvia que caerá
mas tarde para dar inicio
a una noche de humedad de besos
e intimidad en otros brazos cálidos,
entre sabanas de pasión y amor
que la tarde invita a probar
para despertar la sangre
en un cuerpo que quiere morir
en otra tierra calcinado por el sol
ardiente de las mañanas de primavera,
y dormir desnuda a la luz de la luna
y las estrellas sobre otras sabanas
de sol en tierra fría y lluviosa
y despertar a nueva vida de paz,
nuevo amanecer de sol y lluvia tardía,
fuego y aire rodeada de volcanes
activos y perfumada de flores
en el paraíso donde será mi morada
para siempre, en otros brazos,
con el mismo sol, y en otra cama.
Sandra Figueroa
2004













