Muero en la quietud de esta plaza vacía
donde tu voz escucho en los murmullos del viento,
que cálido llega, se detiene y se va,
y vuelve a llegar acariciando la mejilla
donde una lagrima corre silenciosa
al escuchar tu risa que adoro.
Muero sola vagando en pensamientos,
recordando un ayer, añorando un mañana.
Un ayer donde fui dichosa las madrugadas
que llegabas a regalarme en letras,
trocitos de una felicidad que no era mía.
Un mañana del encuentro anhelado
donde dando gracias Dios te obsequie
un beso en tu linda boquita lleno de amor
y pueda llorar de dicha en tus brazos
escuchando tu voz y tu risa encantadora.
Muero sin ti y contigo en la distancia
de un pasado que dejó huellas.
Muero con la esperanza de que vengas
con las nubes blancas viajeras a dar
un minuto inolvidable a mi vida triste
en una tarde agonizante de verano.
Muero en versos y poemas que no leerás
porque solo viven dentro de mi alma.
Muero feliz de escuchar tu voz y tu risa
que alegran mi corazón que te ama.
Muero contigo en el viento de la tarde
en esta solitaria plaza donde te llamo
porque necesito de tu fuerza.
Muero así, contigo y sin ti
Con tu voz y tu risa en la distancia.
Sandra Figueroa
2004
donde tu voz escucho en los murmullos del viento,
que cálido llega, se detiene y se va,
y vuelve a llegar acariciando la mejilla
donde una lagrima corre silenciosa
al escuchar tu risa que adoro.
Muero sola vagando en pensamientos,
recordando un ayer, añorando un mañana.
Un ayer donde fui dichosa las madrugadas
que llegabas a regalarme en letras,
trocitos de una felicidad que no era mía.
Un mañana del encuentro anhelado
donde dando gracias Dios te obsequie
un beso en tu linda boquita lleno de amor
y pueda llorar de dicha en tus brazos
escuchando tu voz y tu risa encantadora.
Muero sin ti y contigo en la distancia
de un pasado que dejó huellas.
Muero con la esperanza de que vengas
con las nubes blancas viajeras a dar
un minuto inolvidable a mi vida triste
en una tarde agonizante de verano.
Muero en versos y poemas que no leerás
porque solo viven dentro de mi alma.
Muero feliz de escuchar tu voz y tu risa
que alegran mi corazón que te ama.
Muero contigo en el viento de la tarde
en esta solitaria plaza donde te llamo
porque necesito de tu fuerza.
Muero así, contigo y sin ti
Con tu voz y tu risa en la distancia.
Sandra Figueroa
2004


