BIENVENIDO A MI RINCON DE TRISTEZAS......GRACIAS POR LEERME

28 de marzo de 2022

MAMA NO LO QUIERE




A pocas horas de nacer
mamá se va a buscar pasto verde
dejándolo abandonado.


Solo y asustado cierra sus ojitos,
hambriento se duerme llorando.
¡Mamá no lo quiere!


Despierta asustado y grita a mamá
para que le de alimento y amor.
¡Mamá no lo quiere!


Y ahí entre la hierba seca
murió el macaquito hermoso
a pocas horas de nacer porque
mamá no lo quiere.



Sandra Figueroa

2020

24 de marzo de 2022

PRIMAVERA





¡Huele a primavera!
¡Duraznos en flor!
¡Retoñan los árboles!
¡Llega nuevo amor!
¡Reverdecen los cerros!
¡Brota la ilusión!
¡Aromas y color!



Sandra Figueroa

2020

20 de marzo de 2022

POETIZA AGONIZA



La tarde está triste, nublada y fría.
No hay mariposas en invierno.
Un alma anhela libertad.
Nevadas de Julio.
El sol muere a media noche.
¡Poetiza agoniza!



Sandra Figueroa

 2008

15 de marzo de 2022

POETIZA EN MONTERREY




SUEÑO-5



POETIZA se fué a vivir a la ciudad de Monterrey, dejó su pueblo y todo su pasado atrás para emprender una nueva vida, con pocas pertenencias y en su camioneta partió de su pueblo donde conoció su primer amor, pero eran tan diferentes que no pudo ser mas que lo poco que duró su noviazgo. Encontró un departamento amueblado enfrente de una editorial donde buscó y le dieron trabajo y ahí mismo le publicaron su primera novela.


Ya instalada en su departamento se sentía feliz, entre trabajo y escribir su segunda novela pasaban los días rápido, aveces salía al balcón a ver la lluvia de meteoros, eso a ella le llenaba el alma de inspiración o se quedaba hasta la madrugada viendo la luna.


Su rentero, un hombre bien parecido, fornido y muy servicial, le ayudaba todos los días que llegaba del trabajo con su maletín o los víveres que compraba para no salir el fin de semana y pasarla escribiendo, notaba cierta atención especial de parte de su rentero pero nunca le había insinuado nada, solo era amable, pero que casualidad que siempre estaba dispuesto a la hora que ella llegaba, que eran aveces distintas horas, sus buenos días señorita, que Dios la bendiga, buenas noches señorita, que descanse, etc. era extraño su comportamiento pensaba POETIZA.


Pasaron rápido los meses y una tarde que llegaba del trabajo bien cansada, el  estaba esperándola como siempre, para ayudarla a subir sus cosas, pues era en segunda planta donde vivía, subieron las escaleras, el siempre sonriente y amable, ella callada pero educada con el, siempre le daba las gracias por ayudarla, después el se iba, pero esta vez no.

—Señorita, disculpe el atrevimiento, pero quería invitarla a cenar, digo, la invito a cenar, mas tarde, frente a mi departamento los vecinos me harán una carne asada pues cumplo años hoy y me gustaría pudiera acompañarnos un rato.

—Muchas gracias, pero estoy muy cansada y quiero descansar —su rentero insistió.

—Aunque sea solo un rato señorita, se lo agradeceré, para mi es un día especial, sabe, cumplo 50 años —al decir aquello aquel buen hombre, ella respondió amablemente.

—Bien, si que es un día especial para ti, esta bien, dentro de una hora me reuniré con ustedes un rato —la cara de el se iluminó de alegría.

—La espero señorita, su presencia será mi mejor regalo —dicho eso se retiró, ella entró en su departamento y cerró la puerta, se recargó en ella pensando en aquel hombre, era extraño,  se dió cuenta que le atraía al ver sus ojos llenos de alegría.


Mas tarde POETIZA se preparó para la cena, se puso un vestido largo ceñido al cuerpo sin tirantes, color plateado, encima se echó un chal negro que ella misma había tejido años atrás, sus zapatillas eran de tacón alto, también color plateado y se puso su perfume favorito, tomó su celular y las llaves, bajó a reunirse con su rentero. Al verla llegar todos voltearon a verla, POETIZA  sonrió saludando.

—Buenas noches —se sentó junto a el que la esperaba de pie, muy elegante con sus Jens vaqueros y camisa a rayas y no dejaba de mirarla.

—Gracias por venir POETIZA —le dijo con timidez y ella sonrió.


Cenaron la deliciosa carne asada que un vecino preparó y repartió a los que estaban reunidos, también sirvieron frijoles charros que a POETIZA le recordaron su pueblo, vió a los vecinos del 1, cuatro muchachos jóvenes del 5 que la miraban con picardía, a las tres chicas del 2 que vivían solas y se le resbalaban a su rentero haciéndole platica de una cosa u otra pero el no les hacia caso por estar atento a ella, al matrimonio del 7 que eran unos ancianos adorables y unos cuantos mas que no conocía bien, llegó la hora del pastel y las mañanitas, los abrazos y besos, le tocó el turno a ella, se acercó abrazándolo y besándolo en la mejilla deseándole feliz cumpleaños. Ya iban a dar las 11 de la noche, ella tenia una novela pendiente que tenia que continuar escribiendo, se despidió amablemente de todos.

—Me tengo que retirar, fue un placer estar estos momentos en tu cumpleaños —el respondió algo triste dándole las gracias y ella se retiró a su departamento.


Ya en su recamara POETIZA escribió por varias horas, eran las 3 de la mañana, estaba cansada y sentía calor, era verano, llevaba puesto solo un corto camisón ligero, salió al frente de su departamento para sentir el aire de la noche, se sentía sola aveces, y lo vió, el estaba sentado enfrente de su departamento con una cerveza en la mano, solo, ahí donde había sido la fiesta, el levantó su cerveza en señal de brindis hacia ella, un impulso la hizo bajar la escalera y llegar hasta donde estaba su rentero, el se levantó al verla bajar y caminó hacia ella, se abrazaron y se besaron apasionadamente.

—¡Te necesito POETIZA! — la levantó en brazos y la llevó dentro, cerro la puerta con el pié y entre beso y beso el repetía su nombre.

—¡POETIZA! ¡Mi POETIZA! ¡POETIZA mía! —ella solo sonreía. Hicieron el amor a lo salvaje, una y otra vez hasta quedar rendidos.


Los primeros rayos del sol entraron por la ventana abierta y los despertó abrazados, POETIZA estaba radiante, satisfecha. Se levantó y se fué mientras el estaba en el baño.


En su departamento mientras se duchaba pensaba que algo cambió en su vida, habían hecho el amor pero no hablaron de nada y POETIZA creía en el amor y lo que pasó esa noche solo fué sexo, se dijo mientras se vestía recordando.
Tocaron a la puerta suavemente, fué a abrir y era el, bien afeitado y elegantemente vestido y se veía apenado.

—Señorita, discúlpeme, no se que me pasó anoche, quizá fue la melancolía, o la luna, pero no se que pensar, me siento apenado... —ella no lo dejó terminar.

—Pasa —cerró la puerta y le dijo mirándolo a los ojos.

—También yo no se que me pasó, anoche fué la noche mas hermosa que jamás había vivido, anoche no pensaba, solo gocé de tu amor, no te disculpes, fui yo la que empezó todo, recuerda que yo bajé hasta donde estabas —el se acercó abrazándola, se besaron, hablaron, el le confesó su amor.

—Te amo desde que te vi el primer día que llegaste al departamento pero no me atreví a decírtelo por temor al rechazo —POETIZA no lo podía creer, lo besó emocionada.

—Yo no puedo decir aun que te amo pero algo hay en ti que me atrae, que me hace desear tus besos, tu cercanía, tu todo —se besaron de nuevo, se tumbaron a la alfombra e hicieron el amor suave y delicadamente comiéndose a besos.

POETIZA eres insaciable —le dijo el.

—Tu me enciendes —le dijo ella guiñándole un ojo.


POETIZA y su rentero ahora viven juntos, ella pronto terminará su novela que la publicará la editorial donde ya no trabaja. La pasión despertó en ella el amor por ese gran hombre que la hace dichosa en la cama.


POETIZA es feliz y escribirá otra novela donde los protagonistas serán ella y su amante rentero dando rienda suelta a los placeres del amor.


POETIZA fue feliz.



FIN


Sandra Figueroa

Sueños de Poetiza

2022

12 de marzo de 2022

CANTA PAJARILLO






Un lindo pajarillo canta en mi ventana
una dulsisima canción de tierno amor,
viene de lejanos montes a traerme
la melodía que hoy alegrará mi corazón.


Su dulce cantar me fascina y estremece.
Hermosas notas canta a mis oídos.
Mi romántico corazón recibe sus coplas
llenando mi pobre alma de sonidos.


¡Canta pajarillo canta tan solo para mi!
¡Canta a la mañana que te conocí!
¡Tu bello cantar mi triste alma necesitaba!
¡Canta pajarillo, canta para mi!



Sandra Figueroa

2000

9 de marzo de 2022

QUE ES ESTE PODER




¿Que es este poder que ejerces sobre mi
que a tus ardientes palabras me rindo
y a tus pies como un perro me arrastro?



Sandra Figueroa

2004



6 de marzo de 2022

FRENTE A MI VENTANA ABIERTA






La tarde muere frente a mi ventana
que abierta siempre espera en silencio,
los pajarillos cantan amores ante mis ojos,
las mariposas revolotean de un lado a otro
sin saber que sus bellas alas se romperán
y dolor intenso sentirán en su corazón.


La noche llega con profundos misterios,
los búhos rondan acechando su presa.


Amanece el día con sus cantares de sol
y las hermosas golondrinas salen de sus nidos,
vuelan tranquilas sin darse cuenta
que el viento miente frente a mi ventana.


Cierro la ventana con insegura lentitud,
cansada de esperar me recuesto en el cristal
que empañado y húmedo de neblina fresca
cruje al contacto de la caricia de mis labios.


Pasa una paloma triste con rumbo al sur
llevando un mensaje de amor callado,
a lo lejos un cazador dispara su escopeta
y aqui tras mi ventana todo es silencio.


Frente a mi ventana, ensangrentada
llega la paloma a morir ante mis ojos tristes,
en agonía suelta el mensaje escrito
que no pudo llegar a su destino,
cierro fuertemente mis ojos y suspiro.


Lloro cerrando mi ventana para no mirar
que en la montaña que se divisa en la lejanía
se ríe un lobo perverso de mis sentimientos.



Sandra Figueroa

2004



1 de marzo de 2022

POETIZA EN UN RANCHO



SUEÑO-4




POETIZA estaba aburrida, triste y cansada, su casa era muy grande y ella estaba sola, una noche se le ocurrió un idea y la llevó a cabo, ya era hora de volver a vivir, vendió todo y en su camioneta echó lo necesario para sobrevivir en algún lugar, tomó carretera y en un Oxxo se abasteció de víveres y refrescos que tanto le gustaban y emprendió su marcha, eran las 4 de la tarde y cansada de manejar se detuvo en un pueblito a buscar un hotel donde pasar la noche, buscó pero no encontró, preguntó en una tienda donde podía quedarse y el joven dependiente al verla se puso pálido y con voz temblorosa dijo que no había, que ahí nadie se quedaba porque mataban gratis, no dejaba de mirarla y POETIZA sintió miedo.


Salió asustada pero una voz la detuvo, volteó, y unos ojos negros como la noche la miraban curiosos, su pelo negro brillaba con el sol que ya casi se ocultaba, sus labios carnosos y sensuales sonreían.

—Soy el dueño de esta tienda, le pido disculpas por lo que le dijo este muchacho malcriado, es mi hijo, pase por favor —ella pasó en silencio, no tenia voz, era muda después de ver ese cuerpo alto y atlético. Mirándola a los ojos el hombre continuó hablando amablemente.

—Es cierto que aquí no hay hotel señorita y no se crea lo que dijo este niño chiflado, si gusta puede pasar la noche en mi rancho, no esta muy lejos de aquí, hay varios cuartos solos, pongo uno a su disposición —ella seguía sin hablar mirándolo con la baba caída.

—¿Qué me dice Señorita? —Volvió a preguntar el ranchero.


El muchacho estaba al lado del hombre y la miraba asombrado con sus hermosos ojos verdes. POETIZA después de observarlo por fin pudo hablar.

—Gracias, voy de pasada y no quiero manejar de noche, si no es molestia acepto.

—Muy bien, sígame en su camioneta —le indicó y volteó para dirigirse al joven que estaba inmóvil a su lado.

—Cierras temprano y te vas al rancho muchachito —el joven asintió con la cabeza pero no dejaba de mirar a POETIZA que se sentía nerviosa por la forma en que el joven la miraba.


El rancho era grande, tenia una hermosa casa, el le contó que tenia corrales con vacas, chivas, caballos ,marranos, gallinas, gansos, patos, guajolotes, conejos, y tierras de labranza, al llegar a la espaciosa sala le indicó que lo siguiera por un hermoso pasillo decorado con espejos, le ofreció un cuarto donde ella ya a solas temblaba, ese hombre la perturbó tanto que no sabia que sentía, se bañó, se cambió y salió para cenar, el anfitrión la había invitado amablemente y ella aceptó, tenia hambre.


En la mesa los tres se miraban, el conversaba sobre sus animales, le gustaba la vida de rancho, ella contó que iba sin rumbo en busca de un lugar tranquilo donde vivir en paz, el joven estaba en silencio, la cena la hizo el anfitrión y a POETIZA le supo deliciosa, el muchacho no dejaba de mirarla pero no decía nada y no habló en toda la cena, se puso nerviosa, se levantó, se disculpó, y se retiró a su cuarto, mas tarde salió a la noche, había una luna hermosa en lo alto del cielo que le sonreía, se sentó en una piedra que encontró en el patio a observarla, a su espalda una voz la hizo tambalearse y caer al suelo pero unos fuertes brazos la levantaron y sus cuerpos quedaron tan cerca que podían besarse, su respiración era agitada, ese hombre la inquietaba.

—Discúlpeme, estaba absorta observando la luna, esta hermosa esta noche —El amablemente le dijo señalando hacia donde un árbol frondoso hacia sombra.

—Mas allá hay una banca donde podrá sentarse cómodamente —No quiero sombra sino luz de luna le dijo POETIZA y el sonrió.


Se sentaron en el suelo a ver la luna, el contó su vida, ella también, el estaba solo, su mujer había muerto al nacer su hijo y jamás se volvió a casar, ahí vivía desde siempre y ahí moriría le dijo con voz entrecortada.

—Mi hijo es todo lo que tengo, no he encontrado a una mujer que quiera compartir su vida con un amargado ranchero como yo —ella vió lagrimas en sus ojos y lo abrazó, se besaron a la luz de la luna y ese beso le supo a felicidad. Su cuerpo reaccionó al instante, ardía de pies a cabeza, el se levantó y le tendió la mano, fueron caminando hasta el árbol donde la luna no podía verlos, se sentaron en la banca, se acariciaron lentamente, POETIZA encendida sentía que estallaba, hicieron el amor, sus gemidos se perdieron en la noche, terminaron juntos temblando de placer a la sombra de aquel árbol, POETIZA temblaba de pies a cabeza, el suspiraba a su oído repitiendo su nombre. Todo era mágico pensaba POETIZA, se sintió querida, al fin había encontrado lo que necesitaba.

—Quédate, te necesito —le decía el ranchero, POETIZA no contestó, pensaba en la proposición de ese hombre que acababa de conocer esa misma tarde y en ese muchacho tan guapo. El volvió a repetir alisándole el cabello revuelto.

POETIZA, vive conmigo —ella lo abrazó llena de ternura pero no contestó, pensaba como seria vivir en ese rancho, con ese hombre que le dió en unas horas toda la felicidad que no había tiendo nunca.

—Yo no se ordeñar vacas, las chivas son mañosas, no se montar a caballo y los marranos me dan miedo —le contestó y el sonrió abrazándola.

—En el rancho hay personas que se encargan de los animales, no tendrás que hacer eso, si acaso y si lo deseas, irías a recoger los huevos de las gallinas, las patas, las gansas, las guajolotas —POETIZA se estremeció cuando le mordió el lóbulo de la oreja izquierda.

—Todas ellas pican, creo que no sabría ser ranchera —el se puso triste, ella lo notó.

—Pero puedo cocinar esos huevos —se besaron y el la llevó a su recamara donde hicieron el amor en la bañera y después en la cama donde POETIZA pasó toda la noche.


A la mañana siguiente después de hacer el almuerzo y sentados a la mesa, aquel hombre de semblante feliz le dijo a su hijo que seguía mirando a POETIZA como si estuviera poseído.

—Hijo, POETIZA se quedará a vivir en el rancho —POETIZA temblaba de miedo al ver que el muchacho no le apartaba la miraba y la ponía nerviosa.

—Ya lo imaginaba, papá solo a amado a una mujer, mi madre, y usted se parece a ella —El muchacho sonrió, POETIZA sorprendida sintió un escalofrío recorrer su piel y aquel hombre tomó su mano y la besó.

—¿Cómo es eso? —Preguntó POETIZA sin entender, el muchacho se levantó y de un cajón sacó una fotografía que le mostró —POETIZA no lo podía creer, si, era ella cuando fué joven, se parecía a ella, era ella con otra ropa al lado de ese hombre que le robó el corazón y hasta hace unas horas le hizo el amor. Miró al hombre y vió en sus ojos amor, ternura y cariño, vió al joven que sonreía y le daba la mano sonriendo.

—Bienvenida al rancho POETIZA y gracias por hacer feliz a mi padre y discúlpeme por lo que le dije allá en la tienda.

—Cierto, te pareces a ella, pero mi petición de que te quedes con nosotros no es por el parecido sino porque me enamoré de ti en cuanto te vi —dijo aquel hombre de voz profunda y sensual que la miraba.

—Y yo también —dijo el joven emocionado, POETIZA no sabia que decir.

—Gracias por ese amor —y besó a ambos que sonrieron y luego el joven besó la foto de su madre y la llevó a su pecho.


POETIZA se quedó en el rancho, a ese hombre le dió todo su amor, el joven y ella se hicieron buenos amigos, pasaban las horas contando chistes, eran felices.


Un día pasó toda la tarde pensando en el parecido de la difunta con ella, veía sus fotos, ese día creyó en la reencarnación porque sin saber como empezó a ordeñar vacas, cosa que la difunta hacia.


Pasaron los meses, POETIZA estaba embarazada. Todos estaban felices.

—¡Tendré un hermanito! —decía el joven gritando y corriendo por todo el rancho asustando a los animales.


POETIZA fue feliz.



FIN


Sandra Figueroa

Sueños de Poetiza

2022