BIENVENIDO A MI RINCON DE TRISTEZAS......GRACIAS POR LEERME

21 de mayo de 2022

DESPIDIENDO AL VIEJO AÑO 2020

 






Me beberé tu recuerdo
en este brindis de Año Viejo
con la esperanza de un nuevo amor
en Año Nuevo.







Sandra Figueroa

2020


20 de mayo de 2022

VOY A ESCRIBIR LA HISTORIA DE TU VIDA




Voy a escribir la historia de tu vida
y en ella leerás mi nombre.


¡Será a mi a quien juzguen y critiquen!
¡Será a mi a quien sacrifiquen!


Sufriré tu dolor querida amiga,
desnudaré tu alma en versos
y jamás sabrán que es tu sentir.


¡Yo lloraré por ti en cada letra!
¡Tu sufrimiento lo viviré yo!


Ya no llores querida amiga,
voy a escribir la historia de tu vida
y la viviré intensamente para aliviar tu pena.


¡Ya no llores amiga!
¡Yo sufriré por ti!



Sandra Figueroa

2021

19 de mayo de 2022

EL GATO SALUDADOR

 




No estoy sola,
hay alguien que me busca
quien tuvo el atrevimiento
de entrar a la casa
y sentarse suplicante con la mirada
para que lo viera y supiera
que en este día especial
el se acordó de mi
y le diera como otras veces
miguitas de ternura.



Sandra Figueroa

 2021

18 de mayo de 2022

MI SANTORINI REGIO

 



Cada vez que voy por el camino a casa de Rox
veo tus casitas tan lindas y digo suspirando:
¡Mi Santorini Regio!


Desde mi barquito de velas rotas
por el viento de los años
suspiro llegando a tus costas en pensamiento
y sigo mi camino con el alma tranquila
porque se que un día estaré contigo.




Sandra Figueroa

2021




17 de mayo de 2022

UN REGALO PARA TI




De lejanas tierras aztecas mí querido amigo
un beso va cruzando agradecido el ancho mar,
tímido va de mi amistad como mudo testigo
esperando en tu ser de poeta poder descansar,
anhelando llegar lleno de ilusiones contigo
risueño y emocionado a ti quiere saludar.



Sandra Figueroa

2010


16 de mayo de 2022

TODO ESTA EN TI

 






Estás estancado por que tú quieres,
eres joven y con un prometedor futuro por delante,
hay mil y una manera de salir cuando te decidas,
todo está en ti,
si una idea no funciona aprende de ese error
y ve dando forma a la otra y a la otra
y así ve caminando
 hasta lograr lo que deseas,
todo esta en ti.

Dios no te dará nada
porque no existe ahí donde lo buscas
o crees que está.

Todo está en ti.




Sandra Figueroa

2021

15 de mayo de 2022

POETIZA EN UN PUERTO


SUEÑO-9



POETIZA estaba sola, vendió todo lo que poseía y con el dinero obtenido compró una camioneta del año, en ella metió lo necesario para sobre vivir mientras llegaba a donde había pensado pasar unos días, o quedarse a vivir, el resto del dinero lo metió a su tarjeta de crédito.


Tomó carretera llena de nuevas ilusiones y con el corazón palpitando de alegría rumbo a un puerto pesquero mas allá de Acapulco Guerrero. En uno de sus viajes lo había descubierto y le había gustado.


Tardó varios días en llegar, pero valía la pena, pensó POETIZA, al estar cerca de la playa estacionó la camioneta al lado de un café con vista al mar, aun en el volante leyó en la vidriera que ahí necesitaban un ayudante de cajero y además rentaban cuartos amueblados, suspiró, iría a preguntar, tal vez le dieran el trabajo y rentaría un cuarto. Salió de su camioneta, al hacerlo tropezó con una linda muchacha que iba en esa dirección.


—Discúlpame, dijo POETIZA —La chica la miró con desdén de arriba a abajo sin decir nada y entró al café seguida de POETIZA que se sintió humillada al ver como la miraba esa niña boba que iba vestida con una minifalda verde que no le tapaba nada y una blusa blanca transparente y no llevaba sostén, tacones altos y bien maquillada, su pelo rubio en una coleta recogido y ella solo llevaba unos jens desteñidos, tenis y camiseta de algodón, se pasó la mano por el pelo, se sentía despeinada, sucia, pensó que era mejor primero buscar el departamento y asearse para después venir por lo del trabajo pero ya estaban ante el mostrador.


—Buenos días. En que puedo servirlas señoritas, el café esta cerrado y abrirá mas tarde —dijo una señora alta y morena que salió de un cuartito de atrás del mostrador. POETIZA sonrió y la rubia dijo que venia por lo del trabajo, POETIZA dijo lo mismo, la chica volteó y la miró de nuevo de arriba a abajo.


—Si piensas que te darán el puesto te equivocas, aqui quieren presencia y tu mírate, en que fachas te presentas a solicitar el trabajo —POETIZA no dijo nada, solo la miró pensando que quizá tenia razón. La señora, que era la cocinera las miraba con curiosidad y dijo amablemente mirando a POETIZA.


—Ahorita le aviso al señor para que las entreviste —y dando la media vuelta abrió una puerta que estaba a un lado del mostrador.


—Señor, aqui hay unas muchachas que buscan trabajo —dijo a alguien en su interior, les sonrió y volvió a la cocina.


Ellas se miraban, una segura de su hermosura, POETIZA indecisa en si irse o quedarse, en eso salió un hombre alto y fornido de pelo encaracolado, blanco y de hermosos ojos, POETIZA quedó sorprendida al verlo, el hombre la miraba fijamente también sorprendido. La rubia dijo que venia por el puesto de cajera y le sonreía coqueta y el volteó hacia POETIZA.


—Yo también, además de rentar un cuarto, pero pensándolo bien mejor yo me retiro —se dió la media vuelta y caminó dos pasos y aquel hombre le dijo con voz suave y melodiosa.


—Espera POETIZA, espera un momento —ella se detuvo sin voltear pero luego emprendió la marcha a su camioneta. La rubia se rió a carcajadas, POETIZA se sintió humillada otra vez, quiso correr y lanzarse al mar.


—¿Traes solicitud? —le dijo el a la rubia que le coqueteaba, la rubia le mostró un papel, el lo tomó y sin leer viendo que POETIZA ya casi salía del local le dijo a la rubia que se presentara a trabajar a las 2 de la tarde de ese mismo día y salió corriendo tras POETIZA que ya había llegado a su camioneta.


—No te vallas POETIZA, creo que tenemos que hablar —POETIZA volteó y aquel hombre la miraba interrogante.


—Todo quedo dicho aquella tarde —le dijo ella mirándolo con tristeza.


—Pasa a mi oficina, al menos para saludarnos como es debido, ¿no crees POETIZA? Recuerda que un día fuimos amigos —POETIZA suspiró, miró el mar, su mano temblaba, su corazón le decía algo pero no pudo saber que era, la voz de aquel hombre la sacó de sus pensamientos.


POETIZA, por favor, hablemos —dijo suplicando, ella aceptó pensando que era mejor hablar y decirle adiós para siempre.


Su oficina era sencilla pero impecable, tenia solo lo indispensable, papeles y mas papeles en su escritorio, una silla al frente donde POETIZA se sentó, en una de las paredes ella vió dos puertas, no había ventanas, era un cuarto cerrado pero con aire acondicionado, POETIZA lo miró, era el mismo de años atrás, atractivo y seguro de si mismo, el también la miraba.


—Y bien, ¿Qué te trajo a este pueblo POETIZA? —le preguntó.


—Decidí dejar todo para vivir en otro lugar y este pueblito me gustó por estar cerca de Acapulco pero ya no me quedaré, buscaré otro lugar y no creas que sabia que estabas aqui o que vengo a buscarte —le dijo POETIZA con algo de coraje.


—¡Tu me dejaste POETIZA! —le dijo el con un toque de reproche en la voz y ella se estremeció al recordar.


—¿Encontraste lo que buscabas POETIZA? —continuó diciendo aquel hombre que la miraba y la inquietaba, POETIZA ya estaba nerviosa y dijo levantándose de la silla.


—Mira, yo no sabia que tu vivías aqui, mucho menos que eras el dueño de este café, entré porque necesito un cuarto donde descansar y a solicitar el trabajo pero ya se lo diste a la rubia esa así que salgo sobrando y no para que me interrogues por un pasado que ya quedó atrás y que en su momento ya hablamos —Se giró con intención de irse de ese pueblo, ahí estaba su pasado del que venia huyendo, pero no pudo moverse, una mano la sujetó con fuerza por el brazo y  le dijo casi suplicante.


—Aquí tienes trabajo si aun quieres quedarte POETIZA, discúlpame por las preguntas pero es que aun me duele recordar, no te he olvidado —y sus ojos le dijeron que era cierto, POETIZA tembló y su corazón se agitó en su pecho, con tristeza retiró suavemente aquella mano que la sujetaba aun del brazo.


—Gracias pero no, debo irme —dijo ella pero el no la dejó partir, se disculpó nuevamente prometiendo no preguntarle mas por lo pasado, le dijo que la amistad era mas importante, le ofreció ser su asistente, necesitaba una secretaria con urgencia y le explicó lo que tenia que hacer ya que el tendría que ir por unos días hasta Acapulco a arreglar asuntos legales, ella se encargaría del café hasta su regreso, POETIZA lo miraba sin decir nada, pensando en aceptar o no, POETIZA era secretaria, el lo sabia.


El le dió información importante, el café abría de 2 de la tarde a 2 de la mañana y la rubia cubriría ese turno, su horario seria de 9 de la mañana a 6 de la tarde, también le dijo que la cocinera se quedaría esos días hasta las 2 de la mañana para cerrar el local y que se quedaría en uno de los cuartos de arriba, que había vigilancia y no se preocupara, POETIZA pensó que era injusto para la cocinera, era una señora mayor de edad, debía aceptar y ayudar.


POETIZA aceptó, también ella pensaba que la amistad era mas importante que lo pasado, además estaba cansada del largo viaje en su camioneta, también le ofreció un cuarto en la terraza del café, la puerta de entrada era independiente y estaba atrás del local, ella le dijo que le ayudaría pero a su regreso se iría del pueblo, el solo la miró afirmando con la cabeza, ella se despidió y salió, buscó la puertecita y la abrió, una larga escalera la llevó a la terraza donde un pequeño cuarto amueblado con lo necesario la esperaba, había 10 cuartos y 8 estaban ocupados con algunos empleados del café.


Tenia toda la tarde para ella, sacó sus cosas de la camioneta, las llevó a su cuarto, se dió un relajante baño y se acostó, durmió hasta las 6 de la tarde, tenia hambre y ahí no había cocineta, un problema, pensó POETIZA, tomó su bolso de mano y salió a la calle dirigiéndose a la playa, algo encontraría para comer y después recorrería la playa para ver el atardecer y esperar la noche sentada en la arena.


Pasaron las horas, POETIZA aun sentada sobre la arena húmeda pensaba en el pasado, el destino me trajo hasta aqui, suspiro, pero me iré pronto, se dijo levantándose para caminar, tenia ganas de llorar, lloró por todo lo perdido, llegó a su cuarto a las 11 de la noche, se durmió llorando. POETIZA era muy sentimental y soñadora.


Por la mañana muy temprano se bañó y se arregló para ir al café donde empezaría a trabajar, el dueño se iba para Acapulco y le ayudaría esos días. Se puso sandalias negras, un vestido de algodón a las rodillas de color blanco, un poco de perfume y salió.


El dueño ya se había ido cuando ella entró a su oficina, empezó a organizar todos los papeles, se puso al día con todo, la cocinera le ofreció comer juntas y le dijo que tenia ordenes del dueño de ofrecerle todos los alimentos de hoy en adelante y POETIZA sonrió dando las gracias, tenia hambre, no había desayunado como de costumbre, la cocinera era muy cariñosa y eficiente, en el café solo se serbia café y panecillos pero la cocinera hacia las comidas de los empleados y del mismo dueño, platicaron del café y ella le dijo que podía ayudarla después de las 6, la cocinera contestó dando las gracias.


—No es necesario, ya lo he hecho otras veces, no es pesado, solo supervisar y cerrar, además mi esposo vendrá a quedarse conmigo en un cuartito al lado del suyo, sonrió, POETIZA también.


Estaba en la oficina cuando escuchó que alguien tocaba.


—Pase —dijo sin levantar la vista de los papeles que revisaba. Una sorprendida rubia estaba en la puerta.


—Que sorpresa, no me digas que hiciste para ocupar este puesto porque ya lo estoy imaginando, que lista eres —dijo la rubia con malicia, POETIZA levantó la vista y respondió molesta.


—¿Qué se te ofrece? El Señor no está, de hoy en adelante yo soy tu jefe —La rubia enrojeció de coraje y salió dando un portazo, pasaron unos minutos y entró la cocinera diciendo que la rubia se había ido diciendo que ya no trabajaría ahí, POETIZA ordenó poner el cartel solicitando nuevo ayudante de cajero y esperar, mientras ella se haría cargo.


Ella podía organizarse para hacer los dos trabajos y así lo hizo, ella y la cocinera se las arreglaron para que todo marchara bien, pasaron los días, se encargó de todo lo necesario con el café, era eficiente se decía ella misma y se reía a solas en su cuarto satisfecha.


Llegó el día del regreso del dueño y POETIZA estaba al frente del mostrador cobrando a un cliente cuando el llegó, al verla se sorprendió pero no dijo nada, saludó y fué a su oficina, después de un rato salió y fue a la cocina, volvió a salir y entró en su oficina, pasaron las horas, y a las 6 de la tarde salió y se le quedó mirando con una sonrisa en los labios.


—Gracias por todo lo que has hecho en el café en mi ausencia, eres muy eficiente, ya la cocinera me puso al día con lo sucedido, me encargaré hoy del mostrador, ve a descansar POETIZA —ella dió las gracias y se fue a su cuarto, estaba cansada.


Por la noche salió y cenó en un pequeño restaurant y caminó por la orilla de la playa perdida en sus pensamientos, regresó a su cuarto, lloró y durmió toda la noche.


A las 9 de la mañana del nuevo día ya estaba en el café desayunando con la cocinera, luego iría a la oficina a hablar con el dueño, ahora que había regresado ya no necesitaba secretaria pero si una cajera, mientras llegaba una se quedaría para ayudarle, pero luego ya había pensado que se marcharía, la cocinera le informó que el señor había salido temprano pero que regresaría a las 11 de la mañana.


POETIZA estaba en la oficina esperándolo cuando el entró ella le dijo que se iría en cuanto llegara un cajero o cajera.


—Pero porqué, apenas tienes unos días aqui POETIZA ¿Tanto me desprecias que ni amigos podemos volver a ser? —pregunto el.


—No es eso, es que, no se —lo miró, POETIZA estaba confundida, su corazón le decía quédate pero la razón le decía vete ya.


—Te ayudaré mientras encuentras un cajero, luego me iré,  —el sonrió, POETIZA fue al mostrador, el local estaba lleno por la tarde, el dueño paseaba por las mesas saludando a los clientes. A las 6 de la tarde salió de su oficina para hacerse cargo del mostrador, ella lo vió cansado y triste, se despidió, se fue a su cuarto, se bañó, se puso su traje de baño y echándose un pareo encima salió rumbo a la playa, caminó un buen tramo y se metió al mar, deleitándose con el agua salada se le pasó el tiempo y ya era de noche, salió y caminó de prisa, tenia hambre y vio un local de comidas rápidas y ahí cenó ligero, cuando llegó a su cuarto se acostó y llorando se durmió. Al día siguiente por la tarde fué al café


—Buenas tardes POETIZA —le saludó el dueño que en el mostrador estaba con un jovencito que la miró saludándole amablemente.


—Buenas tardes —dijo ella y comprendió que aquel jovencito seria el cajero. Mejor así, pensó POETIZA, es mejor decir adiós a este pasado y empezar una nueva vida lejos de aqui.


POETIZA, quiero hablar contigo un momento —dijo el y ella afirmando con la cabeza lo siguió a la oficina pensativa.


—¡Quiero que te quedes POETIZA! —le dijo el con vehemencia.


—No es lo que tu quieres, me voy, gracias por todo —le dijo ella, el tomó sus manos entre las suyas.


POETIZA, me duele saber que te vas, no te vallas, quédate unos días mas —le suplicó, se veía enfermo, algo le pasaba pensó ella preocupada, en eso tocaron a la puerta solicitando su ayuda el nuevo cajero. Se miraron y POETIZA dijo iría a empacar sus cosas y se fué, pero no a su cuarto sino a caminar por la orilla del puerto, suspiraba, estaba sola, muy sola y triste, la imagen del dueño del café apareció en su mente y todo lo pasado, calló de rodillas a la arena caliente de aquella playa donde pensó que seria feliz, lloró arrodillada mirando el mar, una sombra se interpuso entre ella y el sol ardiente que le quemaba la espalda, el dueño del café la tomó de un brazo y la levantó, POETIZA sin fuerzas se tambaleó y el la abrazó contra su pecho, le acarició el pelo, así pasaron unos segundos y ella se retiró un poco para poder mirarlo, sus miradas se encontraron.


POETIZA, puedes confiar en mi. ¿Qué te pasa? —le dijo el al ver su rosto anegado en lagrimas y sentir su cuerpo temblar, ella se safó de su abrazo.


—¡No puedo confiar en ti, acuérdate de lo pasado y no se lo que me pasa solo se que debo irme de aqui donde pensé que seria feliz! —dijo POETIZA enojada al hombre que la miraba triste y suspiraba quizá por los recuerdos.


—¡Perdóname POETIZA! ¡Perdóname por favor! No he podido ser feliz desde que me dejaste aquella tarde sentado en la plaza —POETIZA lo miraba aun enojada.


—¡Yo tampoco soy feliz desde ese día y no es porque me arrepienta de haberte dejado, no, es porque desperdicié mi vida tratando de olvidarte! —el le tomó las manos temblorosas.


POETIZA, nunca te olvidé, siempre te quise, te sigo queriendo, volvamos a empezar, aqui, ahora, sin hablar del pasado, han pasado muchos años, ambos hemos vivido nuestras vidas. ¿Qué dices POETIZA? En mi tienes lo que tanto has buscado y no encuentras, podemos ser felices —ella miraba sus ojos que brillaban pero seguía molesta con el.


—Me desesperas, no insistas, estoy confundida, cansada de ir de aqui para allá en mi camioneta buscando un lugar donde descansar y olvidar —el sonrió y la abrazó, POETIZA quiso zafarse de nuevo de sus abrazos pero sus labios la besaron, eran los besos de ayer, los que tanto añoraba, se prendió a ellos desesperada besándolo, se separaron después de un rato mirándose a los ojos, el sonreía, ella suspiró rendida al verse reflejada en sus ojos, el mar hablaba de amor.


—Vamos al café POETIZA, el destino te trajo hasta aqui porque este es tu lugar, aqui está lo que siempre fué tuyo —ella apretó esa mano, la misma mano que ayer la acarició de pies a cabeza y caminó con el pensando en que algo nuevo nacía, o renacía.


Al llegar al café, el la cargó en brazos, todos miraban y aplaudían cuando pasaron a su oficina, ya dentro, como pudo abrió una de las puertas, era su habitación, se besaron ardientemente, se desnudaron sin prisa e hicieron el amor una y otra vez mejor que antaño, pasaron la tarde acurrucados en la cama, acordaron no hablar del pasado, este era el presente y el futuro que soñaron, el no había sido un santo, ni ella pasó estos años rezando a la virgen, habían tenido una vida antes de reencontrarse que no iban a mencionar.


—De hoy en adelante solo tu y yo y nuestro amor POETIZA, sin pasados —dijo el.


—Asi será —dijo ella. 


POETIZA fue feliz.



FIN

Sandra Figueroa

Sueños de Poetiza

2022


14 de mayo de 2022

HOY LO HE COMPROBADO

 




A pesar del tiempo y la distancia
se que no me has olvidado.


¡Hoy lo he comprobado!



Sandra Figueroa

2021




13 de mayo de 2022

CIERTO

 


Cierto,
no merece mis lágrimas,
pero este terco corazón no entiende,
amó,
amó intensamente,
con tal fuerza
que ese amor se quedó en el haciéndole daño
y quiere seguir sufriendo.




Sandra Figueroa

2021

12 de mayo de 2022

A OSCURAS

 




Se te acabó la alegría,
las risas se escondieron
en ese mundo de oscuridad
en el cual vives ahora,
la edad se te vino encima
dejando tu alma a oscuras
en donde esperas el final.



Sandra Figueroa

2021

11 de mayo de 2022

SOLA Y MEDITANDO




Sola, alejada de la gente y el bullicio,
silenciosas dos lagrimas brotan de mis ojos.


¡Es mi tristeza tan grande que no la puedo ocultar!


Un anciano que pasó me preguntó curioso
que si algo me pasa, que mi rostro habla,
y no pude responder a sus preguntas.


¿Como gritar que estoy atormentada
por esta terrible soledad?



Sandra Figueroa

2001



10 de mayo de 2022

LLORANDO AMARGAMENTE





Ayer lloré amargamente
al comprender lo imposible
que resultó amarte.


¡No mereces lo que te entregué!
¡Toda mi vida la consagré a ti!
¡Sumisa acepté tus condiciones!


Aun hay tiempo, y aunque vencida,
te digo que puedes irte lejos,
y no sientas lastima de mi ser
cuando te digan que he muerto
maldiciendo hasta tu apellido.



Sandra Figueroa

2002

9 de mayo de 2022

SE FUE PARA SIEMPRE MI LINDA DOLLY




Se fue, la vi partir para no volver,
me deja recuerdos imborrables,
ya no hay mas llantos tras la puerta
exigiendo su cena a las once,
ya no mas ladridos a los ruidos
que en la calle escuchaba,
ya no mas lloriqueos cada vez
que volvíamos de un paseo.


Ahora solo silencio en el patio,
pero juro que en las madrugadas
escucho sus pisadas en el pasillo,
se que no se a ido, que aun esta aqui,
que vivirá siempre en mis recuerdos
y en cada rincón de la casa callada
donde dejo grabados sus ladridos.


¡No la olvidaré mientras tenga vida!
Aquí por siempre estará mi niña,
mi Dolly Idolina Domitila Dominga.


¡Nunca la olvidaré! ¡Nunca jamás!
¡Mi niña vivirá siempre en estos versos!



Sandra Figueroa

 2010



8 de mayo de 2022

MURIÓ LA TARDE GRIS






Murió la tarde gris
esperando el sol de la mañana.
Las sombras comienzan a caer.


Los pajarillos callan,
se disponen a dormir,
aguardan el nuevo día
para cantar al viento
su eterna melodía
que alegre el ambiente
y dar gracias al Creador.


Las sombras de los arboles
se dibujan en el suelo
conforme las mueve el viento,
se filtra entre sus ramas
haciéndolas temblar,
los sacude con violencia
y acaricia con maldad
sus verdes brotes primaverales.


Mi sombra causa miedo,
delgada y oscura
parece que me sigue,
si me detengo se detiene
o se esconde tras de mi.


La tarde gris no verá
el sol de la mañana esperado
y llega esta noche fatal
de sombras que da miedo.



Sandra Figueroa

 2005

7 de mayo de 2022

PERO TU NO DICES NADA






Tu sonrisa traviesa, 
sensual y provocadora, 
pide besos ardientes, 
pero tú no dices nada. 


Tus ojos risueños, 
tiernos y dormilones, 
piden un anhelo, 
pero tú no dices nada. 



Sandra Figueroa 


2001 


6 de mayo de 2022

AUN ERES MI MUSA





Recuerdo aquel poema que escribí
y no te odio, te amaré siempre en mis versos
por ser todavía la musa que inspira mi alma.
No te odio. ¡Nunca lo haré ......!



Sandra Figueroa

 2004



5 de mayo de 2022

NADIE SUPO COMPRENDER



¡Mi alma está llena de tristeza!
Nadie supo comprender que
tenia en mi ser amor para regalar,
y mi ilusión poco a poquito
se convierte en amargura.


Sandra Figueroa

 2001



4 de mayo de 2022

VOLVIENDO A LA REALIDAD

 



Una noche de corridos matones
nos pasamos de copas,
contaste tu vida,
yo me perdí en la oscuridad de tus ojos,
tus lágrimas rodaron,
te abracé
y con besos calmé tu llanto,
un torbellino de placer nos envolvió
y en el giramos hasta que el sol salió,
desperté y te vi mas bella que la noche anterior,
despertaste,
y te abracé pidiendo te quedaras,
te reíste,
y entonces volví a la realidad,
dijiste que una prostituta no se enamora,
te fuiste,
y me sentí el mas idiota de los hombres.




Sandra Figueroa

 2021

ABRÁZAME AMOR



¡Abrázame amor,
siente mi cuerpo temblar!


¡Abrázame amor,
mas no puedo aguantar!


¡Abrázame amor,
de pasión me vas a matar!


¡Abrázame amor,
pronto, ya voy a explotar!


¡Abrázame amor,
estoy lista para amar!



Sandra Figueroa

1999

3 de mayo de 2022

¿DONDE ESTARÁ?





¿Dónde estará el amor
que una vez yo tuve?
Lo busco y con gran dolor
se que como nube


pasó por mi blanco cielo
dejando tristeza
y en el corazón hielo
que me atraviesa.


¿Dónde estará el cariño,
el que un día me emocionó
y conquistó mi corazón de niño?


¿Dónde estará quien me abandonó?
A su cruel recuerdo me ciño
porque amor una vez me juró.



Sandra Figueroa

 1999

2 de mayo de 2022

LAGRIMAS






Mis lagrimas corren silenciosas esta noche
por estas mejillas que anhelaron un beso.


Son lagrimas amargas pero no de reproches,
son lagrimas de un amor tan puro y noble
que tu no supiste nunca apreciar
cuando yo sin condiciones te lo brindé.


Lagrimas ardientes que queman mi rostro,
este rostro que añora una caricia tuya.


Lagrimas de una mujer que supo amarte
como jamás alguien podrá hacerlo como yo.


Lagrimas de dolor, si, pero las dejo correr
porque esta noche silenciosa necesito hacerlo.


Lagrimas, lagrimas, solo lagrimas.


Lagrimas silenciosas y amargas
que esta noche triste y solitaria
estando conmigo no puedes verlas.


Lagrimas de esta alma loca y vagabunda
que se creyó Poetiza muchas veces.


Lagrimas de una mujer que supo amarte.
Lagrimas, solo lagrimas, nada de reproches.



Sandra Figueroa

2001



1 de mayo de 2022

POETIZA EN ESPAÑA



SUEÑO-8




POETIZA estaba sola, cuando mas deprimida estaba un viejo amigo la llamó por teléfono para saludarla, el también estaba solo y la invitó a vivir con el una nueva vida en su país, POETIZA lo pensó mucho, quería escapar de todo lo que le hacia daño y volver a tener ilusiones, pasaron tres meses y decidió aceptar. Hizo todos lo preparativos para su viaje, vendió la casa y todo lo que poseía, el dinero lo metió al banco y tomó un avión hasta el otro lado del mundo donde la esperaba un nuevo amor.


El viaje fué muy largo, el avión llegó retrasado, en el aeropuerto un hombre la esperaba impaciente. Cuando ella lo vió, su corazón le dijo que era el amor que esperaba.

—¡Bienvenida a la vida POETIZA! —le dijo aquel hombre alto y elegante que la miraba con admiración y respeto.

—Gracias mi fiel amigo —respondió ella sin dejar de mirarlo, era muy alto, moreno y con algunas canas, tomó su brazo y salieron, un auto los esperaba, subieron las maletas y POETIZA sonriente se fue con el a su nuevo hogar. En el camino conversaban sobre el viaje.

—Me haces feliz POETIZA, no sabes cuanto, anoche no dormí, tenia temor de que al último momento te arrepintieras.

—Ya ves que no fue así, quiero volver a vivir —le dijo ella suspirando con esperanza.


La casa era preciosa, grande y elegante, tenia un jardín lleno de flores que un buen jardinero cuidaba, le contó el, la alberca no era muy grande pero invitaba a nadar en ella, mas allá vió un árbol grande y hermoso que no conocía, en un rincón una fuente cantaba saludándola, entró con el a la sala.

—Esta es tu casa POETIZA, dispón de ella como quieras, todos los días vienen dos muchachas a hacer el aseo, la cocinera se queda aquí, se va el viernes y vuelve el lunes temprano, el jardinero viene todos los días a cuidar del jardín y aveces es chofer también —le informó el hombre complacido.

—Gracias por informármelo, me pondré al día con todo —respondió ella emocionada.

—Gracias por aceptar POETIZA, no te arrepentirás, viviremos una vida nueva, de hoy en adelante tratemos de ser felices —la tomó de la mano enseñándole la casa por dentro y por fuera, caminaron por el jardín tomados de la mano y contando sus vidas pasadas, el tiempo pasó y ya eran las 7 de la tarde, entraron a la casa, ya era hora de cenar.

POETIZA, desde hoy solo tenemos este presente, quiero hacerte feliz —y la tomó de la mano al pasar al comedor. Ella no dijo nada pero su corazón estaba eufórico. La cocinera preparó comida española para recibirla, a ella le gustó y al terminar de cenar se lo agradeció a la eficiente mujer que estaba emocionada con su acento regiomontano. Brindaron con un vino español en la sala sentados al calor de la chimenea, la noche estaba fresca.

—Por nosotros —dijo el mirándola tiernamente, ella contestó lo mismo y dejaron las copas en una mesita lateral de fina madera. El se acercó a ella un poco tímido, le tomó la mano, ella lo miró sin hablar, vió en sus ojos a un hombre cansado de sufrir.

—Es tarde POETIZA, vallamos a dormir —ella no dijo nada y lo siguió a la recamara, la cama estaba cubierta con un edredón blanco y en el centro del mismo una rosa roja, el la tomó.

—Para ti —le dijo depositándola en su mano.

—Gracias —dijo ella besando la flor.

La abrazó y la besó, ella correspondió a sus besos suaves y cálidos, ella probó en esos labios la calma que necesitaba su espíritu, el la acariciaba suavemente.

—Si no quieres, no hacemos el amor —dijo el separándose un poco de ella para ver sus ojos, ella bajó la vista.

—No se si te gustaré, ya no soy joven, mi cuerpo no es perfecto —dijo ella sin mirarlo, el la tomó por la barbilla haciendo que levantara la cabeza.

POETIZA, siempre me has gustado, adoro ese corazón de poeta que tienes, bésame, dime con un beso que quieres estar conmigo esta noche o si lo dejamos para mañana, se que estas cansada del viaje—respondió el vehemente.

—¡No! ¡Hazme el amor! —exclamó ella abrazándolo.


Se besaron suavemente acariciándose, se desnudaron y se metieron a la cama, el le hizo el amor suave y largamente, POETIZA se estremecía con sus besos y caricias, gemía queriendo mas, saboreaba cada minuto de aquella sensación de felicidad que el le brindaba.

—Gracias POETIZA, eres muy tierna.

—Gracias a ti, me trataste como si fuera de cristal y temieras romperme —Se rieron.

—Para mi eres un delicado cristal —contestó el acariciando su cabello y suspirando. Se durmieron y a la mañana siguiente desayunaron muy contentos.


Una tarde que conversaban en la terraza le contó que cada primer Miércoles de cada mes saldría a reunirse con dos viejos amigos de la infancia, pero que siempre regresaría temprano para hacerle el amor, ella asintió sonriendo complacida.


Apenas llevaba dos meses ahí y ella se sentía muy tranquila, la cocinera le preparaba comidas deliciosas que temió engordar, se paseaba por el jardín admirando las flores, el pasaba largas horas en la biblioteca leyendo, aveces leían juntos en su recamara después de hacer el amor. El era un hombre cariñoso y tierno y ella se iba enamorando de el.


Pasan los meses, y una noche el no llegó de la reunión que tenia los Miércoles con sus amigos, eran las 2 de la mañana del Jueves y POETIZA en pijama lloraba sola en el balcón de su elegante recamara, era celosa y pensó que quizá estaba con otra mujer, que la engañaba y ya no la quería, se secó las lagrimas y fue hasta la cama y se recostó para seguir esperándolo.


POETIZA estaba enojada, el le había hablado de amor pero no de matrimonio y no llegaba, se puso triste y lloró pensando en que era mejor regresar a su tierra y olvidar que pudo ser feliz, iban a dar las 3 de la mañana y ella seguía rumiando su coraje cuando de pronto se abrió la puerta y el entró, tenia el rostro hinchado y una herida en la cien, ella al verlo se asustó y se arrepintió de lo que había pensado.

—¿Qué te pasó, porque llegas a esta hora? — y el se arrodilló al lado de la cama, tomó su mano y la besó.

—Perdóname, iba a darte una sorpresa este fin de semana y algunas cosas salieron mal.

—Cuéntame, que pasó, porque dices eso, no entiendo —dijo POETIZA confundida y asustada.

—Verás, con mis amigos fui a la ciudad vecina, compré una hermosa casa a orillas de la playa y organicé una fiesta privada solo para nosotros dos, pero ya de regreso un camión nos chocó el auto aventándonos a un barranco. Mis amigos murieron —y se le quebró la voz, sus ojos brillaron, bajó la cabeza, se veía destrozado.

—¡No, no puede ser! ¡Que terrible! Prosigue por favor —insistía POETIZA preocupada y se sentó en la cama, el se levantó y se acomodó junto a ella. Se veía muy mal y ella lo abrazó.

—Vengo del hospital solo para avisarte, cambiarme de ropa, y partiré de nuevo, debo estar con ellos todos estos momentos, eran mis amigos de años, tu lo sabes.

—Por supuesto, ve y no te preocupes por mi, estaré bien. ¿Estas bien? —preguntó al hombre abatido que a su lado luchaba porque no lo viera llorar.

—Si, solo son rasguños, tuve suerte, ellos no. Respecto al fin de semana, cancelé todo por los funerales, espero comprendas —le dijo mirándola con ternura.

—Claro, ve con ellos, y por favor, perdóname por pensar mal de ti —dijo POETIZA.

—¿Que? —preguntó el.

—Ya te contaré después, ahora ve con tus amigos —respondió ella ruborizada.


POETIZA lloró después de que el se bañó y ya vestido le dió un beso y salió apresurado a reunirse con sus amigos. Aquel hombre la quería, se durmió llorando ya casi al amanecer.


Por la tarde POETIZA estaba en la biblioteca cuando el regresó, era otro hombre, lo abrazó y el lloró en sus brazos, ella lo mecía llorando con el.

—¡Fue mi culpa POETIZA! —gritó el desesperado.

—¡No!, ¡No mi amor, no, tu no tienes culpa alguna, las cosas estaban destinadas a suceder, no por favor, no te culpes! —Le decía ella acariciándolo con ternura y siguió dándole ánimos hasta que se calmó, hizo que comiera algo y durmiera un rato, cuando despertó se prepararon para ir a la funeraria, el sacó de la cochera la camioneta y fueron a la capilla de velación, llegada la hora de partir hacia el cementerio se unieron al cortejo fúnebre a acompañar a sus amigos hasta su última morada.


Fueron momentos muy tristes, el lloró en los brazos de POETIZA que lo abrazaba con amor, se quedaron hasta el último acompañando a las familias, después salieron del cementerio de la mano.


De regreso a su casa el iba callado frente al volante, POETIZA sentía que algo había cambiado, aquel hombre ya no era el mismo, algo debía hacer para ayudarlo, se sentía culpable, el accidente pasó por ella, por hacerle realidad un sueño, quiso llorar pero se contuvo, debía ser fuerte, por el, por ese hombre que le robó el corazón.


Pasaron los días y el los pasaba callado y en la biblioteca, ella respetaba su dolor, entendía ese aislamiento, conversaban lo necesario y no le había hecho el amor, eso no le importaba, a ella le preocupaba y le dolía verlo pensativo, seguía tierno y cariñoso pero había cambiado.


Una noche fue a reunirse con el para decirle que era la hora de la cena.

—Adelántate mi amor, hago una llamada y me reúno contigo —le dijo el sin levantar la cabeza de los papeles que leía.

—Te espero —dijo ella y salió pensativa, el ya no sonreía como antes. POETIZA se puso triste mientras lo esperaba en el comedor. Durante la cena ella estuvo callada y sin mirarlo.

POETIZA, este fin de semana nos vamos a la playa —ella lo miró sorprendida.

—¿Que? ¿Vamos de vacaciones? —si, dijo el y sonrió, ella también al verlo animado, que sonriera de nuevo la emocionó.

—Es hora de empezar nuestra nueva vida mi amor —dijo en un suspiro, ella sabia que si.


Esa noche en la cama, el la abrazó y lloró de nuevo por sus amigos, ella lo consolaba con caricias y besos suaves y tiernos. Se durmieron abrazados, no le hizo el amor pero a POETIZA ya no le importaba eso, solo deseaba verlo feliz, estaba sufriendo y eso la angustiaba.

—No lleves tantas cosas POETIZA, allá compraremos lo que te haga falta —le dijo el día siguiente al ver que ella preparaba las maletas, ella asintió con la cabeza. No le había dicho a donde irían, ni ella se lo preguntaba, era bueno que quisiera salir y ella estaba para complacerlo y ayudarlo.


El Viernes subieron las cosas a la camioneta y partieron rumbo a la playa, ella no sabia cual o donde pero no le importaba, iba junto a el con el corazón latiendo de amor, el puso música y empezó a cantar, POETIZA sonrió escuchándolo, todo estara bien, se dijo.


Después de unas horas de manejar, el detuvo la camioneta junto a una ladera del camino y le dijo que le mostraría algo, ella salió y no veía playa, tomados de la mano cruzaron la autopista y frente a ella apareció un enorme precipicio, lo miró y el le apretó la mano.

—Este es el lugar donde mis amigos murieron —POETIZA tembló al imaginar y lo abrazo.

—Estoy bien mi amor, gracias por estar conmigo, tenia que venir.

—Todo pasará, yo te ayudaré, no a olvidar pero si a superarlo —le dijo ella y el la besó como no lo había hecho después de lo sucedido y ella complacida le correspondió, los autos pasaban pero eso no les importaba, siguieron besándose.


Estaba anocheciendo cuando llegaron a su destino. El le tendió una llave a la emocionada POETIZA que no veía bien pero escuchaba como el mar la saludaba.

—Tu regalo POETIZA —ella sonreía, estaba emocionada.


Al entrar, las luces se encendieron dándoles la bienvenida un ama de llaves y un mozo, jóvenes los dos, había flores por todas partes y POETIZA lo abrazó  dándole las gracias, era su sueño hecho realidad. Estaba feliz. El la besó y levantándola en vilo la llevó a la habitación y se besaron dando rienda suelta a la pasión contenida y sonriendo hicieron el amor suave y delicadamente que POETIZA lloró de felicidad en los fuertes brazos de aquel hombre que la acariciaba con ternura.

—Discúlpame por todos los días que no pude hacerte el amor —dijo el recostado en su pecho desnudo.

—No hay nada que disculpar, no era el momento —dijo POETIZA besando su cabello.


Un mes después de su llegada a ese maravilloso lugar y en un enorme balcón POETIZA se deleitaba con la brisa del mar cuando el llegó con dos copas de vino tinto y juntos brindaron por el amor.

—¡Solo tu eres y serás en mi vida POETIZA! —contestó el cuando ella le contó lo que había pensado aquella noche del accidente.


Pasaban los días frente al mar sonrientes y aveces pensativos, su amor era tranquilo y hermoso. Platicaban de lo sucedido  tomados de la mano. La muerte de sus amigos le había afectado mucho pero POETIZA siempre lo animaba.

—Lo voy superando mi amor —le decía el acariciando su pelo.


POETIZA era feliz frente a ese mar de sus sueños, tenia lo que tanto había deseado, amor, paz y un hombre maravilloso que la complacía en todos los aspectos.

—¡Te quiero! —Le dijo POETIZA una tarde que sentados a la orilla de playa se besaban.

—Yo te quiero mas mi linda mexicana —le decía el tomando su mano para besarla.


Se casaron una noche en una ceremonia privada frente al mar, POETIZA estaba radiante de felicidad. Ya a solas y desnudos sobre la arena se besaron a la luz de la luna llenos de ilusión e hicieron el amor como dos adolescentes.


POETIZA fue feliz.


FIN


Sandra Figueroa

Sueños de Poetiza

2022