Tras la ventana veo a una niña
caminar de la mano de un hombre,
será su padre, quizá tío o hermano,
no lo sé, pero veo que no es feliz,
su carita linda deja ver las huellas
que deja el llanto tras los golpes,
y su cuerpecito sin formas de mujer,
se nota adolorido al caminar,
parece que tiene ocho años, y creo,
que ya conoce lo que es un hombre
embrutecido por el alcohol y las drogas,
violándola sin piedad y golpeándola.
El hombre la lleva a tirones por la calle
rumbo a la escuela de la colonia,
la niña voltea, me ve y sonríe,
sonrío, y una lagrima cae de mis ojos
al pensar que en esta vida nuestra,
no todo es bella poesía y amor,
que el mundo esta lleno de maldad.
Sandra Figueroa
2009