Saludos:
Apreciable amigo: Víctor Manuel Jaime Oyanguren del Castillo, ud. lo dijo un día: las promesas se cumplen.
Adjunto a esta carta el humilde pensamiento que una noche escribí para ud. Su Voz lleva por nombre.
Aquella noche fue mi alma romántica la que dictó lo que mi fiel pluma escribió, no miento al decirle en este pensamiento lo que su voz significa para mi porque por medio de ella pude ver el alma que se esconde dentro.
Las palabras que componen este pensamiento son sinceras. Solo quiero decirle una cosa: yo no soy poeta ni pretendo serlo, es mi alma la que habla en mis versos.
¡Me despido deseándole lo mejor de la vida!
¡Gracias amigo!
¡Gracias!
Simplemente: M. Sandra Figueroa H.
Carta enviada a la Estación de Radio Recuerdo Canal 860 en Monterrey, Nuevo León, para el programa Operación Cupido de Radio Recuerdo.
Sandra Figueroa
1999