BIENVENIDO A MI RINCON DE TRISTEZAS......GRACIAS POR LEERME

30 de diciembre de 2022

BAILE DE MASCARAS 2022

 




Gracias DULCE por la invitación a tan esperado BAILE DE MASCARAS





POETIZA tenia en sus manos la invitación para el BAILE DE MASCARAS que cada año organizaba el DULCE caballero amigo en su elegante y misterioso castillo, a quien siempre agradecía por incluirla entre sus selectas invitadas.

POETIZA había esperado todo el año para asistir a ese BAILE DE MASCARAS tan interesante y ya tenia todo preparado para su viaje, seria largo y pesado para ella que vivía tan lejos de tan mágico lugar pero valía la pena realizar el recorrido porque sabia que la esperaba la tentación, la emoción y la dulzura.

POETIZA emprendió el viaje llena de entusiasmo, los caballos iban veloces por la carretera, al llegar y bajar de su carruaje POETIZA suspiró y un estremecimiento le recorrió la piel, hacia frio, y cubriéndose con el chal negro que ella misma había tejido, se cubrió los hombros desnudos, llevada puesto un sencillo vestido blanco ceñido al cuerpo que le llegaba hasta los pies.

El castillo brillaba en todo su esplendor, estaba totalmente iluminado, caminó unos pasos y aquella gran puerta de elegantes diseños se abrió y un elegante caballero la recibió, era su amigo DULCE que sonriente la condujo del brazo hacia el centro del salón donde le ofreció una copa de delicioso y juguetón champagne,
después de unos breves momentos le propuso buscar una llave que la llevaría a abrir una puerta de las habitaciones del castillo, POETIZA se sonrojó pero decidió jugar y se retiró a un rincón donde al ir caminando tropezó con una llave dorada que tomó en su mano izquierda, caminó unos pasos tímida y nerviosa, luego corrió escalera arriba sin vacilar, llegó apresurada hasta una puerta que a ella le llamaba la atención, metió la llave en la cerradura y abrió, su corazón desbocado, estaba asustada o emocionada, la música sensual seguía llenado en salón, la habitación estaba a oscuras y cerro la puerta, un estremecimiento la sacudió asustándola, estaba donde quería, donde la casualidad el destino o los dioses le habían concedido su deseo, un aliento DULCE junto al oído le hizo sentir sensaciones desconocidas cuando escuchó aquella voz sensual que la invitaba a confesar sus pecados, obediente se arrodilló ante aquel hombre vestido de negro que le ordenaba confesar, con timidez pero sin miedo al castigo que merecía bajó la cabeza y recibió el castigo esperado en el CONFESIONARIO

La música seguía en el salón, en el centro del mismo las bellas invitadas bailaban y reían felices disfrutando de la compañía de DULCE que a cada una atendía con dulzura y elegancia.

La noche fue esplendida e inolvidable y ya entrada la madrugada POETIZA se despidió del anfitrión con un sencillo hasta pronto y ruborizada aun emprendió el viaje de regreso a su ciudad donde la esperaba la realidad pero iba libre de culpas después de haber confesado sus pecados y recibido su castigo en el  CONFESIONARIO.



Blog de mi amigo DULCE

EL DULCE SUSURRO DE LAS PALABRAS







Sandra Figueroa
BAILE DE MASCARAS
2022

1 de diciembre de 2022

POETIZA Y EL FIN DEL MUNDO


SUEÑO-13




POETIZA estaba sola, muy triste, deprimida, y todo sucedió de repente, la tierra empezó a temblar, del cielo cayeron los astros sobre el mundo destruyéndolo todo, gritos de terror y dolor se escuchaban en la oscuridad, rayos y truenos, explosiones, olores fétidos, todo era un caos en medio de polvo y gases tóxicos, el sol se había ocultado, el cielo estaba negro con las explosiones de los volcanes, la ceniza cubría todo y la tierra se abrió tragándose a la población, la tierra colapsaba, giraba en torbellino, era el fin del mundo.


POETIZA abrió los ojos pensando que había tenido una pesadilla y gritó cuando ante sus ojos vió todo destruido, ella estaba sola en medio de un montón de escombros, pero no era su casa, no sabia donde estaba, tenia las rodillas raspadas y en la cabeza sangre seca, le dolían los brazos y el pecho, tosió varias veces y la boca le sabia a tierra, la cara hinchada y una cortada en la mejilla aun le sangraba. Estaba quieta mirando para todos lados, sin dar crédito a lo que veía, vió a lo lejos que alguien se acercaba, tuvo miedo y pensó esconderse pero no se podía mover, todo le dolía, cerró los ojos y temblando se puso a llorar.


—¿Cómo te llamas? No tengas miedo, solo quiero ayudarte, también soy sobreviviente —dijo una voz de hombre joven y abrió los ojos, ante ella un muchacho rubio le sonreía y el joven se acercó a examinarla.


—Estas muy golpeada pero no tienes nada roto, trata de moverte, es mejor que salgas de aquí, de un momento a otro puede volver a temblar —le dijo el muchacho tratando de levantarla, POETIZA se quejó pero logró ponerse en pie.


—Gracias, me llamo POETIZA —dijo ella asustada y dolida.


El la llevó al campamento y en el trayecto ella vió que había ríos por todas partes que se iban llevando en la corriente lo que encontraban a su paso, el agua estaba revuelta en algunos ríos pero había una cascada donde el agua estaba limpia y el campamento estaba al lado, no muy lejos de donde ella quedó hecha bola, ahí había mas gentes como ella, golpeados, moribundos, sin ojos, mutilados, chicos y grandes con ojos asustados, otros con la razón perdida reían a carcajadas. Aun seguía temblando la tierra de vez en cuando. Ver todo aquello la entristeció y sus lagrimas se le resbalaban por las sucias mejillas. En un rincón el muchacho le curó las heridas.


—Desde el momento en que amaneció la tierra destruida los que nos hemos encontrado hemos formado grupos dispersándonos. Hay que actuar rápido, vivir una nueva vida —dijo el joven suspirando y ella sabia que si.


—No se cuanto tiempo a pasado desde ese terrible día, no recuerdo muchas cosas de lo pasado —dijo ella con tristeza.


—No mucho POETIZA, parece que pasaste unos días inconsciente y has sobrevivido. Nadie recordamos, aveces recordamos solo fragmentos de nuestra vida pasada, andamos perdidos en este presente, de vez en cuando llegan recuerdos que dan alegría, hoy que te encontré me recordaste a mi madre —el joven la miró y ella trató de recordar si era su hijo y lo abrazó cariñosa.


POETIZA se quedó en ese campamento, el joven era el jefe y se hizo su amigo, hicieron equipo y el estaba complacido con la habilidad de POETIZA para organizar lo que iban juntando de aquí y allá para distribuir con los demás, ella era la encargada de reclutar a mujeres para los hombres de otros campamentos, había que formar parejas para volver a poblar el mundo. El jefe tenia una camioneta de redilas que había encontrado y con ayuda de los compañeros lograron echarla a andar. Ella llevó mujeres a varios campamentos, ya habían pasado varios meses desde la catástrofe, algunas de ellas estaban embrazadas.  


—A trabajar POETIZA, hay un pedido de 6 chicas, escogerlas y prepáralas para esta tarde y tu también ponte mas bonita —le dijo una mañana el jefe, le guiño un ojo y se fué.


Ella se había ganado el cariño de todos, había otras mujeres de su edad y mas mayores, pero no había reclutado a ninguna porque las querían fértiles, y ellas como POETIZA estaban menopáusicas, pero pensaba que quizá un día lograría buscarles una pareja para que fueran felices, podían adoptar un niño y así formar una familia.


POETIZA escogió a sus chicas, les dijo que irían a formar su nueva vida, les dió instrucciones, la mayoría estaban emocionadas, solo una o dos no querían pero les habló tiernamente explicándoles y accedieron, había un montón de ropas en un rincón colgadas de un palo, ella les ayudaba a escoger, las llevó a la cascada para que se bañaran y las ayudó a arreglarse. También ella se baño y arregló pero no para buscar hombre, siempre que iba a dejar chicas iba presentable.


El jefe rubio ya estaba con la camioneta encendida esperando cuando POETIZA llegó con las chicas, subieron a la parte de atrás y ella pensó que parecían vacas que van al matadero al verlas asustadas. Llevaban varias cosas para dejar al hombre que pidió mujeres y entre ellas iban varias mantas para el frio y en ellas se sentaron las muchachas.


—Tranquilas niñas, todo estará bien —les dijo cariñosamente y partieron a su destino. En el camino el joven le dijo a POETIZA que iba sentada a su lado, que el hombre que iban a ver era su amigo, que había ido varias veces al campamento a dejar naranjas y otras cosas, ella lo escuchaba con atención.


Cuando llegaron al lugar los jefes se reunieron en un tejaban y ellas quedaron solas al lado de la camioneta, ella esperaba el llamado para acudir a entregar su chicas. Un rio estaba cerca y se dirigieron ahí a seguir esperando, el agua estaba cristalina, el lugar estaba muy bonito, había un sembradío de naranjos, un nogal muy grande que daba sombra, varios duraznos y platanares, unas casitas hechas de cartón y laminas viejas, vió a un asno, dos perros y varios gatos que merodeaban por ahí.


El joven se acercó a ella diciéndole que era el momento y POETIZA caminó hasta el tejaban donde la esperaba el jefe dejando a sus chicas al lado de la camioneta con el joven rubio que platicaba con ellas. POETIZA sintió un escalofrío cuando estrechó la mano de aquel hombre, era alto, fornido, de hermosos ojos negros, muy guapo, seguro de si mismo y de profunda voz.


—Las iré llamando una por una —le dijo nerviosa a aquel hombre que no dejaba de mirarla.


—Haré lo mismo llamando al hombre correspondiente a tus chicas —le dijo seriamente.


—Ella es Sonia, es Veterinaria —el llamó a un joven moreno y bien parecido.


—Medico Cirujano Partero —y formaron la primer pareja que tomados de la mano se hicieron a un lado.


—Eva es monja —le dijo ella sin mirarlo, el llamó a un hombre alto y delgado.


—Medico Brujo —POETIZA lo miró pero no dijo nada porque la muchacha y el brujo ya se habían apartado.


—Ella es Rosa, es Maestra —y con una seña se acercó un muchacho blanco de ojos verdes.


—Ingeniero Agrónomo —ella suspiró.


—Lucia era prostituta —dijo POETIZA con pena y desvió la mirada al ver que la chica miraba a aquel hombre con descaro.


—El era Sacerdote —dijo el presentando a un joven que se veía nervioso, ella lo miró alarmada.


—No creo que sea el indicado, bueno, yo... —el no la dejó terminar.


—Es el indicado, ya verás que la pasaran de maravilla —dijo el y POETIZA lo miró, en sus labios no había sonrisa pero sus ojos estaban divertidos. POETIZA suspiró resignada, el era el jefe.


—Ella es Maria y es virgen, tiene 15 años, me gustaría que el hombre que le indiques sea bueno con ella, se puede asustar —le dijo POETIZA viéndolo a los ojos y sintió un escalofrío recorrer su piel, un hombre no muy joven se acercó a ellos.


—El es el indicado, es un empresario que manejaba un burdel en su vida anterior —terminó el.


—No, el la asustará, es una niña —decía POETIZA suplicando asustada.


—Ella será un regalo que nunca le han dado, en su vida solo conoció mujeres galantes y nunca a sabido lo que es desflorar una mujer —dijo el y esta vez sus labios si sonreían.


—Pero ella es una niña virgen, la asustará, necesita ternura, y yo creo... —de nuevo la interrumpió.


—No tengo mas hombres disponibles, lo siento, es el indicado —terminó de decir el jefe y mirando a sus hombres los despidió diciéndoles que ya sabían lo que tenían que hacer.


—Disculpa, pero.. —se calló resignada al ver que los hombres se fueron cada uno a su casita de cartón y laminas con su pareja de la mano. El llamó al joven rubio que en la camioneta estaba con la última de sus chicas. El no dejaba de mirarla, ya la tenia inquieta, deseaba terminar pronto con su trabajo de reclutamiento, quería llorar, se sentía nerviosa. Los jóvenes llegaron y ella se apresuró a presentar a la muchacha.


—Ella es Tania, fue reyna de belleza, es la indicada para ti —le dijo POETIZA al hombre que sonreía divertido.


—Lo sé, y es muy hermosa, pero es la pareja de mi amigo aquí presente —ella se quedó inmóvil sin dejar de mirarlo.


—¿Porqué no me dijeron que eran pareja? Ahora me faltará una mujer —les dijo a los jóvenes que ya se retiraban.


—Era una sorpresa —respondió el joven y se encaminó a la camioneta abrazado de su amante.


—Pero, esperen…. —y una voz profunda le acarició la espalda, se volvió.


—Deja que se marchen a disfrutar de su amor —respondió el jefe.


—No entiendo que pasa, falta tu pareja y no tengo ahora como regresar para traerla, estos niños ya se fueron sin darme mas explicaciones, discúlpame —le dijo molesta.


—Yo te explicaré, pero tranquila POETIZA, te veo muy nerviosa —ella lo miró y el le sugirió que entraran a la casita que estaba junto al tejaban y sin decir nada lo siguió tímida y cansada. Estaban frente a frente en el interior de aquella casita, había una cama, una chimenea encendida, una pequeña ventana y un bote que servía de mesa o banco, en una esquina una cortina ocultaba algo.


—Te he elegido a ti POETIZA, desde hace meses que te vi en el campamento de mi amigo el rubio, me gustaste y se lo conté. —Ella guardó silencio unos segundos.


—¿Entre ustedes armaron un plan verdad? —preguntó sin poder creerlo todavía, el sonriente dijo que si.


—Pero ya estoy vieja, no puedo tener hijos, necesitas una mujer joven.


—No quiero hijos, deseo ayudar para sobrevivir, los hijos que los tengan los jóvenes, además, hay niños sin hogar, podemos adoptar uno o dos o los que quieras —le sonrió y ella suspiró perdiéndose en la oscuridad de sus ojos negros.


—No se que mas decir para convencerte. —al fin le dijo cansada y a punto de llorar.


—No digas nada, solo mira y dime —la llevó hasta la ventana abierta que daba al rio que cantaba alegre en ese atardecer.


—Dime que ves POETIZA — le preguntó.

—Vida —contestó ella.

—Que sientes —volvió a pregunta el.

—Amor —dijo POETIZA.

—Que escuchas —de nuevo preguntó.

—Poesía —contestó ella.


El la tomó de un brazo haciendo que volteara a verlo y su mirada decía algo que ella no supo descifrar.


—Por eso me gustas. Eres poeta —ella tembló, la mano de aquel hombre en su brazo le trasmitía un calor que hace mucho no sentía correr por su piel, el la soltó.


—Yo también estoy viejo POETIZA —era cierto, ya no era joven pero era muy guapo y su respiración le hacia cosquillas en el cuello, estaba tan cerca, ella aceptó sin decírselo. El suavemente rozó sus labios con un beso, dulce, muy dulce, la abrazó y ella sintió su calor, su fuerza, el temblaba y su temblor le decía que la deseaba, la miraba sin sonreír pero sus ojos brillaban. La abrazó y ella se abandonó en sus brazos, sus besos eran ardientes y la encendieron, su cuerpo respondió a las caricias de sus manos, al contacto de su pecho sus flores abrieron, sus manos por su piel parecían brazas, la sentó en la cama de hojas y ramas cubiertas con una lona y después con una manta y el se sentó también.


POETIZA, necesito una compañera, una ayudante, puedes ser lo que desees —dijo el con la mirada turbia por el deseo.


—¿Como? —ella no entendió.


—Mi compañera en la cama o mi ayudante de jefe o las dos cosas —comprendió y sin decirle nada le gustó su sugerencia.


—Desnúdate POETIZA —le dijo, y su voz tan sensual le calentó hasta el alma pero no lo hizo. El lentamente la fue desvistiendo y al mismo tiempo el se desvestía, ella empezó a jadear, estaba excitada y deseosa, el también, POETIZA se estremeció, mil sensaciones la hicieron temblar, le hizo el amor una y otra vez hasta terminar los dos en un potente terremoto que los dejó exhaustos. Se durmieron abrazados.


Muy temprano por la mañana POETIZA se despertó y el no estaba a su lado, se levantó y descubrió que atrás de la cortina había agua en un bote y un pedazo de tela que servía de toalla y se lavó bien para luego salir a ver la luz del nuevo día. Entre los naranjos dos hombres recogían su fruto, unas chicas estaban en el rio, entró de nuevo a su casita, en la chimenea las barzas aun ardían y echó un tronco, tenia frio y se abrazó sin pensar en nada, cuando el entró la encontró observando por la ventana.


—He ido a buscar el desayuno —y aquel hombre, en un bote que lavó primero, puso agua y hojas de naranjo al fuego, echó también dos elotes a las brazas, POETIZA lo miraba admirada pensando que algo había que comer, cuando el té de hojas de naranjo estuvo listo, sirvió algo de el en una lata de atún que servía de taza y se lo ofreció junto con un elote.


—Está delicioso —le dijo agradecida, no habían cenado y tenia hambre. Al terminar el le contó lo que tenia que hacer para dirigir el campamento, el y los hombres, algunos días se irían en busca de víveres o lo que encontraran, le dijo que sus hombres estaban contentos con las chicas, que habían pasado una noche maravillosa, y ella sonrió.


POETIZA empezó a organizar las cosas que le correspondían, llamó a las chicas y les dió instrucciones, había que lavar la ropa que encontró en el tejaban y repartir en partes iguales todo lo que fueran trayendo los hombres. En ese nuevo mundo dos soles iluminaban la tierra, los días eran cálidos y las noches frías, no había luna pero si un millón de estrellas enormes que adornaban el cielo, seguía temblando pero cada vez con menos intensidad, ella no tenia miedo, se sentía contenta. El tiempo pasó, tres de sus chicas estaban embarazadas y eso la llenó de alegría, se lo contó a su hombre que sonrió también.


—Vamos bien mi linda POETIZA, pronto tendremos chiquillos por aquí corriendo encuerados y llenos de mocos —y ella no pudo contener las carcajadas que le provocó su comentario.


Una noche después de cenar naranjas y berros hervidos que un compañero encontró cerca del rio, platicaban acostados, el le contó que había visto un oso por el campamento, que advirtiera a las chicas y tuvieran cuidado.


—Duérmete amor, mañana será otro día mas —dijo con ternura aquel hombre, ella en sus brazos se durmió feliz.


Al otro día por la tarde estaban los dos solos en el rio sentados en una piedra conversando.


—Te amo POETIZA —le dijo y ella lo besó tiernamente en la mejilla. Se fueron a la casita besándose por el camino, ya dentro y en la cama, POETIZA gimió cuando acariciaba aquel pedazo de vida palpitante que era suyo, ardiendo de pasión hicieron el amor una y otra y otra vez.


Al día siguiente se levantaron de madrugada para ver nacer dos soles que les calentó el alma y el cuerpo. No sabían de tiempos, solo vivían el día a día sobreviviendo. POETIZA era feliz al lado de ese hombre que era ardiente en la cama y la trataba como una reyna en esa nueva vida.


Pasaron varios años, POETIZA y su amante estaban a un lado de la chimenea recordando trozos de su pasado, pero sin dolor, tomados de la mano, afuera se escuchaban risas y llantos de niños. Ellos se miraron y suspiraron juntos, eran felices y se amaban.


—La vida seguirá sin nosotros cuando nos vallamos —le dijo el con alegría dándole un beso en la frente.


—Así debe ser mi amor —dijo POETIZA.


POETIZA fue muy feliz en ese nuevo mundo.


FIN


Sandra Figueroa

Sueños de Poetiza

2022

1 de noviembre de 2022

POETIZA EN MOSCU


SUEÑO-16




POETIZA estaba sola, era muy pobre, no tenia novio, esperaba a un ser único y especial pero ya estaba cansada de esperar y estaba deprimida. Su príncipe azul no llegaba, vivía sola en ese pueblito donde trabajaba en el banco local como secretaria, tenia sus ahorros para comprase un auto y no se excedía en gastos.


Una mañana POETIZA conoció a un hombre un poco mayor que ella que la saludó al preguntar por el Gerente General del Banco, después de pasarlo al despacho se quedó pensando en lo guapo que era, se enteró que el había venido por unos meses a solucionar problemas del Banco, pero pronto partiría a su patria. El se hospedaba en un hotel en Monterrey, se hicieron amigos, y pasados los días ella le mostró el pueblo, la acompañó al mercado donde ella iba a comprar los  víveres para su casa, y se sentía muy contenta en su compañía, el era divertido, le contaba cosas que a ella hacían soñar y reír.


Una tarde de Sábado fueron a dar una vuelta por la Cascada Cola de Caballo y cuando llegaron a casa de POETIZA era de noche y estaba lloviendo muy fuerte. Su casita era chiquita pero limpia y hermosa, era lo único que tenia, herencia de sus padres, ella y su corazón lo dejaron pasar a la sala, le ofreció un café pero el dijo que quería cervezas, como ella no tenia el fue al Oxxo mas cercano y trajo un 24 de Tecate.


Estaban los dos en el pequeño sofá de POETIZA y el le ofreció una cerveza, ella le dijo que no tomaba pero el insistió diciendo que era buena para el riñón y ella aceptó, lo complació tomándosela de un tirón.


—Asi que no tienes novio POETIZA —dijo el mirándola a los ojos mientras seguía tomando cerveza y ella sentía cosquillas en el estómago.


—Pero si estas tan bonita y hermosa, los muchachos de aqui están ciegos, estas preciosa POETIZA, tan linda como una muñeca Barbie —y un brillo extraño en sus ojos le decía: soy un lobo, te voy a comer, pero su corazón decía: es el POETIZA, el que estas esperando.


—Los muchachos de aqui no me miran con ganas de formar un hogar, solo quieren divertirse y yo no busco aventuras, soy virgen, quiero casarme de blanco, tener uno o dos hijos y ser feliz. —el la miró fascinado y sorprendido, sus ojos se iluminaron y ella sintió su corazón latir con fuerza, el se tomó de un trago la cerveza.


POETIZA, me gustas, creo que estoy enamorado de ti, quisiera que fueras mi novia, regresaré y nos casaremos, dime que si chiquita —le dijo tomándole la mano y ella sintió una inmensa alegría y sonrió, estaban muy cerca, la abrazó y la besó pero ella tenia la boca cerrada.


—¿Qué pasa POETIZA? Es un beso nada mas —ella le dijo que nunca la habían besado y vió que sonreía y su sonrisa le parecía hermosa.


—Ya somos novios y nos vamos a casar, debes dejar que te bese y me das una prueba de amor —le dijo ese hombre tomándola de la barbilla, POETIZA se sentía mareada y estaba emocionada con lo que le decía su novio y dijo si con la cabeza sin saber a ciencia cierta a lo que se refería.


—Tu solo déjate llevar chiquita y así me demuestras que te quieres casar conmigo, vas a sentir rico —dijo con un brillo malicioso en los ojos pero ella pensó que brillaban de amor.


La besó apasionadamente abriéndole los labios para profanar su garganta, la acarició de pies a cabeza, la tomó de la mano y viendo donde estaba la recamara la llevó a ella, POETIZA gritó de dolor cuando el como un endemoniado entraba y salía de su cuerpo, ella tenia los ojos cerrados y los puños apretados, gritó unas dos o tres veces mas sintiendo que la desgarraba por dentro.


—Ya chiquita, nos vamos a casar —le decía el jadeando de pasión y ella lo creía, el hizo con su cuerpo lo que quiso una y otra vez mientras ella seguía llorando de dolor, cuando por fin quedó satisfecho se acostó a su lado y se durmió enseguida, ella siguió llorando a su lado sintiéndose adolorida pero pasado un rato también se durmió.


Al otro día ella se levantó muy temprano a preparar el almuerzo adolorida aun, después de almorzar el se fué a su hotel en Monterrey diciéndole que se verían el Lunes en el Banco y ella lo dejó partir pensando en el día de su boda.


El lunes no lo vió en el Banco ni el resto de la semana y se puso nerviosa pensando que quizá algo le hubiera pasado, le dolía el corazón, se armó de valor y fue a Gerencia, el Gerente le dijo que aquel hombre ya estaba en Moscú, POETIZA se sintió morir, temblando pidió la dirección del Banco en Moscú y el Gerente le tendió una tarjeta.


POETIZA pasó unos días pensativa, fué a una caseta telefónica y marcó un numero, por suerte entendieron su idioma y le dijeron que efectivamente ese hombre trabajaba ahí pero que no estaba. Ella pensaba que algo pasó y tuvo que irse de repente pero que de seguro volvería para casarse con ella, dejó pasar unos días y volvió a marcar a Moscú recibiendo la misma respuesta y decidió mejor esperar. Pasaron los meses y no volvió, POETIZA estaba desesperada y una noche de desvelo elaboró un plan y se durmió llena de ilusión.


A la mañana siguiente fué al Banco y pidió su retiro, tenia su tarjeta de crédito con sus ahorros, luego fué a una agencia de viajes y le diseñaron un viaje a Moscú. Le dieron folletos explicativos, la señorita que la atendió le dió datos importantes para su viaje, POETIZA era ingenua pero no tonta.


POETIZA no tenia maletas ni ropa apropiada para llegar a ese Pais y no podía gastar mucho dinero porque lo necesitaría, compró un abrigo negro largo muy grueso y unas botas, en una bolsa de tela que ella había hecho con retazos metió un cambio de ropa, se puso las botas, tomó el abrigo en la mano, su bolso con los documentos y partió al aeropuerto.


Estaba nevando cuando POETIZA llegó a Moscú después de un viaje muy largo y tedioso, estaba abrumada con todo lo que tuvo que lidiar, no sabia ruso pero a señas se dió a entender, un auto la esperaba para llevarla al Hotel donde se hospedaría y después de registrarse fue a conocer su habitación e inmediatamente volvió a salir llevando su bolsita de ropa en la mano y sus documentos, le dió la dirección del Banco al chofer de un taxi que paró haciendo señas con la mano y este la llevó, un gran edificio estaba frente a ella y entró decidida pero nerviosa, en recepción dijo que venia del Banco que estaba en su pueblo en México y pidió hablar con el Gerente y este si hablaba perfecto español, le contó a medias el motivo de su visita, el Gerente le dijo que ese hombre estaba de vacaciones y como venia de muy lejos quiso ayudarla y le dió la dirección de su casa, el corazón de POETIZA latía desenfrenado, sus manos temblaban pero se controló, se despidió agradecida y salió a la calle desbocada, paró un taxi, le dió la dirección y tomó aire, sentía que se ahogaba.


Parada en la puerta de una hermosa mansión, dudaba en tocar el tiemble, la nieve caía, en ese momento llegó una limusina y de ella bajó una mujer y dos niños y al tocar la puerta una hermosa mujer rubia y embarazada las recibió y las pasó al interior, POETIZA se acercó despacio y la mujer la vió.


—¿Buscas trabajo? —le dijo la mujer en ruso y POETIZA dijo buenas tardes en español.


—¡Ah! español, poco —POETIZA le dijo que venia desde México a saludar al señor de la casa y que eran amigos. La mujer quedó quieta un momento, POETIZA escuchó risas y vió globos por todas partes, había una fiesta, corriendo llegó una niña de hermosos ojos grandes y expresivos, POETIZA vió en ellos otros ojos y se estremeció, su cabeza daba vueltas, su corazón latía muy fuerte, no podía hablar por la sorpresa, tras la niña llegó aquel hombre a quien le dió pruebas de amor, el se quedó inmóvil, la mujer embarazada parecía no entender nada, POETIZA ya no pensaba, un temblor se apoderó de su cuerpo y sintió un choque eléctrico en el cerebro, los miró agitada, dió media vuelta y corrió gritando y llorando desesperada por las banquetas, se perdió en las calles de Moscú sin saber a donde iba, solo quería correr, POETIZA ya no pensaba en nada, solo escuchaba el latir de su corazón, caminaba ya sin fuerzas por un camino desolado donde un auto rojo cubierto de nieve quedó varado, estaba cayendo la tarde y ella seguía caminando con la mirada perdida y apretando contra su pecho su bolsita de ropa, le dolían los pies y el alma, ya no sentía su corazón latir y cayó de bruces a la nieve.


Despertó en un hospital, una enfermera estaba a su lado, se sentía frágil, cerró y abrió los ojos, la enfermera le hablaba en ruso y ella no entendía.


—Soy mexicana, hablo español, discúlpeme —dijo POETIZA apenada por no entender el idioma.


—Hola POETIZA —dijo la enfermera en español mientras sonreía amablemente diciéndole que también hablaba su idioma.


—¿Porqué estoy aqui? ¿Quién me trajo? —pregunto POETIZA y las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas.


—El doctor vendrá en seguida y contestará tus preguntas —dijo la enfermera y salió, después de un rato llegó un elegante medico mayor de edad.


—Estas bien POETIZA, te trajo al hospital la policía que te encontró tirada en la nieve pero afortunadamente a tiempo, has estado una semana en coma pero hoy despertaste a nueva vida niña, tu juventud hará que te recuperes pronto, entre tus pertenencias encontró la policía tus datos y ya avisamos al hotel donde te hospedas, pronto podrás irte de aqui y reanudar tus vacaciones —le dijo aquel buen doctor y ser humano en un perfecto español.


Ella empezó a llorar despacito al recordar el motivo de su visita a Moscú, escondió sus ojos en llanto de la mirada de aquel medico que le hablaba con ternura.


—Tranquila niña, si quieres hablar estoy para escucharte y ayudarte —le dijo tomando su mano entre las suyas cálidas y suaves, ella lo miró y le contó su historia, el la miraba escuchando sin soltarle la mano.


—Gracias por confiar en mi POETIZA, te ayudaré a regresar a México, no te preocupes, por lo pronto descansa y recuperate niña —le dijo el medico guiñándole un ojo.


A los tres días el medico le dijo que era hora de irse del hospital, que estaba perfectamente bien de salud, le trajeron su bolsita con ropa y ya lista salió de ahí con el medico rumbo al hotel donde pasó en su habitación unos días mientras el medico preparaba su viaje de regreso a México y después pasó por ella y la llevó al aeropuerto.


—A sido muy amable conmigo doctor, gracias por todo, no lo olvidaré nunca —le dijo POETIZA con tristeza y desvió la mirada, quería llorar pero se contuvo.


—Se feliz POETIZA, hombres como ese hay muchos por el mundo, eres tan joven y aun te falta mucho camino por recorrer, ten cuidado niña —le dijo el medico y en sus ojos ella vió ternura, POETIZA le dió un beso en la mejilla y se fué a abordar el avión que la llevaría a su México lindo y querido, el le dijo adiós con la mano y ella sonrió.


POETIZA llegó a su pueblo, en su casita recordaba y lloraba, encontró trabajo en la iglesia como secretaria, pasaron los días, aun le dolía recordar pero tenia que olvidar se decía una y otra vez, empezó a leer la Biblia y entró a un convento con ayuda del Sacerdote, se hizo monja y pasados los años la ascendieron a Madre Superiora del convento.


POETIZA se sentía contenta, ya no le dolía recordar que vivió una terrible experiencia cuando fué joven, se acordaba del buen doctor ruso que la ayudó y sonreía, a el nunca lo olvidaría, salió al pasillo, llovía, y las gotas de lluvia le recordaron cuanto había llorado por aquel hombre que la mancilló, con nostalgia suspiró y se fué a la capilla, era hora del rosario.


POETIZA vivió el resto de su vida en ese convento en donde encontró la felicidad amando a Jesus, Señor del cielo y de la tierra. 


POETIZA fué feliz.


FIN

Sandra Figueroa

Sueños de Poetiza

2022

1 de octubre de 2022

POETIZA EN EL MAR


SUEÑO-11


POETIZA
estaba sola, decidida a vivir una nueva vida, vendió todo lo que tenia, compró un auto nuevo y se fué por carretera hasta un puerto marítimo que le gustaba para vivir, ahí compraría una casa pequeña y seria feliz, se dijo sonriendo.


Cuando llegó a su destino, ya habían pasado varios días y estaba cansada de manejar, estacionó el auto en el malecón y caminando fue buscando y preguntando por algo donde vivir, así pasó el día y ya casi anochecía cuando en un Cafe, que se llamaba: El Marinero, donde entró a comer, el dueño le ofreció un cuarto donde pasar la noche y le dijo que tenia una casita pequeña junto a un acantilado que podría venderle y que si se animaba irían mañana a verla y hacer el trato. POETIZA aceptó gustosa. El hombre era guapo, alto y delgado, moreno, y sus canas le daban un aire interesante, mientras le servían su cena, el se sentó junto a ella a conversar, le contó que tenia un barco en el que salía a navegar y le preguntó si le gustaba el mar.


—Amo el mar, por eso estoy aqui para quedarme junto a el —contestó POETIZA y el sonrió.


—Cuando estoy en tierra atiendo el Cafe pero hay quien se encarga de el, yo lo hago por gusto, me gusta conversar con la gente que llega a este lugar, pero paso mas tiempo en el mar. Me gusta pescar, amo el mar como tu. —Le contó que vivía solo desde hace muchos años, su mujer lo había dejado llevándose a su única hija que ahora estaba casada y vivía en Paris, su pais de origen. POETIZA lo miraba, era un hombre muy guapo, culto y fascinante, era parisino pero México le había gustado para vivir, sus negocios le permitían vivir sin trabajar.



—Mi mujer murió en un accidente y mi hija nunca a venido a verme, yo he ido a verla una vez al año pero nunca me quedo mas de dos días —le contó el sin mirarla.


Siguieron conversando y ella le contó parte de su vida pasada, el tomó su mano cuando vió lagrimas en sus ojos.


—Deja el pasado atrás POETIZA y vive aqui los mejores años de tu vida —dijo aquel hombre que la miraba amablemente y le secó las lagrimas con su pañuelo.


—Gracias, soy muy sentimental —dijo ella en voz baja. Después de un rato dijo que estaba cansada, se levantaron y el le indico donde estaba su habitación.


—Gracias, primero iré por mi auto y regreso —dijo ella acordándose donde lo había estacionado.


—Te acompaño —se ofreció el y caminaron por la orilla de la playa hasta el lugar donde el auto esperaba y de regreso el le indicó por donde debía conducir para llegar a la calle de atrás del Cafe donde podía dejarlo.


Su habitación era pequeña pero muy limpia, dejó su maleta en la cama, había una flor en un vaso, lindo detalle pensó POETIZA.


A la mañana siguiente salió al Cafe con su maleta en la mano buscando con la mirada al dueño, lo descubrió conversando con un hombre bajo de estatura que le mostraba unos papeles, el al verla se levantó y fue a saludarla.


—Buenos días POETIZA espero estés descansada.


—Si, gracias por todo —dijo ella sonriéndole a aquel hombre que no dejaba de mirarla y dejó su maleta en el piso.


—Pide tu desayuno mientras yo termino unos tramites con mi abogado y nos vamos —bien, dijo ella sentándose en una mesa y una linda muchacha morena y amable se acercó mostrándole el menú, ella pidió café y pan tostado con mantequilla, un rato después el se acercó a su mesa.


—Nos vamos en tu auto, está tan cerca la casita que podemos ir a pie pero debes llevarlo si te quedas ahí—le dijo sonriéndole.


Tomaron la calle del malecón. Si que está cerca le dijo POETIZA cuando llegaron. Una linda casita, estaba a la vista, es perfecta dijo ella, cuando entraron quedó deslumbrada, todo estaba limpio y un ramo de alcatraces en una mesita se veía precioso, al frente de la sala tenia un amplio ventanal con vista al mar, abajo estaba la playa que se llegaba a ella por medio de una escalera lateral. Me gusta le dijo POETIZA mirándolo, es justo lo que necesito, dime como hacemos el trato, me quedo con ella —El la miraba fascinado al ver su cara de emoción.


—Lo malo de la playa es que cuando sube la marea desaparece —le dijo cambiando el tema.


—No importa —dijo ella mirando ese mar que le saludaba dándole bienvenida.


—Por el trato no te preocupes, desde este momento es tu casa, mi abogado estará ocupado por unos días, cuando regrese nos ponemos de acuerdo. ¿Te parece bien? — ella asintió.


—Espero que pases momentos inolvidables —la miró y POETIZA vió en sus ojos un destello de luz que la deslumbró, era tan guapo, tan amable y apenas lo conocía.


POETIZA tenia cosas que hacer, le preguntó donde podía ir de compras para surtir la despensa y lo que pudiera necesitar para la casa. El le indicó que no muy lejos había un gran almacén donde encontraría todo.


—Si gustas puedo acompañarte para que sepas por donde ir y así puedas hacerlo sola después —Le sugirió y ella aceptó, y aquel guapo marinero le contó que mando a una muchacha a que ordenara todo en la casita y la dejara lista pera recibirla.


—Gracias, muchas gracias, que amable —lo miró, esos ojos negros profundos le sonreían y a ella le gustaba su sonrisa.


Al llegar de hacer las compras el le ayudó con las cosas y ella metió al refrigerador lo que podía echarse a perder y el resto lo dejó encima de la mesa.


—Te agradezco lo que has hecho por mi —dijo ella con una sonrisa.


—Me voy, te dejo para que te instales, estaré en el Cafe por si me necesitas o quieres pasar un rato. En unos días mas me iré al mar en mi barco, nunca me quedo mucho tiempo en tierra, el mar me espera. —Le dijo y se fue.


Ella después de organizar sus cosas, se puso el traje de baño y se fue a la playa, se sentía feliz, se metió al mar para sentir sus caricias, acostada en la arena recodaba su pasado, lloró. Aquí seré feliz, dijo suspirando y regresó a su linda casita, cenó y se durmió pensando en aquel buen hombre que le facilitó las cosas.


POETIZA estaba fascinada con aquella vista al mar que pasaba horas contemplándolo y recordando. Ya no le dolía el pasado. Pasó tres días como deseaba, sola y frente al mar, por las noches leía o escribía y se dormía a la hora que quería. El Viernes por la tarde POETIZA estaba leyendo un libro y se acordó del dueño del Café, debo ir a verlo, se dijo y se levantó, se puso un vestido playero largo de color blanco y sandalias, tomó las llaves y se fue caminando por la playa hasta al Café, tenia que preguntarle lo de la casita.


El Café estaba lleno, lo vió, estaba sentado con una hermosa mujer rubia de profundos ojos azules que la miró fríamente cuando caminó hacia ellos.


—¡POETIZA, que sorpresa! ven, te presento a una amiga —señalo a la mujer que a su lado la fulminaba con la mirada.


—Buenas tardes —dijo POETIZA y la rubia no dijo nada solo movió la cabeza en señal de aprobación.


—Le contaba a mi amiga que estas en la casita de la playa —le comunicó el dueño del Café.


—Vine a hablar precisamente de eso —contestó ella amablemente pero con ganas de retirarse, se sentía incomoda frente a esa bella mujer que la miraba de arriba a abajo. La rubia se levantó irritada.


—Piénsalo mi amor, vale mas conocido que por conocer —y miró a POETIZA con desprecio mientras se retiraba contoneando las caderas.


—Creo que no le cai bien a tu amiga, me miró de mal modo  —dijo ella al hombre que a su lado la miraba fijamente cuando la rubia se fue.


—Está celosa —le dijo y ella quedó sorprendida pero no preguntó porque.


—¿Puedo ofrecerte algo POETIZA? — dijo el señalando el mostrador.


—No gracias, solo vine a saludar y ver si tenias noticias de la compra venta de la casa, ya me voy, es tarde y no me gusta andar de noche sola y menos en la playa, no conozco bien todavía este lugar —El le dijo espera cuando ella intentó caminar a la salida.


—¿Te puedo acompañar? Asi platicamos un rato — ella aceptó.


Iban caminando despacio por la orilla de la playa, conversando sobre los peligros del mar y sus maravillas.


—¿La muchacha rubia es tu novia o algo así? —pregunto de repente POETIZA.


—No. Ella quiere tener algo conmigo, pero yo siempre la he tratado como amiga, y ella lo sabe pero insiste en que —se detuvo mirando hacia el mar.


—¿En que? —Preguntó POETIZA.


—En que si hacemos el amor terminaré en sus brazos rendido —Terminó el.


—Puede ser, es muy bella y su cuerpo es tentador —dijo ella sonriendo.


—No, ella no es la mujer con quien quiero compartir mi vida, y no le he dado esperanzas —ya estaba oscuro y ella no pudo ver sus ojos pero lo sintió sincero.


Caminaron en silencio sintiendo la caricia del viento en su piel, POETIZA suspiraba, el se despidió muy amable cuando llegaron al acantilado.


—Estas muy pensativo, ¿es por lo que te dije de la rubia de tentación? Por favor disculpa mi atrevimiento—preguntó ella y el le tomó la mano y la besó.


—No POETIZA, esa mujer no me interesa, pensaba en invitarte a navegar en mi barco mañana, no se si te gustaría —ella diciendo gracias aceptó.


—Será un placer navegar contigo POETIZA, la luna se ve preciosa allá en alta mar —POETIZA sonrió.


—Gracias por acompañarme, nos vemos mañana —dijo ella asegurándole que iría.


—Gracias a ti, me haces muy feliz, mañana estaré en el muelle a las 6 de la tarde, si no llegas partiré —le dijo donde encontrar el muelle y se fué.


El Sábado por la tarde POETIZA se puso un vestido de manta blanco y sandalias, tomó las llaves de la casa y salió rumbo al muelle, se sentía libre y feliz.


Caminó despacio por la playa hasta llegar al lugar, el la estaba esperando. Subieron a bordo del barco que no era muy grande pero a ella le pareció enorme.


—¡Es precioso! —dijo POETIZA admirada por el lujo que veía cuando el fue mostrándoselo todo, fue al timón y emprendieron el viaje hacia mar abierto.


Muy lejos de tierra ancló el barco, le dijo que era el lugar perfecto para ver la luna. Fueron a una pequeña cocina pero bien equipada y el preparó una cena exquisita, ella lo miraba moverse a su antojo con el delantal puesto, no dejó que lo ayudara diciendo que era su invitada, ella sentada lo miraba embelesada. Era muy guapo, le gustaba ese marinero.


Cenaron en silencio y el no dejaba de mirarla, POETIZA estaba tan nerviosa que el tenedor se le escapó de las manos mas de una vez, el dijo que era por el movimiento del barco pero ella sabia que no, era su mirada la que provocaba en ella sensaciones de calor y torpeza.


POETIZA discúlpame pero no puedo dejar de mirarte, eres muy hermosa, nunca había visto a alguien con ese mirar melancólico que tu tienes, hay algo en ti que me deslumbra, me haces meditar en todo este tiempo que he perdido navegando sin rumbo —le había tomado la mano y POETIZA no sabia que decir, solo lo miraba como ida. Nadie nunca le había dicho cosas tan bonitas, su alma sonreía pero el parecía triste.


—Vamos a cubierta —dijo y se levantó, ella lo siguió y allá en el mar era cierto que la luna se veía hermosa, y el mar, y sus olas, todo era hermoso lejos de tierra, el aire le acariciaba el rostro, la luna llena los miraba, el marinero estaba muy cerca, sentía su presencia, su respiración, se volvió y vio la luna reflejada en sus hermosos ojos.


—¿Sabes? Yo nací en un barco a la 1 de la mañana en esta fecha —y le contó lo sucedido,  POETIZA se estremeció al escuchar, eran las 12:30 y pronto seria su cumpleaños, el calló.


—Que triste a de haber sido para ti cada día de tu cumpleaños —le dijo ella con ternura. La luna llena los observaba, el mar los arrullaba, la noche cantaba.


—Si, cuando me dijeron que mi madre murió cuando nací, era un niño,  y nunca he tenido un cumpleaños feliz —dijo el tan triste que POETIZA lo abrazó, gracias le dijo el pero no correspondió a su abrazo y ella lo soltó haciéndose a un lado.


—¿Quieres que regresemos a tierra? Le dijo el con voz temblorosa y ella contestó que no.


—Quiero estar contigo en tu cumpleaños —le dijo ella mirándolo a los ojos y se abrazaron, el la besó, era un beso que ella no había probado antes, se sentía dichosa entre esos brazos que la apretaban y con el dulce sabor de sus besos se embriagó, el empezó a acariciar su espalda, suavemente, ella se estremeció.


—¿Tienes frio POETIZA? —le susurró el al oído y ella no dijo ni si ni no, seguía pegada a ese cuerpo que se amoldaba al suyo perfectamente, saboreando sus besos temblaba y no de frio, todo era mágico bajo la luz de la luna, ella suspiró. El marinero era muy guapo y le gustaban sus besos, el mar susurraba: amor.


—¡Quiero hacerte el amor POETIZA! —ella se deleitaba con esos besos a la luz de la luna y no respondió al marinero que temblaba de excitación.


El acarició su cabello y suavemente la despojó de su vestido que cayó al piso, POETIZA gimió, sus manos parecían brazas en su carne, se tambaleó encendida de pasión, ella sintió morir agarrada a la barandilla del barco, la levanto en vilo y le hizo el amor, el mar los arrullaba. La luna seguía brillando en lo alto del cielo, volvieron a besarse, se tumbaron al piso y le hizo el amor una y otra vez con urgencia y juntos llegaron al fondo del mar del deseo y enfebrecidos de placer siguieron besándose hasta que su temblor cesó.


—Me has hecho muy feliz POETIZA, eres mi mejor regalo —le besó el lóbulo de la oreja y ella sintió cosquillas y el se rio.


—¡Feliz cumpleaños marinero! —dijo ella aun abrazada a el. La luna cómplice de aquel amor que nacía se escondió en una nube pasajera para volver a brillar iluminándolos.


—No te vallas POETIZA, quédate conmigo para siempre —le susurró al oído y ella suspiró pero no dijo nada.


La luna se fué ocultando y el amanecer los sorprendió desnudos en la cubierta del barco. Le había hecho el amor mas de una vez y POETIZA en sus brazos se sentía dichosa.


—Dime porqué querías vender la casita de la playa—le preguntó ella aprisionada en sus brazos.


—Nunca he pensado venderla —contestó el.


—Pero... —el no la dejó continuar.


—Desde que te ví algo extraño me sucedió y cuando dijiste que buscabas algo donde vivir decidí que vivieras en ella sin contratos.


—Eres un malvado pero así me gustas —le dijo ella besándolo en la frente.


—Te amo POETIZA, no me preguntes como pasó que ni yo mismo lo se —le dijo el antes de llevarla a su camarote para volver a hacerle el amor.


POETIZA vivió los últimos años de su vida entre mar y tierra con aquel guapo marinero que llegó a su vida cuando mas lo necesitaba.


Para el, POETIZA fué un regalo inesperado que llegó a su puerto para darle felicidad.


POETIZA fué feliz.


FIN


Sandra Figueroa

Sueños de Poetiza

2022


15 de septiembre de 2022

POETIZA EN SUIZA


SUEÑO-10



POETIZA estaba sola, trabajaba como secretaria en una Empresa Suiza, su jefe, el Gerente General, un hombre bueno y mayor de edad, la trataba con respeto y cariño. El lunes a primera hora su jefe la llamó a su despacho, tenia algo urgente que comunicarle.

POETIZA, hija, el Sábado por la noche, recibí ordenes superiores del dueño de la Empresa y tengo que cumplirlas, te llama a Suiza para hacer negocios, pide que vallas inmediatamente, le he hablado de ti, quiere conocerte porque tiene algo que proponerte. Su padre falleció hace unos años dejándole todo a el que es su único hijo, a sucedido algo inesperado, según me dijo, pero no me contó mas. ¿Qué dices POETIZA?

—¿Pero porque conocerme? No entiendo —respondió ella y el Director continuó.

—Hija, eres muy eficiente en esta Empresa, conoces su manejo a fondo, eso el lo sabe. ¿Recuerdas hace dos meses que me fui a Suiza a visitar a mi hija? —Si contesto ella mirándolo confundida.

—Pues bien, tu te hiciste cargo como si fueras las Directora de esta Empresa y se lo conté cuando fui a visitarlo—dijo el Director.

No había mucho que pensar, su vida estaba por cambiar, POETIZA aceptó ir a conocer al dueño de la Cadena de Empresas Suizas. Hizo todo lo necesario en preparativos para el viaje, el día previsto voló hacia su destino, todo estaba preparado para su llegada.

Al día siguiente de su arribo a tierras Suizas, un chofer la llevó a la residencia del dueño de las Empresas, en verdad que era urgente pensó POETIZA al ver que hasta el mas mínimo detalle estaba preparado.

Sentada en la sala POETIZA esperaba nerviosa, algo raro pasa, pensó ella al sentir un escalofrío recorrer su piel y tembló. Después de unos minutos se abrió una puerta, en silla de ruedas salió un hombre joven y muy guapo, tras el dos enfermeras y un medico, POETIZA se levantó sorprendida al verlo, se quedó muda viendo aquellos ojos penetrantes que la miraban, unos ojos verdes hipnotizantes y preciosos, su cara estaba pálida pero sus labios carnosos sonreían.

—Usted debe ser POETIZA, un placer conocerla —le tendió la mano.

—El placer es mío —dijo ella sin poder dejar de mirar aquellos ojos verdes.

—Venga conmigo por favor —dijo el joven aquel que no dejaba de mirarla Y entraron a una sala privada, solo el medico estaba con ellos.


POETIZA, debe saber lo que a sucedido, el medico se lo dirá y luego hablaremos —dijo el joven sonriente y el medico empezó a hablar, ella escuchó atenta.

—Señorita, el joven, hace una semana fué diagnosticado con cáncer terminal, no hay nada que la medicina pueda hacer por el, su vida podremos prolongarla si todo va bien, un poco mas de 5 años o quizá mas si tenemos suerte, con tratamientos adecuados puede lograrlo, no hay mucho tiempo, debemos actuar de inmediato con los proyectos que el joven tiene en mente y me gustaría que pasara por mi consulta lo antes posible para hacerle los análisis necesarios para proceder —Terminó el medico mirándola, POETIZA estaba impactada sin saber que decir ante tan terrible noticia, solo lo miraba sin entender bien, el joven sonreía. El medico se despidió y se fué, las enfermeras entraron, ellas eran inseparables al joven enfermo.

—Señorita, quiero que sea usted la coordinadora de todas las Empresas Suizas, se que es capaz de sacarlas adelante, es una mujer muy inteligente, me tomé la libertad de investigarla —POETIZA no daba crédito a lo que escuchaba, estaba boquiabierta, muda al ver como esos ojos verdes la miraban suplicando, ella estaba nerviosa.

—No lo pienses mucho POETIZA, es una gran oportunidad para ti —le dijo aquel joven sonriente sin dejar de mirarla y tuteándola.

—Si, lo se joven — dijo ella perdida en ese mar de su mirada.

—Mis abogados tienen instrucciones por si algo me pasa de repente, puedo morir hoy o mañana —continuó el joven, ella se puso triste al escuchar eso y apartó la mirada.

POETIZA, las cosas están así y no puedo cambiarlas, soy muy rico, el único heredero de la Cadena de Empresas Suizas, mi fortuna es millonaria, pero con todo ese dinero no puedo comprar mi vida, estoy solo en el mundo, no tengo padres, hijos, ni hermanos, ni el cariño de una mujer —se detuvo unos segundos y prosiguió, ella estaba asombrada con su confesión.

—Soy hombre de decisiones y ya decidí lo que quiero hacer antes de morir, si me ayudas podré lograrlo —POETIZA tragó saliva, quería llorar, pero mostrar esa debilidad ante un hombre tan fuerte, tan seguro de si mismo, la desanimó a hacerlo.

No había mucho tiempo para pensar, POETIZA aceptó su nuevo cargo, dijo un gracias escueto y se despidió pero el joven la invitó a cenar para celebrar, ella nadaba en el mar de sus ojos.

—¿POETIZA? —pregunto el sonriente.

—¿Si?, disculpe, no le escuché joven —dijo ella volviendo a la realidad, el sonrió y preguntó de nuevo.

—Que si aceptas mi invitación a cenar, quizá sea la primera o la última cena a tu lado—seguía sonriendo.

—No diga eso por favor —su voz se quebró, el la miró, seguía sonriendo, sus ojos verdes la miraban admirado, POETIZA estaba nerviosa pero aceptó y el le pidió que no lo tratara de usted diciendo que estaba enfermo pero no viejo y ella sonrió.

La cena fué ligera, el tomó solo jugo, su dieta era estricta, después pasaron a una amplia terraza a conversar, las enfermeras estaban cerca por si algo pasaba, contaron trozos de sus vidas, POETIZA se recargó en la silla, lloró al escuchar, no pudo evitarlo, ella pensaba que no era justo que alguien tan joven muriera, el tiró de su silla de ruedas, se puso a su lado, le tomó la mano sonriendo.

—¿POETIZA, que es eso? ¿Lagrimas de cocodrilo? No POETIZA, en estos momentos no necesito lastima, lo que deseo es un hijo —dijo el de repente, ella lo miro boquiabierta.

—Tengo un plan para eso, el medico buscó candidatas pero ninguna me pareció ideal, tiene que ser la persona adecuada para mi heredero, la madre de mi hijo tiene que ser una mujer especial, única en el planeta, y la encontré, si ella  acepta y todo sale bien y no me muero hoy, seré feliz, es necesario —Sonrió.

—Es buena idea —dijo POETIZA admirada mirándolo a los ojos que sonreían, el le apretó la mano, la llevó hasta sus labios y la besó suavemente mirándola, POETIZA se estremeció.

—¿Tienes frio POETIZA? —preguntó el joven preocupado.

No —dijo ella y se despidió diciendo que era hora de irse, tenia muchas cosas que hacer y su hotel estaba lejos.

Espera POETIZA, mi chofer te llevará y desde mañana tendrás una casa que estará a tu disposición, mi abogado se pondrá en contacto contigo para ultimar detalles —dijo el joven y llamó a su chofer.

—Gracias, eres muy amable —dijo ella mirándolo con admiración y se fue.

Al día siguiente la llamó por teléfono, la invitó a cenar, le enviaría al chofer, POETIZA aceptó, tenia ganas de ver otra vez esos ojos y bucear en ellos, ese día tubo mucho trabajo, el abogado había ido a verla a la Empresa donde estaba ultimando detalles. Conversaron de las decisiones de negocios del joven y se puso triste, charlaron animadamente, era un buen abogado.

POETIZA llegó a casa del joven enfermo, vestía un sencillo vestido de algodón con zapatillas a juego.

—Te estaba esperando —dijo el joven desde su silla de ruedas cuando la vió entrar, las dos enfermeras a su lado le sonrieron y discretas se retiraron no muy lejos pero los observaban. Pasaron a la mesa, la cena estuvo deliciosa, el no cenó, solo tomó sus medicamentos y jugo, era un joven muy platicador y sonriente, siempre sonreía, pasaron a otra terraza al aire libre que daba aun enorme jardín con una fuente iluminada por luces multicolor, las enfermeras estaban cerca observándolos.

—¡Que hermosa! —dijo POETIZA admirada al verla.

—¡Si, hermosa! —dijo el mirándola. La noche era cálida, la luna plateada adornaba el cielo, POETIZA suspiró, se sentía contenta.

—Me gusta ver la luna —dijo el

—A mi también —dijo ella.

POETIZA se sentó a su lado en una confortable silla de mimbre y de pronto el interrumpió sus pensamientos.

POETIZA, te quiero proponer algo importante, si te molesta me lo dices ¿de acuerdo? —ella asintió con la cabeza mirándolo atentamente.

—¡POETIZA, quiero que tengas un hijo mío! —POETIZA sintió que el piso se movía, todo giró a su alrededor, no podía creer lo que estaba escuchando, lo miraba sin poder articular palabra, sus ojos verdes la miraban, su boca sonreía, ella no sabia como responder a esa pregunta.

—¿POETIZA? —preguntó el joven de nuevo.

—Estoy de acuerdo en que tener un hijo es buena idea dado el caso, pero yo, yo, no se, siempre pensé en tener un hijo enamorada y nosotros nos acabamos de conocer, bueno, digo, es que, es una sorpresa tu proposición y además, yo —y el la interrumpió.

—Comprendo lo que dices, también lo pensé así antes de la noticia de mi enfermedad pero ya no tengo tiempo para enamorarte POETIZA y necesito un hijo a quien dejarle todo lo que tengo, todo lo que mi padre a base de sacrificios formó —Su cara se puso triste y una lagrima asomó a sus hermosos ojos verdes, POETIZA enternecida la limpió con su dedo índice y el le tomó la mano y la besó.

POETIZA, eres muy tierna, yo siempre he sido un hombre practico y decidido como mi padre, ese es mi carácter y tu eres la elegida, cuando mi amigo el Director de la Empresa de Monterrey me mostró tu foto decidí que serias tu y te mandé llamar—POETIZA lloraba silenciosamente, no sabia que decir, el le besó la mano de nuevo.

—Te doy hasta mañana para pensarlo, no tengo mucho tiempo y para hacer a mi hijo se necesitara tiempo que ya no tengo.

—¿Como? —dijo ella sin entender lo que decía.

—Cuando me contestes si o no te lo explico, ¿de acuerdo? Mandaré al chofer a recogerte a las 7 de la noche —le respondió el joven sonriéndole.

—Está bien —dijo POETIZA suspirando y el le besó la mano otra vez , ella sonrió, se despidió y se retiro a descansar y pensar.

Al día siguiente en la oficina no podía concentrarse, pensaba en ese hijo que había que hacer, pero como, si el joven estaba enfermo, ya no podía caminar, el cáncer había avanzado atacándolo de la cintura para abajo, POETIZA estaba nerviosa. Eran las 5 de la tarde, tenia que responderle hoy. Se fué a la casa que le habían destinado a bañarse y vestirse, se puso un vestido largo azul y zapatos de tacón, perfume y salió, el chofer la esperaba. En el camino decidió dejar el pasado a tras y empezar una nueva vida.

Cuando entró por la puerta de la residencia del joven, estaba el medico y las enfermeras con el.

—Gracias por venir POETIZA, pasemos a conversar a esa habitación —señaló el joven una puerta y las enfermeras lo llevaron al interior y salieron, ella cerró la puerta, la miró interrogante, ella se sentó en una silla junto a el, lo miró, el tomo su mano temblorosa y la besó.

—¿Y bien? —dijo el mirándola sonriente.

—De acuerdo, tendré a tu hijo, a nuestro hijo —se corrigió, vió felicidad en esos ojos verde mar en donde quería bañarse desnuda a la luz de la luna y continuó.

—Estoy decidida, me emociona la idea de ser madre, se que no hay tiempo, ahora tu dirás que hay que hacer, porque no entiendo bien. El sonriente le acariciaba la mano.

—Me llenas de emoción, veras que todo sale bien, gracias por aceptar tener a mi hijo que no se si llegaré a conocer, el medico entrará ahora a explicarte lo que procede —La miraba con tristeza y le acariciaba la mano mientras llamaba al medico.

El medico le explicaba a POETIZA que no entendía, todo parecía un sueño, un sueño increíble en el que ella aceptaba ser madre del hijo de un hombre que acababa de conocer pero que despertaba en ella extrañas sensaciones.

POETIZA, el joven a pesar de su enfermedad esta bien, su semen a sido congelado desde que supimos de su padecimiento y le aseguro que es de buena calidad —el medico y el joven sonrieron, ella se ruborizó, el medico se despidió y salió. Todo era un caos en su cabeza y aquel joven enfermo sonreía.

Salieron al jardín acompañados de las enfermeras que se retiraron un poco dejándolos solos pero estaban al pendiente.

POETIZA quiero que te quedes desde hoy aqui, las cosas han cambiado, serás la madre de mi hijo y este es tu lugar, te irás al laboratorio dentro de dos días y quiero que conversemos, tengo mucho que decirte —POETIZA asintió con la cabeza perdida en aquel verde de sus ojos.

Mas tarde fué con el chofer a recoger sus cosas y cuando regresó a su nuevo hogar el joven estaba en su recamara y fue a reunirse con el, la habitación era grande y hermosamente decorada, se sentó a su lado a leer un libro mientras el dormía, las enfermeras al otro lado de la cama hacían guardia, ella salió para cenar y regresó a su lado, dormitaba en la silla, el despertó, conversaron, le indicó donde acomodar sus pertenencias, el tenia planes que compartió con ella.

POETIZA, duerme conmigo —le propuso el joven, ella dudaba por su enfermedad y miró a las enfermeras que sonreían. El joven las despidió diciendo que todo estaría bien, que si algo necesitaba POETIZA las llamaría y ellas salieron para hacer guardia al otro lado de la puerta.

POETIZA se puso su bata blanca de seda y se acostó suavemente para no molestarlo, el sonreía al verla a su lado, algo extraño sucedía en el corazón de POETIZA que suspiró cerrando los ojos y en ese momento el rozó sus labios con un beso tierno diciendo gracias. La abrazó y le habló de sus proyectos, ella escuchaba atentamente, todo iba grabando en su cabeza pero después lo apuntaría en un diario para no perder detalles, era muy importante lo que le decía.

Pasaron las horas, estaban muy juntos y abrazados, la besó y ella correspondió a sus besos que cada vez eran mas apasionados, ella se dejó llevar por aquel torbellino de caricias que el le proporcionaba y gimió sintiendo placer, en ese momento entraron las enfermeras y horrorizada escondió la cabeza en el cuello de aquel joven enfermo y guapo pero apasionado y hábil en estrategias de amor.

—No pasa nada, pueden retirarse —escuchó que el decía a las divertidas enfermeras que con una risita se retiraron a su sitio de guardia.

—Que vergüenza, creo que estuvo mal lo que hicimos, tu no puedes hacer esas cosas, estas enfermo —dijo ella aun abrazada a el sonriente joven.

—Estoy vivo todavía, mi corazón aun late, puedo sentir deseos, aunque no pueda tener sexo normal contigo se hacer otras cosas, además hay juguetes sexuales con los que puedo hacer que te diviertas y termines exhausta en mis brazos —le dijo sonriendo y guiñándole un ojo, ella también sonrió imaginando.

—Quiero que estés contenta a mi lado POETIZA — y volvió a acariciarla, ella se retorcía de deseo, sus manos jugaron en ella a su antojo, POETIZA se calcinaba, gemía como fiera herida, y estalló su volcán vertiendo lava ardiente y escuchó murmullos de risas atrás de la puerta sintiéndose apenada pero satisfecha. 

POETIZA se internó en el laboratorio para empezar el tratamiento, seria inseminada artificialmente primero, si no resultaba probarían la fertilización in vitro, hicieron los exámenes de rigor, estaba sana, el semen del joven listo para ser usado, el día de la ovulación de POETIZA se implantó el semen con éxito, estaba embarazada de trillizos, ella sabia de los riesgos que corría y no le importó, por esos ojos verde mar valdría la pena. El joven tuvo una crisis por la felicidad que le produjo la noticia pero no fue grave, se recuperó en unos días, POETIZA ya estaba con el, en su casa y en su cama.

Pasaban los días y el seguía haciendo planes para sus hijos, POETIZA gravaba, tomaba fotos, las enfermeras ayudaban también, le hacia el amor con estrategias poco conocidas para ella pero con precaución por el embarazo y a ella le gustaba lo que le hacia, no necesitaba otra cosa, era feliz con aquel amor diferente.

POETIZA, te amo. Me haces muy feliz. Quiero que lo sepas por si mañana no te lo puedo decir —ella sonrió y lo besó.

—Yo también te amo —el se durmió en los brazos de POETIZA que lo acunaban meciéndolo con amor.

Todo se grababa día a día, hasta el mas mínimo detalle. POETIZA aveces se sentía cansada pero estaba feliz, el sonreía mientras le acariciaba el vientre abultado.

El parto estaba programado para cesárea, los bebes nacieron con bajo peso y uno de los tres murió al nacer, POETIZA estaba grave, peligraba su vida pero se recuperó, los dos bebes se lograron con ayuda medica, todo salió relativamente bien, el joven enfermo estaba feliz y decaído. Ya era padre de dos hermosos bebes.

Pasaron dos años de felicidad grabando cada momento, cada ocurrencia. Los bebes en el regazo del joven enfermo lo hacían feliz y rompía en carcajadas contagiando a todos. El joven enfermo murió en brazos de POETIZA una noche de lluvia. Ella no lloró, lo abrazó llenándolo de besos y suspiró.

—¡Te amaré eternamente! —le dijo y le cerró los ojos.

Los bebes crecieron sanamente, ella les mostraba videos y fotos donde su padre les daba consejos y les decía cuanto los amaba, pasó el tiempo, POETIZA dirigió la Cadena de Empresas, herencia de sus hijos, hasta que ellos pudieron hacerse cargo de ellas.

POETIZA nunca se casó, jamás tuvo sexo normal, seguía enamorada de aquel joven que le enseñó una nueva forma de amar.

POETIZA fué feliz.


FIN

Sandra Figueroa
Sueños de Poetiza
2022