Tras los pinos un oso observaba silencioso
mientras poetiza sueña escribiendo versos
bajo un árbol viejo pero frondoso y verde
y lleno de ramas nuevas donde los pajarillos
hicieron sus nidos y donde los pichones
esperan impacientes les lleven alimento.
Ahí, en silencio, como el oso, poetiza sueña
que es ave volando hacia tierras extrañas
y el oso que la mira embelesado, observa
su pecho que se agita al suspirar sonriente
por lo que sueña y no puede ser y solo existe
en fantástico sueño de tarde en la sierra.
El oso se fue confundido a su cueva cercana.
Poetiza en su prisión sigue soñando y escribiendo.
Sandra Figueroa
2017


















