¡Es media noche, a lo lejos un búho canta triste
como anunciando desgracia, estoy aquí a la luz
de la luna llena, sola, en medio de un circulo de azufre
invocando tu presencia, cierro los ojos fuertemente
para imaginarte, una lechuza escucho tras de mi,
me estremezco toda, y siento que has llegado, y
me pregunto sin respuesta si estas tan ansioso como yo,
siento frió recorrer mi piel, tiemblo de pies a cabeza!
¡Has llegado Satanás, afirmo sin preguntar nada,
siento tu presencia cerca, tu aliento caliente en mi cuello,
con el oído atento escucho tu respirar, tus jadeos excitantes,
una leve caricia aterciopelada en mi espalda encendida
me excita, grito sin voz, me quedo quieta sintiéndote,
no abro los ojos, sigo sintiendo como el calor me invade,
susurras maldiciones, me gusta como te incendias,
río sin que sonido salga de mi boca que anhela tus besos,
adivinas, y un beso infernal estampas en mis labios,
arde mi lengua, quemas mi garganta con la tuya
que penetra muy hondo, y siento que me ahogo,
mis entrañas se calcinan, te necesito dentro,
te deseo, me abrazas con tus alas y me debilito,
alucino, fantasías antiguas torturan mi mente,
me aprietas mas fuerte contra y tu pecho en llamas,
mis piernas se doblan, y caigo al piso rendida,
tu peso me sofoca, tus besos me calcinan, tu aliento
me quema, estoy ardiendo, separo las piernas
para que me poseas a tu antojo! ¡Soy tuya Satanás!
¡Penetras en mi cuerpo con todo tu poder demoníaco,
y mi carne siento crepitar, y tu te ríes y me besas,
descargas dentro de mi todo el veneno de siglos,
y lava ardiente hierve en mi vientre y corre
por entre mis piernas chamuscandolas! ¡Soy tuya!
¡Soy un volcán, erupciono una y otra y otra vez,
no se quien soy, te entrego mi alma, mi cuerpo,
me castigas con tus manos que hieren mi piel,
rasguñas, muerdes, me despedazas con pasión,
te hundes en mis carnes que te llaman,
y sigues poseyéndome dos mil veces eternas,
y esta danza de pasión fatal nos enloquece,
haces realidad mis fantasías torturando con tus dientes
filosos que acuchillan, sollozo, grito sin voz,
estoy muda desangrándome en orgasmos
que me provocas mostrándome tu poder,
no puedo mas, grito de nuevo, ya no resisto,
siento morir en tus brazos que me aprisionan,
ya casi amanece, siento tu aliento, y suspiro
resignada a amarte por la eternidad! ¡Soy tuya!
¡Ya no se nada, tu voz me dice que pronto nos veremos,
y el aire de un aleteo hace que abra los ojos lentamente,
y en el horizonte el sol comienza a salir, lloro,
y trastornada ya no se mas, me desmayo!
¡Abro los ojos, es medio día, el sol hiere mis pupilas,
no puedo moverme, todo da vueltas, descanso,
poco a poco levanto la cabeza con dolor de muerte,
veo mi cuerpo en un charco de sangre cuajada,
ya casi negra, no puedo gritar, desespero, sollozo,
quiero correr, no puedo levantarme, agonizo,
un buitre da vueltas por mi cabeza, tengo miedo,
dos mas se acercan lentamente amenazando
con la mirada, me resigno, suspiro, y me recuesto,
y palpo con mis manos descarnadas la sangre
que aun brota por entre mis piernas mayugadas,
quema, aun hierve dentro de mi, y suspiro,
se me escapa la vida, se que voy a morir muy pronto,
y recuerdo nuestro encuentro y me estremezco
porque llegaste, yo te necesitaba y fui tuya
totalmente la medianoche que te invoqué!
¡No tengo remedio, siento encenderme de nuevo,
pero es medio día, y estoy muriendo sola,
vacía, me desangro, y entonces te doy las gracias
porque al fin supe como hace el amor Satanás!
¡Cierro los ojos, y los buitres se lanzan a picotearme,
estoy muriendo, abrazada por el sol de medio día
y los recuerdos de noche infernal con Satanás,
mi amo y señor, que me hizo el amor matándome!
Sandra Figueroa
2003