Hay momentos que muero
al recordar tus palabras.
Es triste encontrarme así,
prisionera sin cárcel,
en la red invisible del amor,
del deseo sin voz,
sin nombre,
Te recuerdo con gran dolor,
que mi pecho sangra y agoniza.
Camino por las calles de la vida
lamentando amarte de esta manera.
Al mirarme fracasada y vencida,
sin cariño, sin fe, sin amor,
pido al cielo que llegue la muerte
y espero ansiosa,
pero aun no viene.
No me tengas lastima amor mío,
esta fué mi suerte y la acepto.
¡No, no amor, no por favor!
Yo tuve la culpa de mi fracaso.
Perdóname por amarte tanto
y por desear la muerte,
pero sabes que sin tu amor no quiero vivir
y como no podré ser tuya
prefiero morir amándote
Sandra Figueroa
2001


