En este poema te digo
simplemente, te quiero.
¿Para que andar con rodeos
y no decirte lo que siento?
También te digo, te deseo.
La sangre hierve dentro de mí.
Te deseo
pero ante ti he podido controlarme.
Y también te digo, te extraño.
Pues los días se hacen eternos
muy aburridos y pesados
desde el día que nos separamos.
Si. Estos 3 deseos míos
te los digo en este poema.
Si lo lees entiéndeme.
Está escrito con grande pena.
Sandra Figueroa
1975