BIENVENIDO A MI RINCON DE TRISTEZAS......GRACIAS POR LEERME
Mostrando entradas con la etiqueta Historias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Historias. Mostrar todas las entradas

15 de diciembre de 2024

JOSE Y SU ANGEL

 JOSE Y SU ANGEL



2

JOSE nació un día de lluvia torrencial en un pueblito en la sierra del estado de Nuevo León, su madre murió dos días después del parto, su abuela paterna se hizo cargo de el, su padre tenia que trabajar para mantenerlos a ambos, murió su abuela cuando JOSE tenia 10 años y su padre lo llevó a trabajar a la finca donde el era chofer y JOSE no terminó la escuela.

Dos años después, en Paris, nació una niña de grandes ojos azules, tez blanca como la leche y rubio cabello en una mansión de ricos propietarios a manos de los mejores médicos del país, creció entre la opulencia, recibió la mejor educación y creció fuerte y sana, pronto cumpliría 15 años y sus padres le preparaban una gran fiesta, la niña, única heredera de toda su fortuna quería conocer la finca al otro lado del océano, conocer México y ahí deseaba su gran festejo.

Hacia mucho calor aquella tarde que JOSE ayudaba a cargar un camión con elotes y otro con papas, terminó empapado de sudor y cansado, le dijo a su padre que ya podía irse a entregar el cargamento, ya se retiraba a la oficina para entregar la papelería del ultimo camión del día cuando escuchó entre los campesinos que pronto habría una fiesta en la finca y que serian invitados a la cena de bienvenida para los dueños, JOSE no le dió importancia y se marchó a la oficina, JOSE era buen trabajador, el administrador de la finca estaba muy contento con el.

Pasaron los días, y una tarde antes de caer el sol se escuchó a lo lejos voces, risas y ladridos de perros, habían llegado los patrones le dijeron sus compañeros. Terminó el día y JOSE y su padre se fueron a su humilde jacal.

El día de la fiesta de bienvenida que había preparado el administrador, JOSE no estuvo presente, no le interesaban las fiestas, se fue a orillas del rio a pensar, se hacia mil preguntas que no tenían respuesta, ahí platicaba con su madre, el murmullo de la corriente del rio lo acompañaba y el canto de los pajarillos calmaban su ansiedad, ya casi oscurecía, como otras veces se quitó la ropa y se echó un clavado al rio, el agua estaba fresca, nadó corriente arriba y abajo, de pronto vió en el lugar donde había dejado sus pertenencias a un ángel, se estremeció y en un parpadeo el ángel desapareció, salió apresurado, se vistió, y emprendió el camino de regreso a la finca para esperar a su padre que estaba en la reunión de bienvenida y en todo el camino no dejó de pensar en lo que había visto, cuando llegó su padre se retiraron y JOSE pensaba que lo había imaginado.

Los preparativos para la fiesta de la niña no paraban, llegaban camiones cargados con mil cosas, autos elegantes, gente ataviada con ropas finas, personal de eventos, luces, todo tenia que estar preparado para el fin de semana, el día del gran evento.

El viernes les comunicó el administrador a sus trabajadores que volvieran el lunes temprano, el sábado era la fiesta de 15 años de la niña y no había trabajo.

El Sábado por la tarde cuando ya casi estaba oscureciendo, JOSE fue al rio por un camino contrario a la finca que solo el conocía, caminaba pensativo, en la finca todo era alegría, voces lejanas se escuchaban y el se sentía triste. Al llegar a su rincón en el rio vió con sorpresa a su ángel, ella estaba sentada con las manos en la cara y sollozaba.

—Buenas tardes señorita —la hermosa niña dió un grito y se levantó de un salto para caer en brazos de aquel joven alto moreno y musculoso que la sostuvo para que no cayera al rio, se miraron, ella de sus brazos no se soltó, temblaban, sus labios tan juntos, su respiración agitada, JOSE depositó un beso casto en sus labios, ella suspiró, no podían hablar, algo había pasado que no tenían palabras, no era necesario, sus almas se reconocieron al instante, lentamente ella se retiró de esos brazos que le daban calor, su vestido largo y abombado le estorbaba.

—Que haces aquí, debes estar en tu fiesta, supongo eres la hija de los dueños de la finca —ella se tapó de nuevo los ojos y empezó a llorar, JOSE le quitó las manos de la cara indicándole que se sentara y ambos lo hicieron.

—Cuéntame que te pasa —y ella, la niña hermosa le contó su pena.

—No se que decirte, es decisión de tus padres, creo debes obedecer por el bien de todos.

—¡No quiero que me casen con ese viejo libidinoso! —casi grita aquella niña frágil y hermosa —JOSE se quedó callado, no sabia como consolarla.

—Hace un rato papá anunció a todos que me casaré con ese viejo y yo no quiero y vine aquí para aventarme al rio y ahogarme —JOSE la abrazó tiernamente.

—Yo no dejaré que hagas eso, eres muy joven, hermosa, pareces un ángel, si te avientas al rio te sacaré inmediatamente —dijo JOSE y ella se rió, su risa parecía el sonido de mil campanillas de cristal, ya estaba oscuro, se tomaron de la mano sin hablar, temblando se acercó JOSE y volvió a besarla, ni ella ni el habían tenido experiencias antes, era su primer beso, el temblor se apoderó de sus cuerpos y el deseo afloró por instinto, JOSE levantó su vestido y se desabrochó el cierre de su pantalón, le bajó las delicadas pantaletas y ella se estremeció, después de varios intentos pudo penetrarla, ella jadeaba, sus bocas estaban aprendiendo a besar, fue un momento mágico, un instante en que ambos tocaron el cielo, eran vírgenes los dos.

Platicaron uno en brazos del otro por un rato, se contaron sus vidas y el tempo pasaba, se escucharon los perros de la finca.

—Creo que te estarán buscando —dijo JOSE, ella dijo que volvería al día siguiente a la misma hora en ese mismo lugar y JOSE aceptó, la encaminó a la finca, ya casi al llegar la besó tiernamente y la niña se fue, el se quedó un rato mas pensando en lo sucedido.

El Domingo por la tarde JOSE salió al rio donde se encontraría con su ángel, caminó lentamente, aun era temprano, iba pensando en lo sucedido el día anterior, fue su primera vez para los dos y eso le hacia suspirar, eran tan jóvenes y el amor había nacido de repente, con una mirada, o fue el momento, no lo sabia pero su corazón iba palpitante al encuentro.

Se sentó en la piedra a esperar, pasaron las horas, oscurecía y ella no llegaba, JOSE se desesperaba, anocheció, se levantó presintiendo algo terrible, caminó por la vereda rumbo a la finca, cuando llegó la casa estaba encendida, la gente paseaba en los jardines alegremente pero no veía a su ángel por ninguna parte, sin acercarse y escondido entre los arboles la buscaba con la mirada aquí y allá, se quedó ahí muchas horas, la finca quedó silenciosa, ya era de madrugada cuando JOSE se retiró de su escondite decepcionado y llegó a su humilde casa tan solo para cambiar su ropa y regresar a la finca para empezar a trabajar, cuando su padre se levantó el ya estaba en la puerta esperándolo.

—Hijo, te levantaste temprano, vámonos —Cuando llegaron a la finca los ojos de JOSE miraban en todas direcciones, los invitados empezaban a despedirse y partir de regreso a sus países, la fiesta había terminado. JOSE estaba desesperado y así paso la mayor parte de la mañana, en la tarde después del mediodía fue a hablar con el administrador, le dolía el corazón, quería verla a ella, la niña hermosa, a su ángel.

JOSE, pareces tan sano, que no creo que tengas nada malo en el corazón pero ve a que te vea el medico y luego vienes muchacho.

—Disculpe, ¿ya terminó la fiesta? ¿Ya se fueron todos? — Al director le sorprendió la pregunta pero contesto con afirmación.

—Si muchacho, los dueños se fueron el Domingo en la madrugada, creo que algo pasó y se fueron sin despedir de nadie. Muy raro muchacho, muy raro —JOSE quedó con la boca abierta, no sabia que decir ni pensaba en nada, parecía que la noticia lo había dejado petrificado.

—Que pasa muchacho, te veo pálido —JOSE tenia las manos oprimiendo su pecho, un gemido salió de su boca y de pronto salió corriendo rumbo al rio, el administrador gritaba que se detuviera pero el iba como alma que lleva el diablo, a los gritos del administrador los trabajadores y el padre de JOSE lo siguieron alcanzándolo antes de lanzarse al rio, en los brazos de su padre aquel joven alto, fornido y guapo lloró como un niño, luego se desvaneció. El cuerpo de JOSE parecía de trapo, lo llevaron a la finca y llamaron al medico.

—El joven está bien, al parecer una mala noticia casi le causa un infarto, se recuperará pronto, les dió recetas par surtir y salió.

El administrador dijo que JOSE descansaría bajo sus cuidados, que fueran tranquilos al trabajo, el padre de JOSE dijo que al terminar la jornada vendría por el.

JOSE, hijo, cuéntame, presiento que algo te pasa. ¿Porqué te impactó tanto que los dueños de la finca se fueran de repente? —JOSE no hablaba, estaba viendo el techo de la oficina de aquel buen hombre que siempre lo trataba bien y le daba privilegios entre los trabajadores, que le enseño muchas cosas y hasta lo mandó a la escuela para que se preparara para el futuro.

—No se como decirlo, no se que pasó, aun no se si lo soñé, estoy muy confundido señor, no se como empezar o no se si debo contarlo.

—Hijo, puedes contármelo, seré discreto, no diré nada si tu no quieres, quiero ayudarte —JOSE llorando le contó todo a aquel hombre que lo miraba con ternura y lo abrazó contra su pecho acunándolo como a un niño.

—Hijo, tu historia es increíble pero te comprendo, el amor a veces nace de repente, lo llaman amor a primera vista, te ayudaré, quédate tranquilo, veré que puedo averiguar.

Pasaron los días, el administrador no pudo saber mucho, solo que la niña se casó con un hombre muy rico y se fue a vivir a Dinamarca.

JOSE no soportó la noticia, le dió un infarto, por desgracia conoció el amor de repente y así como nació ese amor despareció de su vida, JOSE se recuperó pronto pero ya no era el mismo, con el tiempo superó su pena de amor pero no olvidaba y se iba al rio a recordar.

Pasaron los años,  no se volvió a saber de la niña ni de los dueños de la fina, JOSE seguía trabajando cada día con mas tenacidad y ahínco, ya era chofer, su padre estaba viejo y enfermo, no se casó nunca, vivía con su padre. Una tarde de verano el administrador lo mando llamar con urgencia.

—Hijo, tengo algo que decirte, por favor siéntate y tómalo con calma —a JOSE le dió un vuelco el corazón.

—Tendremos visitas de París, después de tanto tiempo al fin una noticia de los dueños, en todos estos años sabes que hubo un silencio de muerte respecto a ellos y solo me comuniqué con el abogado y los administradores pero acabo de recibir un telegrama, ten —JOSE se estremeció, pero en su boca se dibujó una sonrisa al leer.

—Hijo, es la nieta del dueño la que viene a conocer la finca, la hija de aquella linda muchacha que conociste aquel terrible día, viene a celebrar aquí su fiesta de 15 años —JOSE estaba emocionado, no había olvidado aquel amor de adolescencia.

—Habrá otra fiesta de 15 años en la finca, supongo que hay mucho que hacer, ayudaré en lo que pueda, ya sabe que estoy para servirle —el administrador lo abrazó con ternura y JOSE salió pensativo y triste, era la hija de ella, su ángel y de otro hombre.

Pasaron los días y una noche llegaron las visitas en elegantes autos de lujo, JOSE escondido entre los arboles solo pudo ver a dos mujeres bajar y dirigirse al salón principal, se fue a su casa y no durmió en toda la noche, por la mañana llegó al trabajo muy temprano y el administrador lo estaba esperado.

—Hijo, ven conmigo —JOSE caminó a su lado rumbo a la finca sin preguntar para que, suponía que se trataba sobre algo del trabajo, cuando entró al salón, una mujer estaba de pie junto a la chimenea, elegante y muy bella, se miraron y se reconocieron en seguida, corrió uno en brazos de la otra, se escucharon risas y aplausos interrumpiendo aquel beso que había esperado años.

JOSE, esta es tu hija Josefa —a JOSE casi le da un infarto, se llevó las manos al pecho, estaba pálido, el administrador corrió hacia el pero JOSE dijo estar bien y aquella mujer con acento francés le platicó lo que sucedió.

—Aquella noche papá y mamá me sorprendieron, llegué con el vestido de 15 años sucio y no tuve mas remedio que decir que me violaron cuando enojada por la noticia salí a caminar y me perdí, se molestaron mucho pero no hicieron ni dijeron nada porque aquel viejo horroroso que te conté dijo que se casaría conmigo de inmediato pero que debíamos partir y encerrada bajo llave en mi habitación esperé la madrugada y partimos, llegando a París me casaron y mi marido me llevó lejos y jamás pude tener contacto con nadie, viví encerrada en un castillo entre cuatro paredes sin saber de nada, y tuve que seguir así mi vida pero yo llevaba en mi vientre a tu hija, con el jamás tuve hijos, era estéril, cuando mi hija nació me la quitaron mis padres y no supe de ella nunca mas, y perdí la razón, el murió unos años después y mis padres me internaron en un sanatorio mental, estuve ahí por varios años, incomunicada, a Josefa la tenían en un internado,  nunca fueron a verla, pero hace un año murió papá y mamá en un accidente y ya somos libres JOSE, hemos vuelto a la finca, a ti, para no irnos jamás.

Los tres se abrazaron, JOSE lloraba como aquella vez cuando era un joven y le arrebataron su amor, hablaron de muchas cosas, Josefa al lado de su padre sonreía y lo besaba, JOSE estaba feliz, el administrador también, fueron todos a casa del padre de José y le contaron su historia, el pobre viejo también lloró al conocer a su nieta, todos reían y lloraban emocionados.

Pasados los días otra fiesta de 15 años se celebró en la finca, el tiempo pasó, el administrador se retiró a su pueblo natal a vivir su vejez, JOSE se hizo cargo de la finca y fueron felices. 

El amor había triunfado.


FIN

Sandra Figueroa

2023


15 de noviembre de 2024

MARIA


MARIA




3

MARIA tocó el timbre de la puerta con mano temblorosa, habían cambiado el jardín frontal, ya no estaban aquellos maceteros llenos de flores, ampliaron la casa por alguna razón, suspiró recordando y se recargó en la puerta, volvió a tocar, al ver que no abrían pensó en retirarse pero la puerta se abrió.

—¿En que puedo ayudarla? —dijo aquel hombre mirándola, ella lo reconoció al instante, estaba igual.

—Quiero hablar contigo un momento, por favor —Al escuchar aquella voz el hombre la reconoció, con asombro la vió de arriba a abajo.

—¿Qué buscas aquí?—MARIA sintió el rechazo y quiso llorar pero se contuvo avergonzada.

—Quiero ver a mis hijos por última vez, por favor, no vengo a pedir perdón, deja que te diga el motivo de mi visita luego me iré pero por favor déjame ver a mis hijos —Aquel hombre la miraba con rencor y lastima a la vez, la dejó pasar.

—Mis hijos no están. Hicieron sus vidas y viven lejos. Habla.

—No vengo a pedir que me perdonen, se que hice mal —MARIA lo miraba suplicante, sus ojos cansados de llorar lo miraron como una vez lo hicieron y aquel hombre que aun era su marido le ofreció asiento al ver que temblaba.

—Quiero ver a mis hijos por ultima vez, tengo sida y pronto voy a morir, me quedan si acaso dos o tres meses de vida, por favor, te lo suplico. —Por las mejillas de MARIA resbalaban gruesas lagrimas de arrepentimiento y desesperación. Aquel hombre sintió lastima al escucharla.

—Cálmate, trataré de ayudarte pero antes debo decirte algo: Cuando la nena iba a casarse insistió en buscarte por mar y tierra porque quería que estuvieras presente en su boda y contraté un detective privado, el fue en tu busca y me trajo los detalles, cuando supe de tu vida les mentí a nuestros hijos y les dije que habías muerto, cuando estaban pequeños les conté que habías desaparecido y que no te había buscado y con esa creencia crecieron. Tus hijos están casados los dos, ya eres abuela, no se como lo tomaran pero te ayudaré —MARIA lo agradeció y le dió el teléfono de una residencia de reposo.

—Desde mañana estaré ahí esperando el final, estoy en fase terminal y puedo fallecer en cualquier momento —El solo la miro asintiendo con la cabeza, no tenia mas que decir, habían pasado los años y aunque aun era su esposa ya no sentía amor.

MARIA salió de aquella casa en la que un día pudo ser feliz, la cual abandonó dejando a dos hijos de 1 y 3 años para irse con un hombre que dijo amarla y después la prostituyó, cuando lo asesinaron los narcotraficantes quedó libre para ir de amante en amante logrando así acumular una inmensa fortuna, pero la vida le tenia preparada una sorpresa, cuando la diagnosticaron con sida ya no había nada por hacer, pasó largas noches reflexionando, se había casado enamorada y después que nacieron sus hijos se fue enfriando el fuego de la pasión y el amor murió. Habló con sus abogados, mandó construir una gran mansión afueras de la ciudad de Monterrey, equipada con todo lo necesario seria destinada para atender a enfermos con sida en fase terminal que quisieran pasar ahí sus últimos días y decidió que “Casa María” seria gratuita, toda su fortuna se emplearía en su manejo, y arregló también su funeral, seria incinerada y enterrada en el jardín de “Casa María”.

Pasados unos días MARIA estaba en el jardín leyendo un libro cuando le avisaron que tenia una llamada, fue inmediatamente a atenderla, era su marido informándole el día, la hora y el lugar de la reunión con sus hijos y solo dijo gracias y colgó suspirando.

El día señalado MARIA se vistió y salió al encuentro con su pasado, tomó un taxi y llegó al lugar, ahí estaba el, tan guapo como siempre, a su lado una mujer y un hombre.

—Buenas tardes —dijo MARIA y el corazón se le salía del pecho al ver a aquella mujer que se parecía mucho a ella cuando fue joven, sus hijos la miraron asombrados por su aspecto e interrogantes voltearon a ver a su padre.

—¿Papá, que pasa, quien es esta mujer, porque insististe en que teníamos que conocerla? —el hombre que preguntaba era su hijo mayor y la miraba con desconfianza, MARIA no podía hablar, estaba viéndolos sin parpadear, quería gravarse sus facciones, sus lagrimas rodaron por sus ardientes mejillas, no los conocía, eran unos niños cuando los dejó, quería abrazarlos, darles un último beso pero al ver sus reacciones se detuvo.

—Hijos, esta mujer es su madre — cuando el padre dijo esto ella vió en los ojos de sus hijos desprecio y volteó a ver al hombre que un día amó dándole las gracias. Ellos interrogaban al padre con la mirada.

—¡Mi madre está muerta! —dijo su hijo mayor alzando la voz, su hija la miraba con reproche.

—Hijos míos, ya su padre les explicará. Me voy contenta porque se cumplió mi último deseo —dijo MARIA, no se despidió, se dió la media vuelta y se retiró del lugar, una sonrisa iluminaba su cara, llevaba en sus retinas la imagen de sus hijos, cuando llegó a “Casa María” se sentía feliz.

MARIA murió 5 días después y sus cenizas reposan en el jardín de: "Casa María".


FIN

Sandra Figueroa

2023


30 de octubre de 2024

EN EL CEMENTERIO




1

Aquel hombre fue a visitar a su esposa al cementerio que estaba a las afueras del pueblo donde ella había nacido y donde decidió ser sepultada tres años atrás. Había mandado construir una pequeña capilla donde podía estar a solas con ella, platicarle sus penas y orar por su eterno descanso. El panteonero era un hombre mayor y ya lo conocía, los jóvenes que le ayudaban ni le prestaban atención.

Esa tarde, estaba aquel hombre orando en la capilla cuando escuchó voces, abrió los ojos, salió, y en la capilla de al lado izquierdo unas cinco personas daban el último adiós a un ser querido, los ayudantes del panteonero depositaron un elegante ataúd en la gaveta abierta, se retiró y entró de nuevo en la capilla de su esposa y cerró la puerta, la vela encendida iluminaba tenuemente, el tiempo pasaba y ya no escuchaba voces, estaba oscureciendo, el ruido de las rejas del panteón le indicaban que debía retirarse, se despidió de su esposa, cerró la capilla y se dirigió a la salida pero al llegar a las rejas estas estaban cerradas con candado, volteó para todos lados pensando en lo que podía hacer para salir pero decidió quedarse en la capilla junto a su esposa orando toda la noche, era una oportunidad que se le presentaba y así podría contarle todo lo que había pasado sin ella desde que el cáncer se la llevó dejándolo solo, entró en la capilla, tomó el libro de las oraciones y empezó a orar.

No supo cuando tiempo pasó, detuvo su oración y salió un rato, todo estaba a oscuras en el cementerio, solo la luz de las veladoras encendidas alumbraban aquel reciento de descanso, de repente escuchó un ruido o quejido, de momento no supo descifrarlo, pero el quejido o ruido continuaba y era de la capilla de a lado, se puso alerta para escuchar bien y efectivamente el ruido provenía de ahí, su corazón latía con fuerza, un instinto hizo que se acercara y escuchó claramente gritos apagados, entró en la capilla iluminada por la luz de las velas encendidas, en una esquina estaba la pala y los instrumentos con los que se realizó el entierro, tomó una espátula y empezó a desprender la lapida, el cemento estaba fresco y cedió rápidamente, con manos temblorosas no tardó en bajar el ataúd, de un golpe con la pala abrió el ataúd y una joven gritando enloquecida se aferró a sus brazos, el le tapó la boca rápidamente con la mano y la sujetó fuertemente.

—Tranquila señorita, tranquila, por favor cálmese —le decía aquel hombre que nervioso y asustado tenia entre sus brazos a una hermosa mujer vestida de novia. La joven forcejeaba y gritaba bajo su mano que aun le mantenía tapada la boca, sus ojos desorbitados lloraban y se abrazaba mas al hombre que temblaba como ella de miedo.

—Tranquila señorita, la soltaré si se calma —y la joven aun aferrada a su cálido cuerpo asintió con la cabeza mirándolo.

—No me suelte por favor, tengo miedo —dijo la joven pegándose a el que la abrazó con fuerza contra su pecho y platicaron de los hechos, ya un poco calmados ella temblaba al recordar.

—Recuerdo que iba a casarme, estaba en el altar al lado de un hombre del cual no recuerdo su nombre cuando de pronto sentí un mareo y todo se nubló, no recuerdo mas y ahora despierto aquí en medio de la noche, estoy confundida. No entiendo que pasó. ¿Estoy muerta?

—Esta viva señorita, esperemos que amanezca para ir a las autoridades y saber porque la enterraron viva.

—¡No!¡ Estoy muerta! ¡Usted es el demonio y me quiere llevar al infierno! —gritó la joven tratando de separarse de sus brazos y correr hacia la puerta abierta de la capilla, aquel hombre la sujetó fuertemente de la cintura, forcejearon unos minutos, ella le hundió las uñas largas y pintadas de blanco en la espalda rasgándole la camisa, el sintió dolor pero no la soltó, ella gritó de nuevo, en un instinto el acalló sus gritos con un beso, sus labios sensuales y fríos en el provocaron un estremecimiento, aquel hombre temblaba de pies a cabeza, le acarició el sedoso cabello rubio que le caía a la espalda, le desabrochó el vestido, sus grandes y turgentes pechos saltaron traviesos y sus manos los acariciaron con ternura, ella lo veía con un brillo extraño en la mirada, y el vestido calló a sus pies, la recostó en el piso y desabrochándose el pantalón la penetró con urgencia, entraba y salía de aquel cuerpo frio hasta que terminó jadeante cayendo exhausto sobre ella que lo veía fijamente y después con un suspiro se desvaneció en sus brazos, aquel hombre tembló, era preciosa, su vestido blanco estaba bordado con pedrería fina que brillaba a la luz de las velas, sus grandes ojos verdes lo miraban sin vida pero su boca sonreía aun húmeda de besos, estaba pálida pero hermosamente bella en sus brazos, sin dejar de mirar aquel cuerpo sin vida la vistió sin prisa, se arrodilló a su lado y empezó a orar, ya casi amanecía cuando la acostó delicadamente en el ataúd, lo cerró y lo introdujo en la gaveta para después cerrar las lapidas con cemento, puso la pala y los demás instrumentos en su lugar, se persignó y salió de la capilla cuando ya la luz del día iluminaba el cementerio, entró en la capilla de su esposa y de rodillas, cerrados lo ojos se despidió de ella, fue hasta las rejas a esperar al panteonero.

—Por un descuido no salí ayer de la capilla y me quedé encerrado —le dijo al sorprendido anciano que abría las rejas del panteón y salió del cementerio aun confundido, no sabia si lo soñó o fue realidad.

Pasaron los días y no podía olvidar. No preguntó nunca al panteonero, la muerta le había contado su historia, no quería saber nada mas, vivía recordando la noche de pasión que pasó con una muerta. Pasaron los años y cada vez que iba a visitar a su difunta esposa llevaba dos ramos de flores.


FIN

Sandra Figueroa

2023