Ya no te quiero es cierto,
¡pero cuanto te quise!,
que aun sangra y duele
la herida que me hiciste.
En las tardes como esta
te recuerdo con rencor.
Te marchaste en silencio
dejándome solo dolor.
Mi alma se llenó de odio.
Mi corazón roto quedó.
Mis ojos lloraron con amargura.
Aquel árbol me acompañó.
En las tardes como esta
de insoportable calor,
me da por recordar lo amargada
que tu ausencia me dejó.
En las tardes como esta
recuerdo tu pobre amor,
aquella etapa de mi adolescencia
que dejó huella en mi corazón
Ya no te quiero es muy cierto
pero no te a olvidado mi corazón,
aun palpita por ti pero
ahora con un amargo rencor.
Sandra Figueroa
1994