Estamos solos tu y yo,
como dos viejos amigos
que hoy se encuentran,
y con ansia loca yo
te confieso mi amor,
aunque ya lo sabes
yo quiero repetírtelo
hasta el cansancio,
y darte las gracias
por todo este tiempo
que estuviste al pendiente
de mi torpe alma,
porque te acercaste a mi
para que yo te encontrara.
¡Gracias Jesus!
¡Gracias amigo!
¡Gracias hermano!
¡Gracias por venir a mi!
Colegio Alfonso Bilett
Sandra Figueroa
1998

