Roxana:

Quizá para cuando leas esta carta, estés surcando el cielo o pisando la tierra de otro país, no importa, de cualquier manera: Abre tus alas y vuela, vuela alto, hasta la cumbre de la montaña y estampa tu huella, no vaciles, analiza los pros y los contras, abre tus alas, y si acaso ves que llueve, que relámpagos y truenos impiden tu vuelo, detente, seca tus alas, deja que salga el sol y admira el arcoíris, luego prosigue tu vuelo hacia la meta.
Si en oscuras noches, a ciegas quieres volar, no lo hagas, detente en la primera rama que encuentres, duerme y a la mañana siguiente, abre tus bellas alas nuevamente y adelante, siempre con el firme propósito de no desistir.
Si hay neblina y sientes frío, recuerda días de sol y con ellos date calor y valor para seguir, pero si acaso sientes tus blancas alas entumecidas, para un momento y muévete en círculos mientras meditas y luego continua, y así, a ratos volando y deteniéndote, lograras llegar.
Si te sientes cansada de tanto volar, piensa que a la vida vimos a luchar por nuestros ideales, date valor y sigue volando hasta que divises el brillo del triunfo que no estará lejos.
Si acaso sientes nostalgia por lo que dejaste al partir, recuerda que aquí no dejaste nada, te llevaste en tu memoria los momentos que ahora son pasado, no vaciles, ve adelante siempre volando hacia la meta que te trazaste, y si un día, haces recuento de tu vida, busca muy profundamente en tu inconsciente y encontraras una luz que te impulsa siempre a seguir volando hasta el final.
Mueve tus alas al viento, sondea tempestades, desafía a la vida y no temas, bajo tus alas te llevaste lo que dejaste por seguir tus anhelos, escondido entre el plumaje te irá impulsando a que sigas y encuentres tu felicidad, a que vueles alto, muy alto, bajo tus alas vivirá siempre, estará contigo, aquí nada dejaste, sigue tu vuelo hacia la cumbre de la alta montaña y allá, coronada de laureles, recuerda estas líneas que podrían ser la primeras y ultimas que puedas leer, todo puede suceder en un segundo.
Tu meta bien puede estar a dos aleteos, no vaciles, desafía al viento y ve tras tus sueños y hazlos realidad, yo sé que lo lograrás.
Suerte.
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“Hay plumajes que cruzan el pantano y no se manchan,
mi plumaje es de esos”
Salvador Díaz Mirón.
Sandra Figueroa
2004