
No se quien eres, no conozco tu rostro, solo se tu nombre, pero te imagino blanca y hermosa como botón de rosa bañada de rocío, no se, joven y bella, tus labios, sensuales y finos.
Y un dolor intenso me hace escribirte esta carta que nunca te enviaré.
Dime: ¿En tus labios tienes pétalos de rosa? ¿En tus manos caricias tiernas? ¿En tu alma sentimientos? ¡Dime si alguna noche has llorado mirando las estrellas! ¡Dime si alguna vez has deseado algo imposible! Dime si en tus manos…………..
¡Ah! ¡Este dolor no lo imaginas! ¡Yo sé que tú todo eso eres y que estas llena de cualidades porque a tu lado tienes al hombre que adoro! Tú, la bella, dulce y tierna jovencita que con tu encanto has matado mis esperanzas. Tú porque él es tuyo, ahí lo tienes a tu lado.
¡Yo una vez soñé tenerlo rendido a mis pies, comiendo de mi mano este maná divino que guardo para el, bebiendo de mi fuente inagotable hasta saciar su sed! Pero, tú eres su paz, su alivio, su amor, y a tu lado seguirá
En tus brazos el se estremece, en tus labios bebe el placer.
Y un día, un niño hermoso vendrá a tus brazos y en sus ojos inocente los tuyos y los de el miraran, y yo te pido que cuando lo tengas en tu pecho, lo beses por mi. Permite decirte que él, merece la felicidad, tu sabes que él, es muy especial, no lo hagas sufrir, aliéntalo a seguir, a buscar su dicha, dale tu mano, no lo dejes caer nunca porque él, todo se lo merece, yo en tu caso, todo se lo daría sin condición alguna.
Yo nada espero, él es tuyo, y si, una vez soñé conocerlo y tenerlo entre mis brazos, pero el destino se opuso. El es tuyo.
Ahora solo un favor te pido, déjame seguir amándolo en silencio, desde aquí no te hago daño, y tu, al permitirlo, me haces mucho bien.
¡Ah! ¡Este dolor de seguir amándolo! Perdóname por seguir amándolo, jamás podré olvidarlo porque es parte de mi vida, pero sé que a tu lado el podrá ser feliz, porque tú tienes lo que a mí me falta: ¡Belleza y juventud!
¡Ah, este dolor no lo imaginas!
Y bien, no te digo adiós porque esta carta jamás la leerás porque nunca te la enviaré. Sé que no tiene caso porque tú, no entenderías mi sentir.
Sandra Figueroa
2001