Perdón si te hablé de mi amor,
ya no me cabía en el alma
tanta alegría y dolor
que me hacen perder la calma.
Debí callar y no supieras
lo que en mi ser se anidó
y en palabras sinceras
mi corazón te lo contó.
Ahora que veo pasar los días
y que observo tus reacciones,
gracias te doy por las alegrías
y tan hermosas ilusiones.
No pretendo que tú me quieras,
es imposible ese sueño,
eres como las primaveras
que me invitan al ensueño.
Perdona mi atrevimiento,
se muy bien cual es mi lugar,
la flor la marchitó el viento,
el invierno está por llegar.
Debí callar y no supieras
que me enamoré de ti,
y aunque tu nunca me quieras
este amor no morirá en mi.
No sabrás de mis sentimientos,
no te hablaré de amores,
vivirás en mis pensamientos
y no sabrás de mis dolores.
Sandra Figueroa
2006