BIENVENIDO A MI RINCON DE TRISTEZAS......GRACIAS POR LEERME

17 de junio de 2022

AMANDO A UN FANTASMA




La gente no se explica porqué el caminito aquel
que conduce de tu casa a la mía sigue intacto.
Hace años mi casa está vacía y a nadie se ve caminar por el
desde el accidente en que yo morí y tu quedaste paralitico.


Lo que ellos no saben es que de noche caminas sigiloso por esa vía
porque mi alma siempre te espera para volar en fantasías
y seguir amándonos en noches como ésta mientras llega tu hora.




Sandra Figueroa

2020

16 de junio de 2022

UN OSO OBSERVABA




Tras los pinos un oso observaba silencioso
mientras poetiza sueña escribiendo versos
bajo un árbol viejo pero frondoso y verde
y lleno de ramas nuevas donde los pajarillos
hicieron sus nidos y donde los pichones
esperan impacientes les lleven alimento.


Ahí, en silencio, como el oso, poetiza sueña
que es ave volando hacia tierras extrañas
y el oso que la mira embelesado, observa
su pecho que se agita al suspirar sonriente
por lo que sueña y no puede ser y solo existe
en fantástico sueño de tarde en la sierra.


El oso se fue confundido a su cueva cercana.
Poetiza en su prisión sigue soñando y escribiendo.



Sandra Figueroa

2017



15 de junio de 2022

POETIZA EN GRECIA


SUEÑO-14



POETIZA estaba sola, el tiempo pasaba y ella seguía sumida en la depresión, aveces pensaba en vivir otra vida lejos, muy lejos, pero no se animaba a soñarlo. Una tarde mientras leía un libro en la terraza se acordó que tenia que ir a la estética a cortarse el pelo porque le gustaba corto y ya había crecido y de compras a Soriana, también al cajero automático porque a ella le gustaba traer efectivo en su bolso.


El lunes por la mañana se levantó temprano y después de desayunar tomó su bolso y se fue a hacer lo que tenia planeado para ese día, al salir del supermercado venia distraída empujando con una mano el carrito de sus compras y con la otra viendo en el celular la hora, cuando por poco atropella a un hombre. 


—¡Fíjese por donde va señora!


—¡Discúlpeme! —dijo ella, y en ese instante se miraron, aquellos ojos negros le sonreían, lo reconoció.


—¡Que gusto volver a verte! —dijo emocionado aquel hombre que la miraba tendiéndole la mano.


—Discúlpame, iba distraída —le dijo recordando aquella noche de luna llena cuando nació una ilusión.


—Me di cuenta —dijo el sonriendo ofreciéndole su ayuda y ella también sonrió.


—Si, Gracias —fueron al auto y metió sus cosas a la cajuela.


—Te invito a comer —dijo el mirando su reloj y ella aceptó.


Fueron a Gorditas Doña Tota, hicieron su pedido y mientras comían platicaban de su vida, de su pasado.


—Me casé joven y me divorcie a los 5 años, mi mujer me engañó, tuve dos hijos, el primero no es mío pero lo quiero como si lo fuera, ella se fue a Roma con mis hijos, les di todo lo que necesitaron, ya tienen hijos que no conozco, nunca vinieron a verme, les heredé empresas a cada uno y tienen su futuro asegurado, he pasado estos años borracho, de mujer en mujer, hasta que me di cuenta que no soy feliz, que ellas solo me buscaban por mi tarjeta de crédito, lo dejé todo, ahora quiero vivir una nueva vida lejos de aquí. Tengo 60 años, estoy viejo, cansado y enfermo del corazón, no grave, pero si quiero vivir unos años mas debo cuidarme —y muy triste le dijo que se tenia que retirar porque tenia una cita con el medico pero que la invitaba a cenar el Sábado.


—Gracias, pero ya no salgo a ninguna parte, no tengo ganas de nada, desperdicio mi vida sobreviviendo día a día, leo, escribo y duermo esperando solo la muerte. —Contestó ella suspirando. El le tomó la mano y la besó mirándola triste.


—Acepta POETIZA, necesito alguien con quien platicar. ¡Me ahogo en esta fría soledad! —Lo dijo con tal intensidad que ella mirándolo sintió que ese hombre la necesitaba y aceptó. Acordaron la hora en que el pasaría por ella, se despidió y se fue a su cita medica.


POETIZA en su recamara pensaba en aquel hombre con el cual se cruzó. Fue casualidad o destino, pero lo volvió a ver con ojos de ilusión. Tomó un libro de poesía pero no podía concentrarse en la lectura.


El Sábado despertó tarde con dolor de cabeza, había llorado toda la noche por lo perdido, ya eran las 2 de la tarde y el vendría a las 7, fue a buscar lo que se pondría para esa noche, hacia tanto que no salía que no tenia que ponerse, pero algo encontraría, se dijo, y buscando entre sus cosas encontró un vestido que le gustó. Pasadas las horas ella seguía con dolor de cabeza y fue por una aspirina, no le gustaba tomar medicamentos pero aveces era necesario.


A la hora apropiada se preparó para su encuentro con aquel hombre que la inquietaba, se bañó y se vistió con su vestido blanco con pequeñas flores rojas y unas sandalias rojas de tacón bajo, ya no estaba ella para tacones altos, hace días que le dolía una pierna, se perfumó y alisó el cabello, ella no era de las que pasan horas en su arreglo, era una mujer sencilla, cuando el llegó, tomó su bolso, salió y cerro la casa, el le abrió la puerta del auto y partieron.


En el auto platicaron muy poco, el contestó varias llamadas y ella veía la ciudad. La llevó a un restaurant de mariscos al sur de Monterrey, su mesa estaba en la terraza al aire libre y no había gente ahí, ordenaron y el pidió un wiski ella una coca cola light. Platicaban mientras cenaban.


—Gracias por acompañarme, lo necesitaba, al igual que tu no he salido mucho últimamente — ella seguía viéndolo triste, algo le pasaba. Siguieron platicando, ya habían terminado de cenar y ella contó algo mas de su vida.


—Asi que tienes un sueño POETIZA, cuéntamelo —le animó el a proseguir.


—Ya no, ese sueño es pasado, ya no quiero nada, no podría realizarlo, no tengo los medios necesarios, aveces lo que deseo es una nueva vida —terminó ella.


—Cuéntamelo, a lo mejor yo puedo hacer realidad tu sueño —ella sonrió, su voz parecía de terciopelo y le acarició el alma cuando lo dijo.


—Bien, pero no creo, no aceptaría ayuda porque ya no lo deseo, pero bueno, te cuento, hace muchos años vi una película con Antony Quinn, se llamaba Sorba el Griego y me enamoré de Santorini, quiero conocer las islas Griegas. ¿Ves que es un sueño inalcanzable? —le dijo ella suspirando al recordar la película, el sonreía mirándola fascinado.


POETIZA, ¿crees en el destino?—le preguntó el y ella respondió que si.


—Te voy a contar algo y no me lo vas a creer, pero es cierto —ella lo miraba con atención.


—En Santorini tengo una villa donde iré a pasar mis últimos días, no he ido hace años pero está bien cuidada, se encuentra en la ciudad de OIA —le dijo a una sorprendida POETIZA que lo miraba sin creer, no puede ser, se decía ella una y otra vez mirándolo, el sonreía, se veía tan guapo y su corazón latió con fuerza asustándola.


—¿Ves? El destino quiso que nos encontráramos para hacer realidad tu sueño y de paso me da a mi una oportunidad de vivir —POETIZA pensaba que estaba soñando.


—No se que decir —dijo ella emocionada y el le tomó la mano acariciándola ente las suyas.

—Te invito a Santorini.


—¡No! ¡Por favor no digas eso que estoy al borde de un infarto! —dijo POETIZA y el se rió.


—Para mi seria maravilloso que aceptaras, me harías feliz —le dijo y se llevó su mano a los labios y la besó tiernamente.


—No puedo, había desechado ese sueño, pero eso no evita que me emocione —dijo ella muy seria.


—Pues vive ese sueño POETIZA, yo te invito a ir a conocer Santorini —Su corazón latía apresurado y una vocecita interior le decía que aceptara, pero no, ella no buscaba aventuras.


—No se, tengo que pensarlo ¿Y en calidad de que iría contigo a ese viaje? Contéstame con la verdad —dijo mirándolo a los ojos.


—Me gustas desde que te vi por primera vez, la noche que dijiste que veías la luna me enamoré de ti, comprendí que no podía ser, tenias un compromiso y yo, yo era un mujeriego, eres una mujer especial para mi, nunca había sentido ese amor puro y sincero que hiciste nacer en mi corazón, luego el destino se impuso y no te volví a ver, y desde esa noche de luna mi vida cambió, no soy el mismo, y ahora que me voy a Grecia te encuentro —POETIZA estaba asombrada con su confesión.


—Entonces quieres que sea tu amante o que —le dijo ella confundida. El sonrió.


—Lo que tu quieras, ya no somos jóvenes y el tiempo va de prisa, vivamos este sueño los dos —le dijo con vehemencia.


—No lo puedo creer, todavía pienso que es un sueño, no, llévame a casa, me siento mal —dijo ella que de pronto sintió un terrible dolor de cabeza, el ya no sonreía y la miraba triste.


—Tu mandas mi reyna —se retiraron del lugar, ella en el camino pensó que tenia razón, la vida va de prisa y pronto se acaba. Decídete pronto POETIZA le decía aquella vocecita en su interior.


—¡Acepto! —le dijo ella al despedirse y el se llevó la mano al pecho, un dolor hizo que se doblara un poco


—Vengo mañana para ultimar detalles —le besó la mano y se fue sin decir mas nada.


Ella en su habitación, pensaba que era hora de vivir de nuevo, que un sueño la esperaba en Santorini y se durmió sonriendo.


Al otro día muy temprano llegó el con dos abogados que se encargarían de vender la casa y el auto. Se irían el Viernes por la mañana a Grecia. Tenia 4 días para empacar algunas cosas y hacer sus maletas.


El Viernes en el avión POETIZA aun no lo podía creer, iba al lado de una ilusión del pasado a vivirla en el presente, iba a ciegas sin saber que encontraría, ella tembló de emoción y el la abrazó, sentía frio pero no sabia porque, el la recostó en su hombro y ella se acurrucó junto a el y se durmió.


Cuando aterrizaron partieron hacia nueva vida, ella veía las casitas blancas con sus cúpulas azules de Santorini por la ventanilla de la lujosa limusina que los transportaba hacia OIA, iba callada, el hacia llamadas telefónicas a sus abogados y a los administradores de la villa, llegaron y POETIZA quedó deslumbrada ante tanto lujo.


—Pasa mi reyna —le dijo el. Le presentó al personal y le dijo que fuera a refrescarse un poco y que bajara dentro de una hora al salón para mostrarle la villa, mientras el estaría en la biblioteca haciendo unas llamadas telefónicas.


Una linda muchacha la escoltó hasta la que seria su recamara y le ayudó a desempacar mientras ella se duchaba, la ayudó a vestirse y la llevó al salón pero el no estaba y se sentó a esperarlo, estaba nerviosa. Pasó media hora y el llegó, estaba guapísimo, sus ojos brillaban. Fueron a recorrer la villa que era inmensa y hermosa.


—Esta Villa era de mi abuelo, el era griego, mi abuela española, a ella nunca le gustó Santorini, murió mi abuelo joven y solo tuvieron una hija, mi madre, que nació aqui en esta villa, mi abuela se fué a vivir a España cuando mi madre tenia 10 años, ahí conoció a un mexicano y se casó con el, se fueron a vivir a Monterrey, mi madre se casó tiempo después con un regio y nací yo, el tiempo pasó y murieron mi abuela y mi madre y heredé todo, soy millonario POETIZA, pero no tengo salud —le dijo tristemente mientras la llevaba abrazada. POETIZA pensaba que ese hombre había sufrido mucho, que necesitaba cariño y ella tenia mucho amor para dar.


Por la tarde fueron a la playa y a recorrer el pueblo, POETIZA estaba feliz, iba de su brazo, se sentía soñada. Comieron en un pequeño restaurant solitario y mas tarde fueron en un velero a navegar por el mar Egeo, su pelo flotaba con el viento.


Por la noche después de cenar, tomaban una copa de vino griego en el balcón de su habitación, POETIZA de frente al mar suspiraba, su vestido flotaba con el viento, el la abrazó y le besó el lóbulo de la oreja, se estremeció, estaba feliz ante ese mar de sus sueños, le besó el cuello que palpitaba y ella gimió, la besó tiernamente, ella tímidamente le correspondió sintiendo su alma florecer e hicieron el amor apasionadamente.


—¡MI reyna! ¡Te quiero! Desee tanto este momento que temí no ser capaz de satisfacerte —le dijo mientras la tapaba con la sabana.


—Nunca había sentido tanto placer —le dijo ella y le dió un beso dulce en los labios.


Por la mañana salieron a almorzar al pueblo, después la llevó a conocer el volcán y a nadar en su playa privada. POETIZA estaba feliz jugueteando con las olas del mar, el la miraba con cariño y ternura desde la arena donde sentado la observaba. Por la noche en su recamara veían una película mientras se acariciaban acaloradamente dando rienda a la pasión.


—Mi reyna griega —le decía el acariciándola y sus manos se perdieron por el monte del placer de POETIZA hasta que la hizo arder en llamas y ella terminó chamuscada pero satisfecha.


Pasaron los meses, POETIZA era feliz, el también, pasaban los días juntos, aveces el leía en silencio en la biblioteca y ella escribía sentada en la arena y frente al mar que le sonreía y suspiraba agradecida por haber encontrado la felicidad.


Un día navegaban en un velero, al caer la tarde se desnudaron y ella se sintió libre y joven y ambos se reían después de hacer el amor. El la dejaba satisfecha de mil maneras que a POETIZA sorprendía y aveces asustaba pero luego le gustaba.


Una noche después de hace el amor el tuvo un infarto, pero sobrevivió a el, ella se dedicó a cuidarlo, ya no hacían el amor como antes pero su amor era tan grande que todo lo podía.


—Ya estoy muy viejo —decía el y ella lo besaba con ternura, POETIZA era feliz en Santorini y en los brazos de su amante griego.


Cásate conmigo POETIZA. ¡Te amo mi reyna! —ella lo abrazó y se acurrucó a su lado.


Se casaron en la villa, sin fiesta ni testigos, solo el juez y los empleados asistieron, después de la ceremonia el la llevó en un yate a pasear y allá en alta mar hicieron el amor a la luz de la luna.


—No hay pasado, solo somos tu y yo y este presente —le decía ella al hombre que a su lado sonreía feliz de verla desnuda.


Pasaron muchos años y ellos siguieron amándose. POETIZA fue feliz en Santorini y nunca volvió a Monterrey.


POETIZA fue feliz.

FIN


Sandra Figueroa

Sueños de Poetiza

2022

HOJEANDO UNA REVISTA

 



Pensé que eran los calzones
al ver la imagen de tan linda muchacha,
estaba sentada en una banca a la sombra de un árbol,
pero ya me quité las lagañas de los ojos
y descubrí un libro en sus piernas.


La chica está leyendo en el parque
mientras los pajarillos observan su vestido verde
que un chapulín confundió con alimento
y se a posado en su seno izquierdo.




Sandra Figueroa

 2021

14 de junio de 2022

¿DONDE ESTAN LOS NIÑOS? -2




¿Dónde están los niños?


El parque los necesita y los espera,
está tan solo sin su presencia,
las hierbas cubren los columpios
el sube y baja y el resbaladero,
ya no hay risas dando alegría al parque
que triste y solitario está sin ellos.


¿Dónde están los niños?


Sandra Figueroa

2021

13 de junio de 2022

TARDE DE MELANCOLIAS

 





Se oscurece la tarde,
una nube negra que pasa y se detiene,
los pájaros cantan tristes,
el aire melancólico,
de pié en un vaso de vidrio con agua
la flor que me diste el verano pasado
se marchita,
no es cierto,
la corte de mi jardín hace un rato,
suspiros de antigüedades,
aceptación,
se fué la nube,
muere el sol,
las golondrinas pasan de prisa
por mi balcón de recuerdos,
volvió el colibrí al orégano en flor.




Sandra Figueroa

 2021

12 de junio de 2022

PARA QUE MUERAS DE DESESPERACION

 



Voy a cantarte una última canción
que te lleve en notas mis suspiros
y sienta tu negro y cruel corazón
punzantes y dolorosos latidos
para que mueras de desesperación.


Llueve, y en el campo florecido
verdes y hermosos están los cerros
el pajarillo construye su nido
las mariposas de rosa en rosa
a mi triste corazón traen olvido.


No soy ni frio ni sofocante calor
pero nueva sensación en el alma
pinta mi vida de mágico color
el amor llegó con la primavera
y se fué de mi vida el cruel dolor.


Una hurraca me mira con emoción
mientras se baña en un charco lodoso
es tan fea como tu malvada traición
asco siento en el fondo de mi alma
camino y no le presto atención.


Un perro sarnoso ayer se murió
y lo eché a un pozo sin pena
la noche que la primavera llegó
no merece ni una de mis lagrimas
porque una madrugada me traicionó.


Ya terminé de cantarte mi canción
para que sepas que no me importas
porque ya te arranqué del corazón
y en el olvido te he dejado
para que mueras de desesperación.




Sandra Figueroa

2020

11 de junio de 2022

TODO SE LO LLEVÓ EL VIENTO




Caminar distancias
admirando bellezas,
horrorizada en ocasiones,
dejando lágrimas entre las hojas de los árboles,
sembrando semillas de alegría a cada paso,
golpe de calor,
frio de amores,
esparcidos por el viento los viejos recuerdos.




Sandra Figueroa

2021

10 de junio de 2022

BELLAS CASITAS





Las casitas de colores a lo lejos
parecen un cuadro,
el cielo apacible,
las calles desiertas,
los pajarillos libres al viento
vuelan hacia el sol,
mi alma libre va con ellos
en medio de este cuadro de colores.




Sandra Figueroa


2020

9 de junio de 2022

LAS CASITAS DE COLORES

 





Las casitas de colores
a las faldas del cerro
dan aspecto pintoresco a la ciudad.


¿Cuántos sueños se esconden en sus cuatro paredes?
¿Cuánto amor y lagrimas corren calle abajo?
¿Cuántos desengaños y alegrías gritan en las esquinas?


Historias de vida de las que los cerros son testigos.



Sandra Figueroa

2020

1 de junio de 2022

POETIZA EN SIBERIA RUSIA


SUEÑO-17




POETIZA estaba triste, deprimida, quería vivir algo maravilloso pero no sabia que podía hacer para vivir momentos de dicha ella sola, un día vió un anuncio en una Agencia de Viajes que estaba cerca de su casa pero ella no deseaba un viaje con todo incluido y desechó la idea, ella quería viajar sola a Moscú en Rusia, ir donde le diera la gana, quería ver la nieve caer, deseaba intensamente que se le congelaran los recuerdos en Siberia y eso haría, seria difícil por el idioma pero se las ingeniaría, se dijo, y se durmió.


Pasados unos días POETIZA hizo varias llamadas telefónicas y satisfecha se acostó a leer un libro que tenia pendiente.


Un Viernes por la tarde POETIZA sonreía cuando venia de su banco, todo estaba listo para partir y vivir su aventura, haría lo que nunca había hecho y deseaba, fue a su recamara, llevaría solo una maleta de mano y en ella un cambio de ropa normal, allá compraría lo que necesitara.


El día de su partida, cerró bien la casa, tomó su bolso, la maleta, y abordó el auto que el aeropuerto le enviaba, esperó su salida y al cabo de unos minutos abordó el avión que la llevaría a vivir nuevas emociones. Siberia la esperaba.


Cuando llegó a Moscú respiró feliz y salió del aeropuerto para ir en busca de un taxi que la llevara a una tienda de ropa en el centro, después de comprar lo que necesitaba, volvió a tomar otro taxi y fue hasta la estación del Transiberiano, compró un pasaje hasta el Puerto de Nakhodka, quería atravesar Rusia de punta a punta después a la inversa y conocer Moscú.


Abordo del Transiberiano POETIZA veía el paisaje y suspiraba feliz, el pasado siempre se imponía a medida que iban pasando las horas, siempre algo que veía la hacia recordar tiempos pasados pero ya no le dolía, todo era hermoso y se sentía libre, sus ojos se llenaban de belleza. Al hacer parada en la ciudad de Irkutsk en Siberia ya empezaba a atardecer, POETIZA estaba cansada y aunque ya faltaba poco para llegar en un impulso bajó del Transiberiano, estaba nevando y ella se emocionó, caminó hacia donde podía estar sola para admirar el paisaje y ver morir el sol, su alma estaba alegre, ella sonreía, encontró un lugar muy lindo, hacia abajo veía la ciudad nevada, levantó la vista para ver morir el sol, su pié resbaló y sin poder recobrar el equilibrio rodó cuesta abajo entre la nieve, ya casi oscurecía, un débil grito salió de su boca al sentir un fuerte golpe en la cabeza y todo se oscureció para POETIZA.


POETIZA despertó en una cama suave y calientita, la habitación estaba a oscuras, pero no se levantó, fué un sueño, se dijo, y volvió a dormir, después de un rato escuchó un ruido, se dió cuenta que estaba denuda y se tapó hasta la barbilla, un hombre alto y muy guapo entró por la puerta y encendió la luz, al ver aquellos hermosos ojos azules sintió un estremecimiento recorrer su piel y se asustó tapándose hasta la cabeza.


—Buenas noches —dijo aquella hermosa voz que a POETIZA le pareció musical y escuchó su risa que parecía como si tocasen mil campanitas de cristal. Escondida bajo las cobijas POETIZA temblaba de miedo, se destapó poco a poco los ojos para verlo y el sonrió, ella vió esos labios y volvió a sentir un estremecimiento.


—No te asustes, soy Medico y vengo a revisarte —le dijo aquel hombre con melodiosa voz y ella vió esos ojos que le parecían sinceros y se calmó pero se cubrió dejando solo sus brazos libres. El destapó sus pies y al tocarlos ella sintió cosquillas y los metió bajo las cobijas rapidamente, el vivió a sonreír, le tocó un brazo y otro y ella sintió un hormigueo que subía hasta su pecho y de pronto sintió calor, estaba sofocada.


—El se sentó en la cama, la miraba fijamente a los ojos, ella estaba idiotizada viéndolo con la boca abierta y el seguía sonriendo.


—Te encontré casi muerta tirada sobre la nieve a un lado del camino, estabas casi congelada y no vi a nadie cerca de ti, no había tiempo para llevarte a un hospital y decidí traerte aqui, tenia prisa por llegar a donde estaba el helicóptero porque la tormenta de nieve estaba por caer —dijo el medico y ella seguía mirándolo sin pestañear.


—¿Puedes hablar POETIZA? —preguntó el medico y ella al escuchar su nombre recordó todo, lanzó un grito, el medico la abrazó tranquilizándola, tembló asustada en los brazos de aquel hombre al cual se aferraba, pasaron unos minutos, sentía un calor delicioso al estar cerca de ese hombre que la acunaba tiernamente y ella se sentía protegida.


—Tranquila, muy bien POETIZA, tranquila —le decía y ella tenia los ojos cerrados, no quería despegarse de el, le gustaba ese calor que le daba serenidad a su alma adolorida, el la separó un poco para ver sus ojos y la cobija se movió hacia abajo, volvió a abrazarla y le acarició el cabello, una espiral de sensaciones por su espina dorsal la hicieron gemir cuando sus manos cálidas y suaves le acariciaron la espalda desnuda y el detuvo las caricias al sentir su estremecimiento, ella volvió a gemir, se dió cuenta que seguía desnuda y en los brazos de un desconocido, se desprendió de esos brazos y se cubrió con la cobija mirándolo, el sonreía y a ella le gustaba su sonrisa. El se levantó y le dijo que volvería mas tarde, que una señora muy linda vendría a ayudarla y traerle la cena, ella seguía como idiota mirándolo.


El ama de llaves, la ayudó a levantarse y se bañó, se puso una bata de baño que le quedó muy grande y se metió a la cama, la señora salió diciendo que volvería con la cena. En la cama POETIZA pensaba en lo ocurrido, estaba nerviosa y asustada pero viva, de pronto escuchó pasos y voces en el pasillo, saltó de la cama, fue hasta la puerta y al salir se tropezó con la alfombra, el medico la abrazó y aquellos ojos azules la miraron preocupado, una hermosa mujer de grandes ojos verdes la miró sorprendida y con coraje gritó al hombre que a su lado la abrazaba con fuerza.


—¿Qué hace esa mujer en tu recamara?


—Es mi prometida —dijo aquel hombre que la apretó mas junto a su cuerpo y POETIZA lo miró un instante, luego lo abrazó por la cintura.


—Ya te dije que nada tienes que hacer aqui, vete por favor —le dijo el medico a aquella mujer, que vió a POETIZA asesinándola con la mirada, dió media vuelta y salió furiosa azotando la puerta, el medico le dijo a POETIZA que fuera a la cama y que el iba en un rato, ella obedeció,  cuando llegó con la cena ella comió como niño de hospicio, el llamó al ama de llaves que retiró los platos vacíos, le deseó buenas noches y salió dejando a POETIZA sola, ella no le preguntó por lo sucedido en el pasillo ni el habló del tema.


Al día siguiente se levantó muy tarde y el ama de llaves la llevó  a la mesa con el médico y después de la comida estaban en la sala, el pidió le contara su historia, ella miraba esos ojos azules que le provocaban sensaciones que no conocía.


—Cuéntamelo todo POETIZA, sin omitir detalles, soy medico y puedo ayudarte, cuéntame lo que recuerdes, te ayudaré y tu cabeza estará mejor, háblame de tu vida antes del accidente, desde tu infancia si lo deseas —ella contó su vida hasta el momento en que quiso ver morir el sol.


—Es un sueño que aun puedes realizar. La vida con todo lo que nos da y quita es hermosa POETIZA, aveces nos da sorpresas en otras dolores pero es hermoso vivir —dijo el medico mirándola con ternura. Ella dijo que ya no quería conocer nada, que estaba resignada, que quería regresar a su pais y continuar su vida y lo miraba pensando que el le hacia sentir cosas extrañas en su cuerpo, sentía un calorcito agradable en su marchito corazón.


—Yo te llevaré a Moscú en cuanto pase la tormenta, mandaré a alguien para haber si es posible que rescate tu maleta—dijo el medico que seguía mirándola con ternura.


—Gracias pero no es necesario, no llevo gran cosa,  mi bolso esta aqui y ahí tengo mis documentos, eso es lo importante —dijo POETIZA.


El le contó que era Médico Siquiatra y que ahí al lado de su casa tenia un Sanatorio Mental, era soltero y tenia un hermano gemelo, eran hijos únicos y herederos de una gran fortuna que su hermano se gastaba viajando mientras el trabajaba porque le gustaba ayudar a la gente con problemas, que la mujer que vió aquel día era la esposa de su hermano y que antes de que se casara con el, fue sui novia y lo engañó con su hermano y que aun jura que lo confundió, e insistía en seducirlo. Le dió las gracias por ayudarlo con la farsa, diciendo que se le ocurrió de repente decir que era su prometida para que su exnovia dejara de molestarlo POETIZA lo escuchaba atentamente sorprendida por su confesión.


El ama de llaves le llevó ropa que le enviaba el Medico, estaba con etiqueta y era muy bonita. El sacó algunas cosas de su habitación para pasarse a otra cediéndole la suya, pasaron unos días, casi no veía al Medico, le había dicho que estaba muy ocupado con un paciente que tenia una enfermedad contagiosa, aveces coincidían en la cena y hablaban poco. Ella pasaba los días en la biblioteca leyendo o en la sala contemplando el fuego de la chimenea.


Dos semanas después estaba POETIZA frente a la chimenea pensando en el Medico, ya era tarde pero no tenia sueño, el llegó, parecía cansado, la saludó y dijo que volvería unos minutos mas tarde para conversar, cuando regresó se sentó con ella en el sofá y se miraron, le contó que ya estaba todo controlado en el hospital, POETIZA lo veía muy guapo, era tan caballeroso, tan elegante, tan culto y bajó la mirada sonrojada, el la tomó por la barbilla para que lo mirara.


POETIZA, eres muy hermosa. No se porqué cuando te vi sentí algo que nunca había sentido, he tenido mil mujeres, pero nunca conocí a ninguna como tu, eres única, especial, hay algo en ti que me atrae y siento que el destino te trajo hasta mi —POETIZA no lo podía creer, estoy soñando, se dijo sin dejar de mirar sus ojos, el la besó suavemente en los labios una y otra vez con tanta ternura que ella sentía escalofríos y empezó a temblar, abrió la boca en espera de mas pero el dejó de besarla y la recostó en su hombro, POETIZA suspiró y cerró los ojos deleitándose con su cercanía y su calidez, se durmió en sus brazos y el la llevó a la cama y después de cobijarla se fue.


Al día siguiente el estaba esperándola para desayunar, la llevó a caminar sobre la nieve y a conocer la casa y POETIZA no sabia que ese lugar era un castillo, se emocionó con todo lo que veía, tenia pasadizos secretos que recorrió llena de alegría, sonreía mirándolo, la llevaba de la mano, de vez en cuando el Medico le daba un beso suave y dulce en los labios y nada mas, la llevó por sótanos oscuros y ella se estremeció al pensar que ahí se podían esconder arañas peludas y sintió miedo, pasaron por un subterráneo que los llevó hasta un lago, ella casi se moría de emoción al ver ese maravilloso paisaje congelado, el Medico le contó que el Lago Baikal era el lago de agua dulce mas grande y profundo del mundo, que se congelaba cada año y POETIZA estaba hipnotizada ante tal belleza de la naturaleza, sentía frio y tembló pero el la abrazó y sintió su calor, ella no quería regresar, deseaba quedarse en ese lugar maravilloso pero ya era tarde y además hacia mucho frio para estar largas horas en el lago y regresaron en silencio, mientras caminaban POETIZA le dijo al Medico que quería en otra ocasión volver al Lago Baikal y el dijo que cuantas veces quisiera el la llevaría a admirar su esplendor.


Esa noche después de la cena fueron a sentarse al calor de la chimenea, el la besaba suave y dulcemente, ella jadeaba mientras el le acariciaba la espalda y le echó los brazos al cuello, el volvió a besarla suave y lentamente, a POETIZA sus besos le sabían a gloria.


—Dime POETIZA, quieres regresar a México o te gustaría quedarte a mi lado —le dijo el Medico después de un rato de besos y dulzura, ella lo miraba y sonrió.


—Todo esto es un sueño para mi y en este sueño quiero quedarme —le contestó POETIZA y el la cargó en sus brazos y la llevó a la habitación y suavemente la despojó de su vestido,  delicadamente la acarició y la llevó por mil caminos deliciosas que a ella hacían sentir querida, una y otra vez la llevó hasta la cumbre del estasis y POETIZA terminó satisfecha entre sus brazos. Le hizo el amor varias veces con tanta ternura que POETIZA cada vez quería mas.


POETIZA, ya no hay pasado, de hoy en adelante solo somos tu y yo y nuestros hijos —le dijo el Medico y ella lo besó tímida y suavemente. POETIZA estaba feliz y enamorada de su siquiatra ruso. Se durmieron abrazados haciendo planes para el futuro.


POETIZA se quedó en el castillo al lado de ese hombre tan dulce y tierno que le dió la felicidad que ella buscaba. Pasados unos meses se casaron en una ceremonia sencilla, cuando conoció a su hermano gemelo supo que ella nunca lo confundiría con su marido, había mucha diferencia entre uno y otro en caracteres, la mujer de el la miraba con odio y supo que siempre la odiaría pero a ella eso no le interesaba. Su medico ruso la llevó a conocer toda Rusia, fueron a México y en la casa de POETIZA en Monterrey pasaron días inolvidables llenos de amor y pasión.


POETIZA tuvo cuatro hijos y fué feliz con su Medico Psiquiatra.



FIN


Sandra Figueroa

Sueños de Poetiza

2022