lo que te hice aquella vez.
Lo pagué muy caro.
Te juro que así fué.
Te dejé por otro, si, pero
no por quien tu pensabas.
No me fui por dinero.
Fui una tonta. Soñaba.
Cada vez que recuerdo aquella vez
te veo en aquella banca de la Plaza,
triste, dolido, ofendido,
pero en la vida eso pasa.
Pero te juro que lo pagué muy caro,
la ilusión aquella pronto se fue,
y me quedé sin el y sin ti,
fui a aquella banca y lloré.
Muchas veces me senté ahí
donde aquella vez te dejé
y te juro que aun lloro,
cada vez que recuerdo aquella vez.,
Sandra Figueroa
1992













