MARIA
3
MARIA tocó el timbre de la puerta con mano temblorosa, habían cambiado el jardín frontal, ya no estaban aquellos maceteros llenos de flores, ampliaron la casa por alguna razón, suspiró recordando y se recargó en la puerta, volvió a tocar, al ver que no abrían pensó en retirarse pero la puerta se abrió.
—¿En que puedo ayudarla? —dijo aquel hombre mirándola, ella lo reconoció al instante, estaba igual.
—Quiero hablar contigo un momento, por favor —Al escuchar aquella voz el hombre la reconoció, con asombro la vió de arriba a abajo.
—¿Qué buscas aquí?—MARIA sintió el rechazo y quiso llorar pero se contuvo avergonzada.
—Quiero ver a mis hijos por última vez, por favor, no vengo a pedir perdón, deja que te diga el motivo de mi visita luego me iré pero por favor déjame ver a mis hijos —Aquel hombre la miraba con rencor y lastima a la vez, la dejó pasar.
—Mis hijos no están. Hicieron sus vidas y viven lejos. Habla.
—No vengo a pedir que me perdonen, se que hice mal —MARIA lo miraba suplicante, sus ojos cansados de llorar lo miraron como una vez lo hicieron y aquel hombre que aun era su marido le ofreció asiento al ver que temblaba.
—Quiero ver a mis hijos por ultima vez, tengo sida y pronto voy a morir, me quedan si acaso dos o tres meses de vida, por favor, te lo suplico. —Por las mejillas de MARIA resbalaban gruesas lagrimas de arrepentimiento y desesperación. Aquel hombre sintió lastima al escucharla.
—Cálmate, trataré de ayudarte pero antes debo decirte algo: Cuando la nena iba a casarse insistió en buscarte por mar y tierra porque quería que estuvieras presente en su boda y contraté un detective privado, el fue en tu busca y me trajo los detalles, cuando supe de tu vida les mentí a nuestros hijos y les dije que habías muerto, cuando estaban pequeños les conté que habías desaparecido y que no te había buscado y con esa creencia crecieron. Tus hijos están casados los dos, ya eres abuela, no se como lo tomaran pero te ayudaré —MARIA lo agradeció y le dió el teléfono de una residencia de reposo.
—Desde mañana estaré ahí esperando el final, estoy en fase terminal y puedo fallecer en cualquier momento —El solo la miro asintiendo con la cabeza, no tenia mas que decir, habían pasado los años y aunque aun era su esposa ya no sentía amor.
MARIA salió de aquella casa en la que un día pudo ser feliz, la cual abandonó dejando a dos hijos de 1 y 3 años para irse con un hombre que dijo amarla y después la prostituyó, cuando lo asesinaron los narcotraficantes quedó libre para ir de amante en amante logrando así acumular una inmensa fortuna, pero la vida le tenia preparada una sorpresa, cuando la diagnosticaron con sida ya no había nada por hacer, pasó largas noches reflexionando, se había casado enamorada y después que nacieron sus hijos se fue enfriando el fuego de la pasión y el amor murió. Habló con sus abogados, mandó construir una gran mansión afueras de la ciudad de Monterrey, equipada con todo lo necesario seria destinada para atender a enfermos con sida en fase terminal que quisieran pasar ahí sus últimos días y decidió que “Casa María” seria gratuita, toda su fortuna se emplearía en su manejo, y arregló también su funeral, seria incinerada y enterrada en el jardín de “Casa María”.
Pasados unos días MARIA estaba en el jardín leyendo un libro cuando le avisaron que tenia una llamada, fue inmediatamente a atenderla, era su marido informándole el día, la hora y el lugar de la reunión con sus hijos y solo dijo gracias y colgó suspirando.
El día señalado MARIA se vistió y salió al encuentro con su pasado, tomó un taxi y llegó al lugar, ahí estaba el, tan guapo como siempre, a su lado una mujer y un hombre.
—Buenas tardes —dijo MARIA y el corazón se le salía del pecho al ver a aquella mujer que se parecía mucho a ella cuando fue joven, sus hijos la miraron asombrados por su aspecto e interrogantes voltearon a ver a su padre.
—¿Papá, que pasa, quien es esta mujer, porque insististe en que teníamos que conocerla? —el hombre que preguntaba era su hijo mayor y la miraba con desconfianza, MARIA no podía hablar, estaba viéndolos sin parpadear, quería gravarse sus facciones, sus lagrimas rodaron por sus ardientes mejillas, no los conocía, eran unos niños cuando los dejó, quería abrazarlos, darles un último beso pero al ver sus reacciones se detuvo.
—Hijos, esta mujer es su madre — cuando el padre dijo esto ella vió en los ojos de sus hijos desprecio y volteó a ver al hombre que un día amó dándole las gracias. Ellos interrogaban al padre con la mirada.
—¡Mi madre está muerta! —dijo su hijo mayor alzando la voz, su hija la miraba con reproche.
—Hijos míos, ya su padre les explicará. Me voy contenta porque se cumplió mi último deseo —dijo MARIA, no se despidió, se dió la media vuelta y se retiró del lugar, una sonrisa iluminaba su cara, llevaba en sus retinas la imagen de sus hijos, cuando llegó a “Casa María” se sentía feliz.
MARIA murió 5 días después y sus cenizas reposan en el jardín de: "Casa María".
FIN
Sandra Figueroa
2023