BIENVENIDO A MI RINCON DE TRISTEZAS......GRACIAS POR LEERME

30 de diciembre de 2022

BAILE DE MASCARAS 2022

 




Gracias DULCE por la invitación a tan esperado BAILE DE MASCARAS





POETIZA tenia en sus manos la invitación para el BAILE DE MASCARAS que cada año organizaba el DULCE caballero amigo en su elegante y misterioso castillo, a quien siempre agradecía por incluirla entre sus selectas invitadas.

POETIZA había esperado todo el año para asistir a ese BAILE DE MASCARAS tan interesante y ya tenia todo preparado para su viaje, seria largo y pesado para ella que vivía tan lejos de tan mágico lugar pero valía la pena realizar el recorrido porque sabia que la esperaba la tentación, la emoción y la dulzura.

POETIZA emprendió el viaje llena de entusiasmo, los caballos iban veloces por la carretera, al llegar y bajar de su carruaje POETIZA suspiró y un estremecimiento le recorrió la piel, hacia frio, y cubriéndose con el chal negro que ella misma había tejido, se cubrió los hombros desnudos, llevada puesto un sencillo vestido blanco ceñido al cuerpo que le llegaba hasta los pies.

El castillo brillaba en todo su esplendor, estaba totalmente iluminado, caminó unos pasos y aquella gran puerta de elegantes diseños se abrió y un elegante caballero la recibió, era su amigo DULCE que sonriente la condujo del brazo hacia el centro del salón donde le ofreció una copa de delicioso y juguetón champagne,
después de unos breves momentos le propuso buscar una llave que la llevaría a abrir una puerta de las habitaciones del castillo, POETIZA se sonrojó pero decidió jugar y se retiró a un rincón donde al ir caminando tropezó con una llave dorada que tomó en su mano izquierda, caminó unos pasos tímida y nerviosa, luego corrió escalera arriba sin vacilar, llegó apresurada hasta una puerta que a ella le llamaba la atención, metió la llave en la cerradura y abrió, su corazón desbocado, estaba asustada o emocionada, la música sensual seguía llenado en salón, la habitación estaba a oscuras y cerro la puerta, un estremecimiento la sacudió asustándola, estaba donde quería, donde la casualidad el destino o los dioses le habían concedido su deseo, un aliento DULCE junto al oído le hizo sentir sensaciones desconocidas cuando escuchó aquella voz sensual que la invitaba a confesar sus pecados, obediente se arrodilló ante aquel hombre vestido de negro que le ordenaba confesar, con timidez pero sin miedo al castigo que merecía bajó la cabeza y recibió el castigo esperado en el CONFESIONARIO

La música seguía en el salón, en el centro del mismo las bellas invitadas bailaban y reían felices disfrutando de la compañía de DULCE que a cada una atendía con dulzura y elegancia.

La noche fue esplendida e inolvidable y ya entrada la madrugada POETIZA se despidió del anfitrión con un sencillo hasta pronto y ruborizada aun emprendió el viaje de regreso a su ciudad donde la esperaba la realidad pero iba libre de culpas después de haber confesado sus pecados y recibido su castigo en el  CONFESIONARIO.



Blog de mi amigo DULCE

EL DULCE SUSURRO DE LAS PALABRAS







Sandra Figueroa
BAILE DE MASCARAS
2022

1 de diciembre de 2022

POETIZA Y EL FIN DEL MUNDO


SUEÑO-13




POETIZA estaba sola, muy triste, deprimida, y todo sucedió de repente, la tierra empezó a temblar, del cielo cayeron los astros sobre el mundo destruyéndolo todo, gritos de terror y dolor se escuchaban en la oscuridad, rayos y truenos, explosiones, olores fétidos, todo era un caos en medio de polvo y gases tóxicos, el sol se había ocultado, el cielo estaba negro con las explosiones de los volcanes, la ceniza cubría todo y la tierra se abrió tragándose a la población, la tierra colapsaba, giraba en torbellino, era el fin del mundo.


POETIZA abrió los ojos pensando que había tenido una pesadilla y gritó cuando ante sus ojos vió todo destruido, ella estaba sola en medio de un montón de escombros, pero no era su casa, no sabia donde estaba, tenia las rodillas raspadas y en la cabeza sangre seca, le dolían los brazos y el pecho, tosió varias veces y la boca le sabia a tierra, la cara hinchada y una cortada en la mejilla aun le sangraba. Estaba quieta mirando para todos lados, sin dar crédito a lo que veía, vió a lo lejos que alguien se acercaba, tuvo miedo y pensó esconderse pero no se podía mover, todo le dolía, cerró los ojos y temblando se puso a llorar.


—¿Cómo te llamas? No tengas miedo, solo quiero ayudarte, también soy sobreviviente —dijo una voz de hombre joven y abrió los ojos, ante ella un muchacho rubio le sonreía y el joven se acercó a examinarla.


—Estas muy golpeada pero no tienes nada roto, trata de moverte, es mejor que salgas de aquí, de un momento a otro puede volver a temblar —le dijo el muchacho tratando de levantarla, POETIZA se quejó pero logró ponerse en pie.


—Gracias, me llamo POETIZA —dijo ella asustada y dolida.


El la llevó al campamento y en el trayecto ella vió que había ríos por todas partes que se iban llevando en la corriente lo que encontraban a su paso, el agua estaba revuelta en algunos ríos pero había una cascada donde el agua estaba limpia y el campamento estaba al lado, no muy lejos de donde ella quedó hecha bola, ahí había mas gentes como ella, golpeados, moribundos, sin ojos, mutilados, chicos y grandes con ojos asustados, otros con la razón perdida reían a carcajadas. Aun seguía temblando la tierra de vez en cuando. Ver todo aquello la entristeció y sus lagrimas se le resbalaban por las sucias mejillas. En un rincón el muchacho le curó las heridas.


—Desde el momento en que amaneció la tierra destruida los que nos hemos encontrado hemos formado grupos dispersándonos. Hay que actuar rápido, vivir una nueva vida —dijo el joven suspirando y ella sabia que si.


—No se cuanto tiempo a pasado desde ese terrible día, no recuerdo muchas cosas de lo pasado —dijo ella con tristeza.


—No mucho POETIZA, parece que pasaste unos días inconsciente y has sobrevivido. Nadie recordamos, aveces recordamos solo fragmentos de nuestra vida pasada, andamos perdidos en este presente, de vez en cuando llegan recuerdos que dan alegría, hoy que te encontré me recordaste a mi madre —el joven la miró y ella trató de recordar si era su hijo y lo abrazó cariñosa.


POETIZA se quedó en ese campamento, el joven era el jefe y se hizo su amigo, hicieron equipo y el estaba complacido con la habilidad de POETIZA para organizar lo que iban juntando de aquí y allá para distribuir con los demás, ella era la encargada de reclutar a mujeres para los hombres de otros campamentos, había que formar parejas para volver a poblar el mundo. El jefe tenia una camioneta de redilas que había encontrado y con ayuda de los compañeros lograron echarla a andar. Ella llevó mujeres a varios campamentos, ya habían pasado varios meses desde la catástrofe, algunas de ellas estaban embrazadas.  


—A trabajar POETIZA, hay un pedido de 6 chicas, escogerlas y prepáralas para esta tarde y tu también ponte mas bonita —le dijo una mañana el jefe, le guiño un ojo y se fué.


Ella se había ganado el cariño de todos, había otras mujeres de su edad y mas mayores, pero no había reclutado a ninguna porque las querían fértiles, y ellas como POETIZA estaban menopáusicas, pero pensaba que quizá un día lograría buscarles una pareja para que fueran felices, podían adoptar un niño y así formar una familia.


POETIZA escogió a sus chicas, les dijo que irían a formar su nueva vida, les dió instrucciones, la mayoría estaban emocionadas, solo una o dos no querían pero les habló tiernamente explicándoles y accedieron, había un montón de ropas en un rincón colgadas de un palo, ella les ayudaba a escoger, las llevó a la cascada para que se bañaran y las ayudó a arreglarse. También ella se baño y arregló pero no para buscar hombre, siempre que iba a dejar chicas iba presentable.


El jefe rubio ya estaba con la camioneta encendida esperando cuando POETIZA llegó con las chicas, subieron a la parte de atrás y ella pensó que parecían vacas que van al matadero al verlas asustadas. Llevaban varias cosas para dejar al hombre que pidió mujeres y entre ellas iban varias mantas para el frio y en ellas se sentaron las muchachas.


—Tranquilas niñas, todo estará bien —les dijo cariñosamente y partieron a su destino. En el camino el joven le dijo a POETIZA que iba sentada a su lado, que el hombre que iban a ver era su amigo, que había ido varias veces al campamento a dejar naranjas y otras cosas, ella lo escuchaba con atención.


Cuando llegaron al lugar los jefes se reunieron en un tejaban y ellas quedaron solas al lado de la camioneta, ella esperaba el llamado para acudir a entregar su chicas. Un rio estaba cerca y se dirigieron ahí a seguir esperando, el agua estaba cristalina, el lugar estaba muy bonito, había un sembradío de naranjos, un nogal muy grande que daba sombra, varios duraznos y platanares, unas casitas hechas de cartón y laminas viejas, vió a un asno, dos perros y varios gatos que merodeaban por ahí.


El joven se acercó a ella diciéndole que era el momento y POETIZA caminó hasta el tejaban donde la esperaba el jefe dejando a sus chicas al lado de la camioneta con el joven rubio que platicaba con ellas. POETIZA sintió un escalofrío cuando estrechó la mano de aquel hombre, era alto, fornido, de hermosos ojos negros, muy guapo, seguro de si mismo y de profunda voz.


—Las iré llamando una por una —le dijo nerviosa a aquel hombre que no dejaba de mirarla.


—Haré lo mismo llamando al hombre correspondiente a tus chicas —le dijo seriamente.


—Ella es Sonia, es Veterinaria —el llamó a un joven moreno y bien parecido.


—Medico Cirujano Partero —y formaron la primer pareja que tomados de la mano se hicieron a un lado.


—Eva es monja —le dijo ella sin mirarlo, el llamó a un hombre alto y delgado.


—Medico Brujo —POETIZA lo miró pero no dijo nada porque la muchacha y el brujo ya se habían apartado.


—Ella es Rosa, es Maestra —y con una seña se acercó un muchacho blanco de ojos verdes.


—Ingeniero Agrónomo —ella suspiró.


—Lucia era prostituta —dijo POETIZA con pena y desvió la mirada al ver que la chica miraba a aquel hombre con descaro.


—El era Sacerdote —dijo el presentando a un joven que se veía nervioso, ella lo miró alarmada.


—No creo que sea el indicado, bueno, yo... —el no la dejó terminar.


—Es el indicado, ya verás que la pasaran de maravilla —dijo el y POETIZA lo miró, en sus labios no había sonrisa pero sus ojos estaban divertidos. POETIZA suspiró resignada, el era el jefe.


—Ella es Maria y es virgen, tiene 15 años, me gustaría que el hombre que le indiques sea bueno con ella, se puede asustar —le dijo POETIZA viéndolo a los ojos y sintió un escalofrío recorrer su piel, un hombre no muy joven se acercó a ellos.


—El es el indicado, es un empresario que manejaba un burdel en su vida anterior —terminó el.


—No, el la asustará, es una niña —decía POETIZA suplicando asustada.


—Ella será un regalo que nunca le han dado, en su vida solo conoció mujeres galantes y nunca a sabido lo que es desflorar una mujer —dijo el y esta vez sus labios si sonreían.


—Pero ella es una niña virgen, la asustará, necesita ternura, y yo creo... —de nuevo la interrumpió.


—No tengo mas hombres disponibles, lo siento, es el indicado —terminó de decir el jefe y mirando a sus hombres los despidió diciéndoles que ya sabían lo que tenían que hacer.


—Disculpa, pero.. —se calló resignada al ver que los hombres se fueron cada uno a su casita de cartón y laminas con su pareja de la mano. El llamó al joven rubio que en la camioneta estaba con la última de sus chicas. El no dejaba de mirarla, ya la tenia inquieta, deseaba terminar pronto con su trabajo de reclutamiento, quería llorar, se sentía nerviosa. Los jóvenes llegaron y ella se apresuró a presentar a la muchacha.


—Ella es Tania, fue reyna de belleza, es la indicada para ti —le dijo POETIZA al hombre que sonreía divertido.


—Lo sé, y es muy hermosa, pero es la pareja de mi amigo aquí presente —ella se quedó inmóvil sin dejar de mirarlo.


—¿Porqué no me dijeron que eran pareja? Ahora me faltará una mujer —les dijo a los jóvenes que ya se retiraban.


—Era una sorpresa —respondió el joven y se encaminó a la camioneta abrazado de su amante.


—Pero, esperen…. —y una voz profunda le acarició la espalda, se volvió.


—Deja que se marchen a disfrutar de su amor —respondió el jefe.


—No entiendo que pasa, falta tu pareja y no tengo ahora como regresar para traerla, estos niños ya se fueron sin darme mas explicaciones, discúlpame —le dijo molesta.


—Yo te explicaré, pero tranquila POETIZA, te veo muy nerviosa —ella lo miró y el le sugirió que entraran a la casita que estaba junto al tejaban y sin decir nada lo siguió tímida y cansada. Estaban frente a frente en el interior de aquella casita, había una cama, una chimenea encendida, una pequeña ventana y un bote que servía de mesa o banco, en una esquina una cortina ocultaba algo.


—Te he elegido a ti POETIZA, desde hace meses que te vi en el campamento de mi amigo el rubio, me gustaste y se lo conté. —Ella guardó silencio unos segundos.


—¿Entre ustedes armaron un plan verdad? —preguntó sin poder creerlo todavía, el sonriente dijo que si.


—Pero ya estoy vieja, no puedo tener hijos, necesitas una mujer joven.


—No quiero hijos, deseo ayudar para sobrevivir, los hijos que los tengan los jóvenes, además, hay niños sin hogar, podemos adoptar uno o dos o los que quieras —le sonrió y ella suspiró perdiéndose en la oscuridad de sus ojos negros.


—No se que mas decir para convencerte. —al fin le dijo cansada y a punto de llorar.


—No digas nada, solo mira y dime —la llevó hasta la ventana abierta que daba al rio que cantaba alegre en ese atardecer.


—Dime que ves POETIZA — le preguntó.

—Vida —contestó ella.

—Que sientes —volvió a pregunta el.

—Amor —dijo POETIZA.

—Que escuchas —de nuevo preguntó.

—Poesía —contestó ella.


El la tomó de un brazo haciendo que volteara a verlo y su mirada decía algo que ella no supo descifrar.


—Por eso me gustas. Eres poeta —ella tembló, la mano de aquel hombre en su brazo le trasmitía un calor que hace mucho no sentía correr por su piel, el la soltó.


—Yo también estoy viejo POETIZA —era cierto, ya no era joven pero era muy guapo y su respiración le hacia cosquillas en el cuello, estaba tan cerca, ella aceptó sin decírselo. El suavemente rozó sus labios con un beso, dulce, muy dulce, la abrazó y ella sintió su calor, su fuerza, el temblaba y su temblor le decía que la deseaba, la miraba sin sonreír pero sus ojos brillaban. La abrazó y ella se abandonó en sus brazos, sus besos eran ardientes y la encendieron, su cuerpo respondió a las caricias de sus manos, al contacto de su pecho sus flores abrieron, sus manos por su piel parecían brazas, la sentó en la cama de hojas y ramas cubiertas con una lona y después con una manta y el se sentó también.


POETIZA, necesito una compañera, una ayudante, puedes ser lo que desees —dijo el con la mirada turbia por el deseo.


—¿Como? —ella no entendió.


—Mi compañera en la cama o mi ayudante de jefe o las dos cosas —comprendió y sin decirle nada le gustó su sugerencia.


—Desnúdate POETIZA —le dijo, y su voz tan sensual le calentó hasta el alma pero no lo hizo. El lentamente la fue desvistiendo y al mismo tiempo el se desvestía, ella empezó a jadear, estaba excitada y deseosa, el también, POETIZA se estremeció, mil sensaciones la hicieron temblar, le hizo el amor una y otra vez hasta terminar los dos en un potente terremoto que los dejó exhaustos. Se durmieron abrazados.


Muy temprano por la mañana POETIZA se despertó y el no estaba a su lado, se levantó y descubrió que atrás de la cortina había agua en un bote y un pedazo de tela que servía de toalla y se lavó bien para luego salir a ver la luz del nuevo día. Entre los naranjos dos hombres recogían su fruto, unas chicas estaban en el rio, entró de nuevo a su casita, en la chimenea las barzas aun ardían y echó un tronco, tenia frio y se abrazó sin pensar en nada, cuando el entró la encontró observando por la ventana.


—He ido a buscar el desayuno —y aquel hombre, en un bote que lavó primero, puso agua y hojas de naranjo al fuego, echó también dos elotes a las brazas, POETIZA lo miraba admirada pensando que algo había que comer, cuando el té de hojas de naranjo estuvo listo, sirvió algo de el en una lata de atún que servía de taza y se lo ofreció junto con un elote.


—Está delicioso —le dijo agradecida, no habían cenado y tenia hambre. Al terminar el le contó lo que tenia que hacer para dirigir el campamento, el y los hombres, algunos días se irían en busca de víveres o lo que encontraran, le dijo que sus hombres estaban contentos con las chicas, que habían pasado una noche maravillosa, y ella sonrió.


POETIZA empezó a organizar las cosas que le correspondían, llamó a las chicas y les dió instrucciones, había que lavar la ropa que encontró en el tejaban y repartir en partes iguales todo lo que fueran trayendo los hombres. En ese nuevo mundo dos soles iluminaban la tierra, los días eran cálidos y las noches frías, no había luna pero si un millón de estrellas enormes que adornaban el cielo, seguía temblando pero cada vez con menos intensidad, ella no tenia miedo, se sentía contenta. El tiempo pasó, tres de sus chicas estaban embarazadas y eso la llenó de alegría, se lo contó a su hombre que sonrió también.


—Vamos bien mi linda POETIZA, pronto tendremos chiquillos por aquí corriendo encuerados y llenos de mocos —y ella no pudo contener las carcajadas que le provocó su comentario.


Una noche después de cenar naranjas y berros hervidos que un compañero encontró cerca del rio, platicaban acostados, el le contó que había visto un oso por el campamento, que advirtiera a las chicas y tuvieran cuidado.


—Duérmete amor, mañana será otro día mas —dijo con ternura aquel hombre, ella en sus brazos se durmió feliz.


Al otro día por la tarde estaban los dos solos en el rio sentados en una piedra conversando.


—Te amo POETIZA —le dijo y ella lo besó tiernamente en la mejilla. Se fueron a la casita besándose por el camino, ya dentro y en la cama, POETIZA gimió cuando acariciaba aquel pedazo de vida palpitante que era suyo, ardiendo de pasión hicieron el amor una y otra y otra vez.


Al día siguiente se levantaron de madrugada para ver nacer dos soles que les calentó el alma y el cuerpo. No sabían de tiempos, solo vivían el día a día sobreviviendo. POETIZA era feliz al lado de ese hombre que era ardiente en la cama y la trataba como una reyna en esa nueva vida.


Pasaron varios años, POETIZA y su amante estaban a un lado de la chimenea recordando trozos de su pasado, pero sin dolor, tomados de la mano, afuera se escuchaban risas y llantos de niños. Ellos se miraron y suspiraron juntos, eran felices y se amaban.


—La vida seguirá sin nosotros cuando nos vallamos —le dijo el con alegría dándole un beso en la frente.


—Así debe ser mi amor —dijo POETIZA.


POETIZA fue muy feliz en ese nuevo mundo.


FIN


Sandra Figueroa

Sueños de Poetiza

2022