Valió la pena haberte conocido,
lo grito y no me arrepiento,
pues contigo conocí amor y dolor,
y todo lo que por ti yo siento.
Valió la pena haberte conocido,
me inspiras un sin fin de versos,
le escribo a tus ojos, a tus labios,
a tus palabras y a tus besos.
Valió la pena haberte conocido,
me enseñaste que es la vida,
todo aquello lo recuerdo y sufro,
si, valió la pena la huida.
Contigo aprendí que es poesía,
me diste tu las tristes lecciones,
y no te extrañe si un día escuchas
sonar en la radio mis canciones.
Sandra Figueroa
1998
1998





























