Todo es triste, la tarde es triste, estoy triste.
Es monótona la vida, todo es aburrido.
Pasa un niño, no corre, perezoso camina.
Al otro lado de la calle una madre joven
que lentamente cuenta los pasos que da,
levanta la vista al árbol viejo y seco
que agitado por el viento de verano
dejó caer la última hoja amarillenta
que cae a sus manos cansadas y frías.
El elotero pasa sin tocar la corneta
que llama a los niños hasta el triciclo
donde jugosos y calientes esperan los elotes.
Es aburrido ver que son las 7 de la tarde
y desganados pasan uno a uno los vecinos
que llegan del trabajo cansados y de mal humor
con el deseo de cenar y sentarse a ver t.v.
para dormir luego y esperar el nuevo día
y resignados empezar la rutina de siempre.
Es fastidioso observar que todo es triste,
que no hay alegría en los últimos rayos del sol
y que la vida misma daña nuestros cerebros.
¡Es triste ser triste! ¡Es triste vivir triste!
Es pesado llevar una carga invisible
pegada a la espalda desde el nacimiento
y no poder botarla porque es parte nuestra.
¡Todo es triste! ¡Yo estoy triste y aburrida!
El aire sopla triste entre las ramas.
¡Es triste escribir sin ser poetiza!
¡Es triste ser tristemente yo misma!
Sandra Figueroa
2005