Hay unos ojos azul cielo
que me tienen trastornada,
cada vez que me ven
me siento como una colegiala.
El rubor sube a mis mejillas,
me siento estremecer,
mi corazón late con fuerza,
quiere desfallecer.
Sé que algo me quieren decir
sin embargo no se atreven,
pero yo creo conocer
el secreto que poseen.
¡Ojos azul cielo
ya no me miren así,
mis piernas flaquean,
me siento morir!
¡Díganme bellos ojos
lo que no pueden decir,
espero con ansia escucharlo,
ya no me hagan sufrir!
Sandra Figueroa
1993


