Ya en mí llega el otoño gris,
en mi jardín ya no hay rosas,
solo hojas amarillas y secas
arrastradas por el viento.
En mi hay un atardecer de
juventud que ya es ceniza.
Ya en mí llega el otoño gris,
no siembro pensamientos,
no podrían nunca florecer.
Pronto llegará el invierno
y la nieve fría me cubrirá.
Es en vano. Todo es inútil.
Ya en mí llega el otoño gris.
Sandra Figueroa
2000
2000


