Un día, cansado de caminar solo por el mundo
te convencerás de que atrás, muy atrás,
tenias un cariño sincero que sin condiciones
te pedía una ilusión y realizaras su sueño,
pero ya será tarde, habrá pasado el tiempo,
y tú, cansado y viejo no podrás retroceder
el tiempo, y aquella rosa marchita y seca,
que te entregaba en pétalos ajados su aroma,
habrá muerto suspirando tus recuerdos
una madrugada, frente a la misma ventana
abierta siempre en espera de verte llegar.
Ya cansado, solo, y triste, tal vez la recuerdes.
Ese día, que aun no llega, sabrás cuanto te amó.
Sandra Figueroa
2004