BIENVENIDO A MI RINCON DE TRISTEZAS......GRACIAS POR LEERME

11 de junio de 2022

TODO SE LO LLEVÓ EL VIENTO




Caminar distancias
admirando bellezas,
horrorizada en ocasiones,
dejando lágrimas entre las hojas de los árboles,
sembrando semillas de alegría a cada paso,
golpe de calor,
frio de amores,
esparcidos por el viento los viejos recuerdos.




Sandra Figueroa

2021

10 de junio de 2022

BELLAS CASITAS





Las casitas de colores a lo lejos
parecen un cuadro,
el cielo apacible,
las calles desiertas,
los pajarillos libres al viento
vuelan hacia el sol,
mi alma libre va con ellos
en medio de este cuadro de colores.




Sandra Figueroa


2020

9 de junio de 2022

LAS CASITAS DE COLORES

 





Las casitas de colores
a las faldas del cerro
dan aspecto pintoresco a la ciudad.


¿Cuántos sueños se esconden en sus cuatro paredes?
¿Cuánto amor y lagrimas corren calle abajo?
¿Cuántos desengaños y alegrías gritan en las esquinas?


Historias de vida de las que los cerros son testigos.



Sandra Figueroa

2020

1 de junio de 2022

POETIZA EN SIBERIA RUSIA


SUEÑO-17




POETIZA estaba triste, deprimida, quería vivir algo maravilloso pero no sabia que podía hacer para vivir momentos de dicha ella sola, un día vió un anuncio en una Agencia de Viajes que estaba cerca de su casa pero ella no deseaba un viaje con todo incluido y desechó la idea, ella quería viajar sola a Moscú en Rusia, ir donde le diera la gana, quería ver la nieve caer, deseaba intensamente que se le congelaran los recuerdos en Siberia y eso haría, seria difícil por el idioma pero se las ingeniaría, se dijo, y se durmió.


Pasados unos días POETIZA hizo varias llamadas telefónicas y satisfecha se acostó a leer un libro que tenia pendiente.


Un Viernes por la tarde POETIZA sonreía cuando venia de su banco, todo estaba listo para partir y vivir su aventura, haría lo que nunca había hecho y deseaba, fue a su recamara, llevaría solo una maleta de mano y en ella un cambio de ropa normal, allá compraría lo que necesitara.


El día de su partida, cerró bien la casa, tomó su bolso, la maleta, y abordó el auto que el aeropuerto le enviaba, esperó su salida y al cabo de unos minutos abordó el avión que la llevaría a vivir nuevas emociones. Siberia la esperaba.


Cuando llegó a Moscú respiró feliz y salió del aeropuerto para ir en busca de un taxi que la llevara a una tienda de ropa en el centro, después de comprar lo que necesitaba, volvió a tomar otro taxi y fue hasta la estación del Transiberiano, compró un pasaje hasta el Puerto de Nakhodka, quería atravesar Rusia de punta a punta después a la inversa y conocer Moscú.


Abordo del Transiberiano POETIZA veía el paisaje y suspiraba feliz, el pasado siempre se imponía a medida que iban pasando las horas, siempre algo que veía la hacia recordar tiempos pasados pero ya no le dolía, todo era hermoso y se sentía libre, sus ojos se llenaban de belleza. Al hacer parada en la ciudad de Irkutsk en Siberia ya empezaba a atardecer, POETIZA estaba cansada y aunque ya faltaba poco para llegar en un impulso bajó del Transiberiano, estaba nevando y ella se emocionó, caminó hacia donde podía estar sola para admirar el paisaje y ver morir el sol, su alma estaba alegre, ella sonreía, encontró un lugar muy lindo, hacia abajo veía la ciudad nevada, levantó la vista para ver morir el sol, su pié resbaló y sin poder recobrar el equilibrio rodó cuesta abajo entre la nieve, ya casi oscurecía, un débil grito salió de su boca al sentir un fuerte golpe en la cabeza y todo se oscureció para POETIZA.


POETIZA despertó en una cama suave y calientita, la habitación estaba a oscuras, pero no se levantó, fué un sueño, se dijo, y volvió a dormir, después de un rato escuchó un ruido, se dió cuenta que estaba denuda y se tapó hasta la barbilla, un hombre alto y muy guapo entró por la puerta y encendió la luz, al ver aquellos hermosos ojos azules sintió un estremecimiento recorrer su piel y se asustó tapándose hasta la cabeza.


—Buenas noches —dijo aquella hermosa voz que a POETIZA le pareció musical y escuchó su risa que parecía como si tocasen mil campanitas de cristal. Escondida bajo las cobijas POETIZA temblaba de miedo, se destapó poco a poco los ojos para verlo y el sonrió, ella vió esos labios y volvió a sentir un estremecimiento.


—No te asustes, soy Medico y vengo a revisarte —le dijo aquel hombre con melodiosa voz y ella vió esos ojos que le parecían sinceros y se calmó pero se cubrió dejando solo sus brazos libres. El destapó sus pies y al tocarlos ella sintió cosquillas y los metió bajo las cobijas rapidamente, el vivió a sonreír, le tocó un brazo y otro y ella sintió un hormigueo que subía hasta su pecho y de pronto sintió calor, estaba sofocada.


—El se sentó en la cama, la miraba fijamente a los ojos, ella estaba idiotizada viéndolo con la boca abierta y el seguía sonriendo.


—Te encontré casi muerta tirada sobre la nieve a un lado del camino, estabas casi congelada y no vi a nadie cerca de ti, no había tiempo para llevarte a un hospital y decidí traerte aqui, tenia prisa por llegar a donde estaba el helicóptero porque la tormenta de nieve estaba por caer —dijo el medico y ella seguía mirándolo sin pestañear.


—¿Puedes hablar POETIZA? —preguntó el medico y ella al escuchar su nombre recordó todo, lanzó un grito, el medico la abrazó tranquilizándola, tembló asustada en los brazos de aquel hombre al cual se aferraba, pasaron unos minutos, sentía un calor delicioso al estar cerca de ese hombre que la acunaba tiernamente y ella se sentía protegida.


—Tranquila, muy bien POETIZA, tranquila —le decía y ella tenia los ojos cerrados, no quería despegarse de el, le gustaba ese calor que le daba serenidad a su alma adolorida, el la separó un poco para ver sus ojos y la cobija se movió hacia abajo, volvió a abrazarla y le acarició el cabello, una espiral de sensaciones por su espina dorsal la hicieron gemir cuando sus manos cálidas y suaves le acariciaron la espalda desnuda y el detuvo las caricias al sentir su estremecimiento, ella volvió a gemir, se dió cuenta que seguía desnuda y en los brazos de un desconocido, se desprendió de esos brazos y se cubrió con la cobija mirándolo, el sonreía y a ella le gustaba su sonrisa. El se levantó y le dijo que volvería mas tarde, que una señora muy linda vendría a ayudarla y traerle la cena, ella seguía como idiota mirándolo.


El ama de llaves, la ayudó a levantarse y se bañó, se puso una bata de baño que le quedó muy grande y se metió a la cama, la señora salió diciendo que volvería con la cena. En la cama POETIZA pensaba en lo ocurrido, estaba nerviosa y asustada pero viva, de pronto escuchó pasos y voces en el pasillo, saltó de la cama, fue hasta la puerta y al salir se tropezó con la alfombra, el medico la abrazó y aquellos ojos azules la miraron preocupado, una hermosa mujer de grandes ojos verdes la miró sorprendida y con coraje gritó al hombre que a su lado la abrazaba con fuerza.


—¿Qué hace esa mujer en tu recamara?


—Es mi prometida —dijo aquel hombre que la apretó mas junto a su cuerpo y POETIZA lo miró un instante, luego lo abrazó por la cintura.


—Ya te dije que nada tienes que hacer aqui, vete por favor —le dijo el medico a aquella mujer, que vió a POETIZA asesinándola con la mirada, dió media vuelta y salió furiosa azotando la puerta, el medico le dijo a POETIZA que fuera a la cama y que el iba en un rato, ella obedeció,  cuando llegó con la cena ella comió como niño de hospicio, el llamó al ama de llaves que retiró los platos vacíos, le deseó buenas noches y salió dejando a POETIZA sola, ella no le preguntó por lo sucedido en el pasillo ni el habló del tema.


Al día siguiente se levantó muy tarde y el ama de llaves la llevó  a la mesa con el médico y después de la comida estaban en la sala, el pidió le contara su historia, ella miraba esos ojos azules que le provocaban sensaciones que no conocía.


—Cuéntamelo todo POETIZA, sin omitir detalles, soy medico y puedo ayudarte, cuéntame lo que recuerdes, te ayudaré y tu cabeza estará mejor, háblame de tu vida antes del accidente, desde tu infancia si lo deseas —ella contó su vida hasta el momento en que quiso ver morir el sol.


—Es un sueño que aun puedes realizar. La vida con todo lo que nos da y quita es hermosa POETIZA, aveces nos da sorpresas en otras dolores pero es hermoso vivir —dijo el medico mirándola con ternura. Ella dijo que ya no quería conocer nada, que estaba resignada, que quería regresar a su pais y continuar su vida y lo miraba pensando que el le hacia sentir cosas extrañas en su cuerpo, sentía un calorcito agradable en su marchito corazón.


—Yo te llevaré a Moscú en cuanto pase la tormenta, mandaré a alguien para haber si es posible que rescate tu maleta—dijo el medico que seguía mirándola con ternura.


—Gracias pero no es necesario, no llevo gran cosa,  mi bolso esta aqui y ahí tengo mis documentos, eso es lo importante —dijo POETIZA.


El le contó que era Médico Siquiatra y que ahí al lado de su casa tenia un Sanatorio Mental, era soltero y tenia un hermano gemelo, eran hijos únicos y herederos de una gran fortuna que su hermano se gastaba viajando mientras el trabajaba porque le gustaba ayudar a la gente con problemas, que la mujer que vió aquel día era la esposa de su hermano y que antes de que se casara con el, fue sui novia y lo engañó con su hermano y que aun jura que lo confundió, e insistía en seducirlo. Le dió las gracias por ayudarlo con la farsa, diciendo que se le ocurrió de repente decir que era su prometida para que su exnovia dejara de molestarlo —POETIZA lo escuchaba atentamente sorprendida por su confesión.


El ama de llaves le llevó ropa que le enviaba el Medico, estaba con etiqueta y era muy bonita. El sacó algunas cosas de su habitación para pasarse a otra cediéndole la suya, pasaron unos días, casi no veía al Medico, le había dicho que estaba muy ocupado con un paciente que tenia una enfermedad contagiosa, aveces coincidían en la cena y hablaban poco. Ella pasaba los días en la biblioteca leyendo o en la sala contemplando el fuego de la chimenea.


Dos semanas después estaba POETIZA frente a la chimenea pensando en el Medico, ya era tarde pero no tenia sueño, el llegó, parecía cansado, la saludó y dijo que volvería unos minutos mas tarde para conversar, cuando regresó se sentó con ella en el sofá y se miraron, le contó que ya estaba todo controlado en el hospital, POETIZA lo veía muy guapo, era tan caballeroso, tan elegante, tan culto y bajó la mirada sonrojada, el la tomó por la barbilla para que lo mirara.


—POETIZA, eres muy hermosa. No se porqué cuando te vi sentí algo que nunca había sentido, he tenido mil mujeres, pero nunca conocí a ninguna como tu, eres única, especial, hay algo en ti que me atrae y siento que el destino te trajo hasta mi —POETIZA no lo podía creer, estoy soñando, se dijo sin dejar de mirar sus ojos, el la besó suavemente en los labios una y otra vez con tanta ternura que ella sentía escalofríos y empezó a temblar, abrió la boca en espera de mas pero el dejó de besarla y la recostó en su hombro, POETIZA suspiró y cerró los ojos deleitándose con su cercanía y su calidez, se durmió en sus brazos y el la llevó a la cama y después de cobijarla se fue.


Al día siguiente el estaba esperándola para desayunar, la llevó a caminar sobre la nieve y a conocer la casa y POETIZA no sabia que ese lugar era un castillo, se emocionó con todo lo que veía, tenia pasadizos secretos que recorrió llena de alegría, sonreía mirándolo, la llevaba de la mano, de vez en cuando el Medico le daba un beso suave y dulce en los labios y nada mas, la llevó por sótanos oscuros y ella se estremeció al pensar que ahí se podían esconder arañas peludas y sintió miedo, pasaron por un subterráneo que los llevó hasta un lago, ella casi se moría de emoción al ver ese maravilloso paisaje congelado, el Medico le contó que el Lago Baikal era el lago de agua dulce mas grande y profundo del mundo, que se congelaba cada año y POETIZA estaba hipnotizada ante tal belleza de la naturaleza, sentía frio y tembló pero el la abrazó y sintió su calor, ella no quería regresar, deseaba quedarse en ese lugar maravilloso pero ya era tarde y además hacia mucho frio para estar largas horas en el lago y regresaron en silencio, mientras caminaban POETIZA le dijo al Medico que quería en otra ocasión volver al Lago Baikal y el dijo que cuantas veces quisiera el la llevaría a admirar su esplendor.


Esa noche después de la cena fueron a sentarse al calor de la chimenea, el la besaba suave y dulcemente, ella jadeaba mientras el le acariciaba la espalda y le echó los brazos al cuello, el volvió a besarla suave y lentamente, a POETIZA sus besos le sabían a gloria.


—Dime POETIZA, quieres regresar a México o te gustaría quedarte a mi lado —le dijo el Medico después de un rato de besos y dulzura, ella lo miraba y sonrió.


—Todo esto es un sueño para mi y en este sueño quiero quedarme —le contestó POETIZA y el la cargó en sus brazos y la llevó a la habitación y suavemente la despojó de su vestido,  delicadamente la acarició y la llevó por mil caminos deliciosas que a ella hacían sentir querida, una y otra vez la llevó hasta la cumbre del estasis y POETIZA terminó satisfecha entre sus brazos. Le hizo el amor varias veces con tanta ternura que POETIZA cada vez quería mas.


—POETIZA, ya no hay pasado, de hoy en adelante solo somos tu y yo y nuestros hijos —le dijo el Medico y ella lo besó tímida y suavemente. POETIZA estaba feliz y enamorada de su siquiatra ruso. Se durmieron abrazados haciendo planes para el futuro.


POETIZA se quedó en el castillo al lado de ese hombre tan dulce y tierno que le dió la felicidad que ella buscaba. Pasados unos meses se casaron en una ceremonia sencilla, cuando conoció a su hermano gemelo supo que ella nunca lo confundiría con su marido, había mucha diferencia entre uno y otro en caracteres, la mujer de el la miraba con odio y supo que siempre la odiaría pero a ella eso no le interesaba. Su medico ruso la llevó a conocer toda Rusia, fueron a México y en la casa de POETIZA en Monterrey pasaron días inolvidables llenos de amor y pasión.


POETIZA tuvo cuatro hijos y fué feliz con su Medico Psiquiatra.



FIN


Sandra Figueroa

Sueños de Poetiza

2022