Caminando por las oscuras calles de mi vida,
una tarde de frío invierno te encontré a mi paso,
cuando ya al fin, cansada me daba por vencida,
sin decir palabra alguna, me mirase y tomaste mi brazo.
Caminamos juntos un poco, creo que unos pasos.
Pude ver al fin, una débil luz que brillaba,
ansiosa, llena de vergüenza, me eché a tus brazos.
La luz cegó mis pupilas, el amor llegaba.
Me abracé fuertemente a ti, estremeciéndome de amor,
te ofrecí mis labios, trémulos, silenciosos,
te miré suplicante, humillada, como una flor
aplastada en la calle por mis propios pasos.
Te volviste y seguimos caminando abrazados,
no dijiste nada, nada reprochaste de mi pasado,
me sentí pequeña, pájaro caído, enlodazado.
Caminamos juntos lentamente, silenciosos, abrazados.
¡Me perdonaste sin preguntarme nada!
¡Que grande y que noble tu buena voluntad!
Caminamos, naciendo a la vida. Emocionada
me juré en silencio pagarte con amor y lealtad.
Sandra Figueroa
1997
una tarde de frío invierno te encontré a mi paso,
cuando ya al fin, cansada me daba por vencida,
sin decir palabra alguna, me mirase y tomaste mi brazo.
Caminamos juntos un poco, creo que unos pasos.
Pude ver al fin, una débil luz que brillaba,
ansiosa, llena de vergüenza, me eché a tus brazos.
La luz cegó mis pupilas, el amor llegaba.
Me abracé fuertemente a ti, estremeciéndome de amor,
te ofrecí mis labios, trémulos, silenciosos,
te miré suplicante, humillada, como una flor
aplastada en la calle por mis propios pasos.
Te volviste y seguimos caminando abrazados,
no dijiste nada, nada reprochaste de mi pasado,
me sentí pequeña, pájaro caído, enlodazado.
Caminamos juntos lentamente, silenciosos, abrazados.
¡Me perdonaste sin preguntarme nada!
¡Que grande y que noble tu buena voluntad!
Caminamos, naciendo a la vida. Emocionada
me juré en silencio pagarte con amor y lealtad.
Sandra Figueroa
1997
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