Retornó el amor otra vez a mi vida,
la noche aquella que te conocí,
sabes bien que quise emprender la huida,
pero en tus redes de pescador caí
sin fuerzas en la lucha quede vencida,
y a tus pasiones perversas cedí,
sabiendo que eras sal para la herida,
que hace tiempo cerrada creí,
te di en mi pobre alma bienvenida,
y mi corazón sediento te di.
¡Aquella noche negra todo te lo di!
¡Ahora, aquí me encuentro perdida!
Sandra Figueroa
2001

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