Te encontré aquella bella noche de Mayo
cuando navegaba inocentemente,
tu poderosa personalidad me atrajo
y esa noche, te quedaste en mi mente.
Hablaste de tu dolorosa infancia
y mi corazón de madre sin querer te abrí,
insinuaste lujuriosa y ardiente pasión
y te juro que pude sentirla dentro de mi.
Tú hiciste que mi corazón cediera
y te confesé sin duda lo que querías saber,
en líneas me diste amor y mil besos
y mi ser enamorado te dejé ver.
Tu voz sensual me concediste escuchar
y a mi corazón loco lo dejaste,
tus dulces palabras sedienta me bebí.
Dime amor: dime ¿Ya me olvidaste?
…..!Tu eres mi amor! ¡Mi niño lindo!
La ilusión que alimenta mi vida.
Eres el frío estremecer de este cuerpo
que te recuerda, extraña y no te olvida.
………te extraño, te amo y necesito
tus líneas, tus besos, tu voz, tu fantasía.
Te suplico me regales unas palabras
y llenarás de felicidad esta alma mía.
Sandra Figueroa
2002
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