una tarde te encontré a mi paso
ibas acompañado de aquella chica
que feliz se colgaba de tu brazo.
Te miré, me miraste, nos miramos,
y seguí de frente por el camino
ansiando llegar pronto a mi casa.
Comprendí que tú eras mi destino.
Me fuí llorando triste y dolida.
Me pregunté que si te quería,
y tuve respuesta al caminar.
Me alcanzaste en aquella esquina.
Sandra Figueroa
1997

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