para que mañana coseches
ramilletes de amores.
Riega tu jardín con la brisa
que tu aliento de niña forma
para que crezcan hermosas.
Arranca las hierbas malas
que por naturaleza también crecen
con la delicadeza de tus buenos modales.
Haz ramilletes de flores de amor
y regálalas por todas partes
y del cielo recibirás bendición.
Siembra en tu jardín amor
y mañana cosecharas lo mismo.
Así lo pide Nuestro Señor.
Sandra Figueroa
1999

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