meciéndote en el aire,
una tarde de invierno,
así te encontré.
Con las alas rotas,
sangrando herida,
piando triste,
con la vista perdida.
Volando en círculos
como buscando algo,
con el pico abierto
sucia, casi sin plumas.
Cayendo al suelo,
sin fuerzas, desfallecida,
levantándote de nuevo al aire.
Así te encontré.
Sandra Figueroa
1994

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