Un cabello rubio como el sol.
Unos labios como rosa roja.
Un cuerpo de tentación.
Una mirada profunda.
Un caminar cadencioso.
Un timbre de voz suave.
Un terso cuello delicioso.
Unas manos grandes.
Un fuerte y musculoso pecho.
Ayer esto vieron mis ojos
y no se arrepienten de ello.
Sandra Figueroa
1992

No hay comentarios:
Publicar un comentario