Una tarde cubierta de sol
de tus labios rojos
escuché la confesión.
¡Te quiero Mery!, dijiste,
estremeciéndome de emoción.
Fijaste en mí tu mirada,
te miré con adoración,
me reflejé en tus ojos verdes
amándote con el corazón.
Sandra Figueroa
1995
de tus labios rojos
escuché la confesión.
¡Te quiero Mery!, dijiste,
estremeciéndome de emoción.
Fijaste en mí tu mirada,
te miré con adoración,
me reflejé en tus ojos verdes
amándote con el corazón.
Sandra Figueroa
1995

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