Cae la lluvia tras el cristal de la ventana.
Veo caer la lluvia cansada y solitaria.
Veo correr la lluvia por la orilla de la banqueta.
Hay corriente, y arrastra hasta la alcantarilla
las hojas ahogadas que encontró a su paso.
Llora en silencio el alma un amor de tarde olvidada.
Sentada en la mecedora veo la lluvia caer y correr.
Recuerdos de una noche, de un amor incomparable,
de un sueño que nunca existió. Hoy es un día lluvioso.
Sandra Figueroa
2004
2004
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