fui tuya muchas veces,
ahí me besabas locamente
y me confesabas tu amor.
Ahí entre esas hojas secas
te entregué todo mi ser,
mi amor, mis ilusiones,
ahí me hiciste mujer.
Ahí entre esas hojas secas
te entregué todo mi corazón,
te di el amor que tu querías,
y ya vez, todo terminó.
Y hoy estas hojas secas
son testigas de mi gran dolor,
y sienten correr entre ellas,
las lagrimas que lloro yo.
Ellas, que fueron mudas testigas
de tus tórridos besos de pasión,
que supieron de los besos prohibidos
que me hacían temblar de emoción.
Ellas, si, aquí están conmigo
participando en mi gran dolor,
escuchando mis sollozos y gemidos
por causa de tu desamor.
Sandra Figueroa
1974

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