Te juré amarte siempre
bajo aquel árbol del camino,
prometí no olvidarte,
ya sabia que eras mi destino.
Juré tus besos recordar,
y ya ves, aun te sigo amando,
han pasado muchos años,
sigo todavía recordando.
Si, tú eras mi destino,
nací destinada a amarte.
Va llegando el otoño,
de nuevo juro no olvidarte.
Y llegará el invierno,
seguiré mi promesa cumpliendo.
Yo te amo todavía.
¿Como? Eso aun no lo entiendo.
Sandra Figueroa
1999

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